Galicia recupera a sus gigantes marinos: crecen los avistamientos de ballenas frente a las Rías Baixas
El Instituto Español de Oceanografía de Vigo detecta un aumento de la presencia de ballenas en aguas gallegas tras décadas de recuperación de las poblacione
Drones, análisis genéticos y técnicas no invasivas permiten estudiar a los cetáceos sin alterar su comportamiento
Las aguas de Galicia vuelven a recibir cada año la visita de algunos de los animales más impresionantes del planeta. Tras décadas marcadas por la caza industrial y el fuerte declive de las poblaciones de cetáceos, los científicos empiezan a constatar una tendencia esperanzadora: las ballenas están regresando a la costa gallega.
Investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) de Vigo han detectado un incremento progresivo de los avistamientos de rorcual común y otras especies en la plataforma continental gallega, especialmente en las zonas próximas a las Rías Baixas. Los expertos consideran que esta situación refleja una recuperación paulatina de unas poblaciones que estuvieron gravemente amenazadas durante buena parte del siglo XX.
La mejora llega cuatro décadas después de la moratoria internacional sobre la caza comercial de ballenas, aprobada en los años ochenta. Antes de esa prohibición, las costas gallegas fueron escenario de una intensa actividad ballenera. Se calcula que entre 1920 y 1985 fueron capturados más de 7.000 cetáceos en las factorías instaladas en distintos puntos del litoral, una explotación que provocó una drástica reducción de sus poblaciones.
El rorcual común vuelve a ser habitual en las costas gallegas
Uno de los principales protagonistas de esta recuperación es el rorcual común (Balaenoptera physalus), considerado el segundo animal más grande del planeta, solo por detrás de la ballena azul. Cada verano y otoño, numerosos ejemplares se acercan a las aguas gallegas aprovechando la abundancia de alimento.
Los investigadores han comprobado que entre los meses de julio y octubre aumenta significativamente la presencia de estos grandes cetáceos, que encuentran en las aguas atlánticas una importante fuente de recursos para alimentarse durante sus desplazamientos migratorios.
Los estudios realizados también han permitido identificar ejemplares procedentes del Mediterráneo, confirmando la conexión entre distintas poblaciones de la especie. Además, en los últimos años se han registrado observaciones de otras especies de gran tamaño, incluidas algunas ballenas azules, cuya presencia sigue siendo mucho más excepcional.
Tecnología para estudiar a los gigantes del mar sin molestarlos
La investigación sobre estos mamíferos marinos ha cambiado radicalmente en los últimos años gracias a la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas. El grupo MegaMAR del Instituto Español de Oceanografía desarrolla proyectos que combinan métodos tradicionales de observación con sistemas innovadores capaces de obtener información muy precisa sin interferir en el comportamiento de los animales.
Uno de los avances más destacados es el uso de drones. Estas aeronaves permiten capturar imágenes aéreas de alta resolución con las que los científicos pueden medir el tamaño de los ejemplares, analizar su estado corporal y detectar diferencias entre individuos.
La tecnología también hace posible recoger muestras del aire expulsado por las ballenas durante la respiración. A través de ese material biológico, los investigadores estudian el microbioma respiratorio de los cetáceos y obtienen información sobre su estado de salud sin necesidad de capturarlos ni manipularlos.
A ello se suma el análisis de ADN ambiental presente en el agua del mar, una técnica cada vez más utilizada en la investigación marina. Gracias a ella es posible detectar la presencia de distintas especies, conocer sus movimientos y analizar la conectividad entre poblaciones.
Un síntoma positivo para los ecosistemas marinos
Los científicos consideran que el regreso de las ballenas representa mucho más que una curiosidad biológica. La presencia de grandes cetáceos suele estar asociada a ecosistemas saludables y con abundancia de alimento, por lo que su recuperación es interpretada como una señal positiva para el conjunto del medio marino.
No obstante, los expertos advierten de que todavía existen amenazas importantes. El tráfico marítimo, el ruido submarino, la contaminación, las colisiones con embarcaciones o los efectos del cambio climático continúan siendo factores que pueden afectar a estas especies. Por ello, los investigadores insisten en la necesidad de mantener programas de seguimiento continuado que permitan conocer mejor la evolución de las poblaciones y diseñar medidas eficaces de conservación.
Décadas después de que la actividad ballenera redujera drásticamente su presencia en el Atlántico, las aguas gallegas vuelven a convertirse en un lugar de paso y alimentación para algunos de los mayores animales de la Tierra. Un regreso que los científicos interpretan como una de las noticias más esperanzadoras para la biodiversidad marina de Galicia.
La divulgación también juega un papel importante en este proceso. Los investigadores destacan que las imágenes obtenidas durante las campañas científicas ayudan a acercar al público una realidad todavía desconocida para muchos ciudadanos: la extraordinaria riqueza de cetáceos que albergan las aguas gallegas. En este sentido, el proyecto EMPHATIC ha impulsado varias piezas audiovisuales elaboradas por Camilo Saavedra, investigador del grupo de Megafauna Marina del IEO-CSIC, y por José Irisarri, cámara submarino de la asociación Ecoloxía Azul. Su objetivo es mostrar la diversidad de especies presentes en el litoral gallego y concienciar sobre la necesidad de proteger estos ecosistemas marinos.