Archivan la causa por las quemaduras que sufrió un empresario de Vigo al beber en un local agua embotellada que tenía sosa cáustica

La jueza atribuye lo sucedido a un "previsible y evitable error humano"
Se exime de responsabilidad al dueño del restaurante ya que no ha quedado acreditado el uso de sosa cáustica en el local
VigoLa jueza encargada del caso de las quemaduras que sufrió un empresario vigués al beber agua embotellada, el pasado mes de abril, ha decidido el sobreseimiento provisional y archivo del procedimiento judicial, al concluir que se trató de un error humano e individual pero no se ha podido identificar a la persona responsable.
Los hechos sucedieron el 12 abril de 2025. El empresario vigués Pablo González pasó más de dos semanas ingresado en un hospital de la ciudad tras ingerir agua con gas embotellada, de una conocida marca, en una tapería de la ciudad. El hombre sufrió importantes daños en el estómago y el esófago. “Me sirvieron el agua con gas en una botella de cristal con rosca. La abrí, la eché en un vaso con hielo y limón, bebí un trago y noté que no sabía a agua. Me empezó a quemar la boca y lo primero que hice fue beber de la Coca-Cola de un amigo. Tenía muchísimo dolor al notar bajar aquello por la garganta", relató en su momento, recordando lo sucedido.
Tras ese "dolor insoportable" fue al baño a beber agua del grifo, pero notaba que "se estaba quemando vivo por dentro", por lo que pidió a sus acompañantes que lo llevasen al servicio de urgencias del punto de atención continuada (PAC) y, posteriormente, fue trasladado al Hospital Ribera Povisa, donde permaneció ingresado dos semanas.
El dueño del local declaró como investigado
Tras lo sucedido, arrancó la instrucción judicial, en la que el dueño del local de hostelería declaró como investigado. La investigación determinó que en esa botella no había agua, sino, como detectó el Laboratorio Químico-Toxicológico de la Comisaría General de la Policía Científica de la Policía Nacional, sosa cáustica.
Ahora la causa ha sido archivada por la magistrada encargada del caso. La jueza atribuye lo sucedido a un “previsible y evitable error humano”, al servir al cliente una botella de agua mineral con gas, que habría sido reutilizada y rellenada con sosa cáustica probablemente por algún empleado del local, pero concluye que no se ha podido identificar a la persona que introdujo el líquido en ella.
En el auto se explica además que en la botella de cristal había sosa cáustica y se considera que el origen de dicha negligencia estaría en el propio restaurante, pese a que el propietario lo negó en su declaración.
La jueza argumenta que no se pudo identificar al responsable de la negligencia
De las diligencias que se practicaron, tanto en el restaurante, como en la planta de producción y con la empresa distribuidora, “cabe descartar que se hubiese producido ningún tipo de grieta, quiebra o fallo de seguridad en el proceso de elaboración y embotellamiento del agua, como tampoco en el proceso de distribución de esta. Así pues, no cabe sino colegir que el contenido en hidróxido de sodio en la botella con la que fue servido el perjudicado en el bar se debió a un error humano al rellenar con sosa cáustica una botella ya consumida de agua mineral con gas”, concluye la jueza dando esta como la hipótesis más probable sobre lo sucedido.
La jueza en el auto de sobreseimiento exime de responsabilidad al dueño del restaurante, el único investigado por este caso en su momento, al no haber quedado acreditado que diese ninguna instrucción relativa al uso de sosa caustica en su negocio, y concluye sus argumentos afirmando que no ha sido posible en el procedimiento quien fue la persona que puso el contenido corrosivo dentro de la botella. "No advirtiéndose otras diligencias susceptibles de esclarecer quién fue la persona que realizó el acto de rellenar la botella de agua mineral con el contenido en sosa caustica, procede acordar el sobreseimiento provisional de las actuaciones", concluye la magistrada.
