OPERACIÓN DE ALTO RIESGO

Un tumor de cuatro kilos y una operación casi milagrosa para darle esperanza a Elizabeth: "He vuelto a nacer”

La joven se desplazó en Nochevieja hasta A Coruña para abordar una operación de extremo riesgo. CEDIDO
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A CoruñaEl cirujano coruñés Diego González Rivas está acostumbrado ya por su dilatada experiencia operando por todo el mundo a lidiar con casos complicados. Pero la pasada Nochevieja, el azar hizo que se cruzara con un reto de un tamaño que no esperaba.  

La tarde del día 30 recibió una llamada telefónica desesperada desde Málaga. “Mi hermana de 39 años tiene un sarcoma de Ewing gigante en el pulmón que nadie quiere operar”. Esto le contaba desde Málaga uno de los hermanos de Elizabeth. El cirujano enseguida les pidió más información para valorar el caso, y finalmente programaron la operación para el día 2 de enero, aprovechando su presencia en A Coruña. Pero esta no era una intervención nada fácil. 

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“Llevaba un año y medio con quimioterapia, pero el tumor seguía creciendo y me estaba presionando el corazón”, recuerda Elizabeth ahora. “Me hablaron de este doctor y por eso decidimos llamarle”. Era su última esperanza en un periplo hospitalario que esta joven malagueña de 39 años, a la que ya le extirparon un sarcoma de Ewing el cerebro en 2009, con una complicada recuperación posterior. 

Un tumor de cuatro kilos que estaba comprimiendo los pulmones y el diafragma

Se trataba un tumor de gran tamaño, “un monstruo de 30 centímetros y cuatro kilos” que había desplazado el corazón, el diafragma y los bronquios hasta comprimirlos, recuerda González Rivas. “Había que intervenirla rápidamente, recuerda el cirujano desde China, porque si no esta chica hubiera fallecido en pocos meses por una muerte súbita, ya que le hubiera comprimido la aurícula”, explica. 

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Elizabeth y sus hermanos tampoco lo dudaron, a pesar del riesgo. El día de Año Nuevo cogieron un avión hasta Galicia y pasaron toda la tarde analizando el complejo caso, con equipo médico del hospital San Rafael de A Coruña. En Málaga le habían insistido en que tumor era inoperable.  

González Rivas lo tenía más claro, pero el anestesista gallego César Bonome tenía muchas dudas, “era un caso muy complicado” y valoraron alternativas por si la anestesia no funcionaba. En la intervención también participó la cirujana Mercedes de la Torre.

“Nunca había operado un caso así”, relata Bonome, un profesional con una dilatada experiencia. Había muchas posibilidades de que la intervención no saliese adelante. “Si no fuera la operación con Diego, yo no la hubiese hecho” cuenta ahora, con Elizabeth recuperándose en una habitación del Hospital San Rafael coruñés. 

Todos los riesgos posibles se los plantearon a Elizabeth y sus hermanos pero ellos decidieron en seguir con el plan.  La joven malagueña decidió “confiar” aunque se lo pintaron “fatal” pero “pensaba que iba a salir todo bien, porque no me quedaba otra opción, me vine sin pensármelo”. 

"En A Coruña he encontrado tres reyes", recuerda ahora, agradecida con los tres médicos que la apoyaron “en todo el proceso”. “Ahora tengo otra fecha de cumpleaños, el 2 de enero” apunta emocionada, aún con la voz algo débil y mientras se va recuperando poco a poco de esta intervención.  

"Uno de los tumores más grandes que he extirpado en mi vida" detalla Rivas

Para Diego González, con una amplia experiencia en quirófanos de todo el mundo, fue una operación muy compleja, de casi cinco horas: “una brutalidad, uno de los tumores más grandes que he extirpado en mi vida. Era tan grande que la complejidad era abordarlo todo por los laterales sin dañar al corazón, hubo que retirar el diafragma y reconstruirlo, y también extirpar el pulmón izquierdo, que estaba pegado como una lapa al sarcoma”.  

Al terminar, el cirujano mostraba el enorme tumor entre sus manos, que junto a su equipo habían logrado extirpar completamente, entre la sorpresa y la satisfacción: “¡vaya monstruo!”, comentaba a los compañeros de quirófano. 

 "Esto no era una cirugía curativa, era para salvarle la vida"

Ahora, Diego González Rivas pide cautela: esta operación “no significa que la paciente esté curada”, recuerda. Esta no era “una cirugía curativa, era para salvarla la vida” matiza, “pero ahora mismo se puede controlar mejor, y se podrá analizar si se le puede poner algún tratamiento, y controlar mejor la evolución” . Este tipo de tumores son “muy agresivos e infiltrantes que podrían volver a reproducirse” recuerda también el anestesista César Bonome.  

Elizabeth descansa aliviada y esperanzada en su habitación del hospital: “he vuelto a nacer y estoy muy contenta” repite a quienes le preguntan cómo se encuentra, mientras espera poder pronto volver a casa. “Me encuentro mucho mejor, puedo respirar mucho mejor ahora”, apunta.  

“Estamos muy felices por cómo ha ido todo”, concluye Rivas, “lo guardo como un recuerdo precioso para arrancar el año, y el tiempo dirá”, apunta.  Mientras, Elizabeth ya planea su vuelta a Málaga con sus hermanos.