Animales

Álvaro de Canduas, el observador silencioso de la fauna de Bergantiños, A Coruña: “Mucha gente no sabe que tenemos toda esta diversidad”

Álvaro registra con sus cámaras de foto trampeo los paseos de decenas de animales en su aldea. CEDIDO
  • Esta apasionado observador de la fauna comparte sus vídeos en las redes sociales

  • En las imágenes que recoge con sus cámaras se pueden ver desde jabalíes o corzos, hasta tejones, ginetas y diferentes aves

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Cabana de Bergantiños, A CoruñaEn Canduas, una parroquia de Cabana de Bergantiños, en plena costa da Morte “no hay que ir al cine para ver acción”. Así resume Álvaro Gagino, conocido como Álvaro de Canduas, la variedad de animales en acción que se pueden observar en el momento, simplemente “sabiendo dónde mirar”. 

En uno de sus últimos vídeos, este apasionado observador y divulgador de la fauna bergantiñana ha captado en el mismo punto el paseo de un corzo, “brincando con elegancia”, un zorro y también una gineta y un tejón. “El tejón es el vecino que nunca falla”, cuenta. “Un orgullo de fauna” que este vecino comparte cada día en sus redes sociales, para que se conozca y se valore la diversidad animal. “Mucha gente cuando lo ve los vídeos se sorprende”, explica “porque no sabían que tenían todo esto al lado de sus casas, muy cerca”, añade. 

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Álvaro ha vivido en contacto con la naturaleza desde niño, y cuenta que fueron los cuentos que le contaba su abuelo, sobre el zorro, lo que hizo que empezara a apasionarse por los animales. “Esas historias me dejaron marcado”, apunta. Desde hace varios años, su afición es la de observar todo lo que se mueve en su parroquia, y por eso sitúa varias cámaras de foto trampeo en diversos puntos, para documentar todo lo que pasa “cuando no estamos allí”. “Me gusta que se conozca la fauna de la zona, yo la llamo bichería bergantiñana”, cuenta. 

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El primer animal que grabé fue un corzo, aún recuerdo la alegría de ese día”, relata. También cuenta que, aunque su padre fue cazador, él solo caza los animales “en imágenes”. 

También recuerda que el “premio gordo” de sus grabaciones fue cuando grabó dos lobos, hace dos años: “Un vídeo que tuvo muchísima repercusión, porque el lobo genera esa curiosa relación de amor odio”. 

En sus vídeos aparecen paseando sigilosos desde jabalíes, corzos, tejones, hasta zorros, ginetas o martas, “dos grandes desconocidas, pero son animales espectaculares”. “Grabo también muchas aves, sobre todo en verano”, señala. 

Su afición que arrancó con la pandemia, cuando compró su primera cámara le hace amar todavía más el monte, y por eso pide que se respete: “Que la gente conozca el entorno, lo tenemos aquí al lado, pegado a casa y mucha gente no conoce todo esto”.