La familia de Manuel Estramil, sacristán de Carballo fallecido en 2024, reclama 68.445 euros a la Archidiócesis de Santiago
El hombre murió después de que la imagen de la Borriquita le cayese encima mientras preparaba la procesión del Domingo de Ramos
La muerte de Manuel Estramil Taibo, histórico colaborador de la iglesia de San Xoán Bautista de Carballo, ha terminado en los tribunales. La familia del sacristán, fallecido en marzo de 2024 tras sufrir un accidente en el interior del templo, ha presentado una demanda contra la Archidiócesis de Santiago y su compañía aseguradora al considerar que existe una responsabilidad civil derivada de lo ocurrido.
El procedimiento dio un nuevo paso esta semana con la celebración del acto de conciliación previo en la Sección Civil del Tribunal de Instancia de Santiago, una comparecencia que concluyó sin acuerdo entre las partes. Los familiares solicitan una indemnización de 68.445 euros, mientras que la representación legal de la Iglesia niega cualquier responsabilidad en el fallecimiento.
Un accidente durante los preparativos del Domingo de Ramos
Los hechos ocurrieron el 23 de marzo de 2024, víspera del Domingo de Ramos. Manuel Estramil, de 78 años, se encontraba en el interior de la parroquia preparando junto a otros feligreses la tradicional procesión cuando se produjo el accidente. Según algunas versiones recogidas durante la investigación, el hombre habría comenzado a sentirse mal mientras colaboraba en los preparativos. Testigos apuntaron que se tambaleó y trató de sujetarse a la imagen de la Borriquita, momento en el que la talla terminó desplomándose sobre él.
Sin embargo, otras fuentes sostienen una versión diferente y aseguran que el sacristán no sufrió ninguna indisposición previa, sino que fue directamente la estructura religiosa la que cayó encima del hombre, provocándole graves lesiones y fracturas craneales. Tras el accidente, Manuel Estramil fue trasladado al Chuac de A Coruña, donde falleció unas diez horas después debido a la gravedad de las heridas.
La muerte causó una fuerte conmoción en Carballo, donde el hombre era muy conocido por su vinculación histórica con la parroquia y por su colaboración constante en celebraciones religiosas y actos litúrgicos.
La Archidiócesis rechaza cualquier responsabilidad
La familia considera que la Iglesia debe responder civilmente por lo sucedido y reclama una compensación económica por el fallecimiento del sacristán. Sin embargo, la postura de la Archidiócesis es completamente opuesta. Durante el acto de conciliación, el procurador que representó tanto a la institución religiosa como a la aseguradora rechazó cualquier posibilidad de acuerdo. En el escrito presentado ante el juzgado, la representación legal sostiene que “no se admite responsabilidad alguna en los hechos” y niega que exista relación entre la muerte de Estramil y la caída de la imagen.
La defensa argumenta además que la actividad que realizaba el sacristán era voluntaria, habitual y desarrollada en un entorno que conocía perfectamente, insistiendo en que no se trataba de una tarea especialmente peligrosa. La Archidiócesis también ha solicitado a la familia la aportación del historial clínico del fallecido, un aspecto que podría resultar clave en el procedimiento judicial para determinar si existió o no una indisposición previa antes del accidente. Por el momento, el despacho de abogados que representa a los familiares, ubicado en Santa Comba, ha evitado realizar declaraciones públicas sobre el caso debido a que el asunto ya se encuentra judicializado.
Un caso que reabre el debate sobre la seguridad en actos religiosos
El litigio ha vuelto a poner sobre la mesa la cuestión de la seguridad durante los preparativos de procesiones y actos religiosos, especialmente cuando se manipulan imágenes de grandes dimensiones y elevado peso.
En todo el país existen numerosas celebraciones de Semana Santa en las que participan voluntarios y colaboradores parroquiales, muchos de ellos personas mayores que llevan décadas vinculadas a la organización de este tipo de eventos. Aunque accidentes de este tipo no son habituales, sí se han registrado en distintos puntos de España incidentes relacionados con la caída de pasos procesionales o problemas durante los traslados de imágenes religiosas. En el caso de Carballo, será ahora la vía judicial la que determine si la muerte de Manuel Estramil fue consecuencia de un accidente fortuito o si existió algún tipo de responsabilidad por parte de la entidad eclesiástica.

