Prestige, ¿nunca máis?: “Hemos mejorado, pero es muy difícil estar preparados para una catástrofe así”
Este 13 de noviembre se cumplen 20 años del accidente que provocó la peor catástrofe medioambiental de la historia de España
A lo largo de estas dos décadas se han producido cambios normativos y se han incorporado nuevos medios para aumentar la seguridad
NIUS ha hablado con José María Arrojo, capitán de la Marina Mercante, sobre la posibilidad de que un accidente así vuelva a ocurrir
A CoruñaEste 13 de noviembre se cumplen 20 años del accidente del petrolero monocasco ‘Prestige’ frente a las costas de Galicia. Un naufragio que derivó en la peor catástrofe medioambiental de la historia de España, después de que el buque vertiese más de 60.000 toneladas de fuel al mar.
Un periplo de malas decisiones políticas agravó el desastre y evidenció que no existía un protocolo de seguridad establecido para atajar una situación así. Primero se sopesó trasladar el petrolero al puerto de A Coruña, pero luego se descartó. Se iniciaron entonces unas maniobras de alejamiento de la costa que acabaron expandiendo más las dimensiones de la catástrofe.
“Lo pensé entonces y lo sigo pensando ahora: no había que haberlo alejado de la costa, tenían que haberlo metido en la ría de Corcubión”. Es lo que manifiesta José María Arrojo, secretario general del Colegio de Oficiales de la Marina Mercante Española.
Este capitán de la Marina Mercante alude a un siniestro “muy similar” que precedió al del Prestige para fundamentar su opinión. Se refiere al accidente del Ildefonso Fierro, un buque que en 1975 sufrió un boquete en el casco cuando navegaba por aguas gallegas y que, tras ser fondeado en una ría abrigada como la de Corcubión, fue remolcado al puerto de A Coruña. “Allí le extrajeron todo el crudo que llevaba dentro”, explica.
A pesar del éxito de aquella operación, no sucedió lo mismo con el Prestige. Este buque fue remolcado durante seis días sin rumbo y en medio de un gran temporal. Durante esa escapatoria hacia ninguna parte se llegaron a plantear surrealistas ideas, como la de bombardear el barco. “Bombardearlo con aviones Harrier o F-18 para producir el incendio del combustible o el hundimiento”, decía el por aquel entonces ministro de Defensa, Federico Trillo.
Finalmente, el 19 de noviembre, después de recorrer 450 kilómetros, el Prestige se partió en dos y se hundió. El fuel que ‘vomitó’ el buque acabó tiñendo de negro las costas de Galicia, Portugal, gran parte del Cantábrico e, incluso, llegó a zonas de Francia. En total, 2.980 kilómetros de litoral resultaron afectados por el chapapote.