Unos adolescentes encontraron al perro en una antigua fosa y le pusieron una rampa para que intentara salir
El perro podría haber desaparecido hace unos meses y su familia lo estaba buscando
NigránNatalia, fundadora de la Isla de Tali, sabe bien lo que son las búsquedas complicadas y los rescates que parecen imposibles, y el que le quita el sueño estos días es uno de esos casos donde “rendirse no es una opción”.
Tal y como ha compartido hace unos días en sus redes sociales, unos adolescentes acudieron a ella para pedirle ayuda. Estaban “explorando” un pazo abandonado, en A Ramallosa, hace unos días, cuando encontraron a un perro gimiendo, dentro de una antigua fosa en la finca. Los chavales, cuenta Natalia, tuvieron miedo de llamar a la Policía, pero le dejaron al animal una rampa de madera para ayudarlo a salir del agujero, donde creen, podría haber caído. Natalia ha agradecido el gesto de esos chavales, porque de no ser por ellos "el perro podría estar muerto".
Ella volvió después a ese mismo lugar, y con ayuda de una vecina de la zona y de la Policía Local de Nigrán, intentaron localizar la antigua fosa pero el perro ya no estaba allí.
"Es un agujero de más de dos metros, quizás pudo caerse" según cuenta Tali, pero tras recorrer toda la zona de los alrededores del pazo, no han podido localizar al animal.
Un grupo de voluntarios participó en una batida este pasado miércoles para intentar localizarlo, pero todavía no lo han encontrado. "Puede estar en peligro, porque no tenemos ninguna pista de dónde puede estar ahora", ha contado. "No se lo pudo haber tragado la tierra", afirma la joven que pide la implicación de los vecinos de la zona para seguir buscándolo.
La joven ha contactado con la que podría ser la familia de este perro: “Puede ser de una posible familia que lo perdió hace meses”, cuenta Tali, pero no entiende donde ha podido estar todo este tiempo “quizá alguien pudo tenerlo estos meses escondido”, sospecha.
Pero Tali no se rinde. En estos años ha rescatado junto a su familia a más de 2.000 animales, a los que han acogido y cuidado en su refugio de Nigrán.
La Isla de Tali, en la desembocadura del río Miñor, como le gusta recordar a esta joven, “no es un centro de rescate como tal, sino un estilo de vida". Un proyecto de vida por el que ha sido reconocida hace tan solo unos meses como la segunda influencer más valorada en la categoría de mascotas en los premios Influencers Awards Spain, celebrados en Madrid hace unas semanas. Su refugio lo define como “una gran familia interespecie donde todos los animales tienen los mismos derechos y oportunidades, sea un caballo, un hámster o un perro”. Ese es su lema y el motivo principal por el que Tali seguirá en su búsqueda de este perro desaparecido, que se merece, como tantos otros, una nueva oportunidad.

