Halloween

Antes de Halloween, los vascos ya celebraban su noche negra, vestidos de esta guisa: sábanas, ropa vieja y telas de saco

La indumentaria habitual para celebrar Gau Beltza: sábanas viejas, sacos y sombreros de paja. San Sebastian Turismo
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BilbaoNi uñas postizas a lo Freddy Krueger, ni sierras mecánicas ensangrentadas como en 'La Matanza de Texas', ni tampoco la célebre máscara de 'Scream'. Los vascos, lejos de inspirarse en el cine de terror para disfrutar de la noche del 31 de octubre, optan por subir al trastero y hacerse con una buena cantidad de ropa vieja, sábanas raídas y telas de saco para tunearse y dar miedito por las calles.

Que nadie, se lleve a engaño, el 31 por la noche, también en Bilbao, Errenteria, Durango o Agurain será factible cruzarse, lo mismo con un esqueleto, que con un ser demoníaco o con el mismísimo payaso Pennywise. Pero, hoy nos centramos en quienes eligen vivir 'Gau Beltza' o 'Arimen Gaua', en lugar de Halloween. ¿Cuál es la indumentaria más 'ad hoc' para esta ocasión de terror 'made in' Euskadi?

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Cada año, por estas fechas, surge la confrontación inevitable entre quienes se entregan sin reparos a la celebración de Halloween, con su 'truco o trato', sus disfraces aterradores y sus calabazas iluminadas; y los que se niegan a sucumbir a la apisonadora estadounidense, temerosos de la pérdida de ‘nuestras’ costumbres.

Sin embargo, desde hace unos años, en el País Vasco, cada 31 de octubre, hay quienes optan por celebrar su propia fiesta, una que hunde sus raíces en costumbres ancestrales, una que se vincula al final de las cosechas, al otoño y al recuerdo a los difuntos. Gau Beltza o Arimen Gaua, no es una festividad de nuevo cuño, nacida al calor del éxito de Halloween, ni mucho menos. De hecho, la celebración vasca es previa a la llegada de la más conocida fiesta terrorífica del mundo, aunque haya pasados las últimas décadas prácticamente olvidada.

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Sin miedo a reciclar

En esta fiesta tampoco faltan hortalizas iluminadas, como calabazas y nabos, el olor a castañas asadas y una buena dosis de misterio y miedo. Una celebración de origen celta que nació en el ámbito rural hace siglos y donde se festejaba el final de la cosecha y se daba la bienvenida al invierno; y que, en los últimos tiempos, renace con fuerza frente al todopoderoso Halloween.

Para celebrar 'Gau Beltza' (Noche Negra, en castellano) o 'Arimen Gaua' (La noche de las almas, en castellano), los vascos hacen uso de los recursos del entorno. Nada de pedir por Amazon, disfraces o complementos terroríficos, aquí se emplea lo que se tiene a mano. Una especie de oda al reciclaje, en el que cualquier ropa vieja, encaje, sabana agujereada, tela de saco o sombrero de paja sirve para vestirse durante la noche más negra.

La última noche de octubre, esa en la que que antiguamente se creía que se abría una puerta que conectaba el mundo de los vivos con el de los muertos, la luz de las velas en el interior de las calabazas servían para guiar las almas de los difuntos. En ese contexto, el misterio estaba servido y, por qué no, también el miedo. De ahí, que en Gau Beltza proliferen los niños con las cabezas cubiertas por sábanas, los rostros maquillados en blanco y negro y una escenografía no apta para los más miedosos.