La plaga de moscas que desespera a una aldea de Caldas de Reis, Pontevedra: "No podemos abrir las ventanas"
Los vecinos de Outeiro denuncian que llevan años soportando una plaga de insectos y olores procedentes de una explotación cercana
Aseguran que les impide disfrutar de sus viviendas con normalidad y que se agrava en la época estival
Con la llegada del calor, los problemas relacionados con los insectos se convierten en una preocupación cada vez más presente para muchos vecinos y vecinas. Mientras el mosquito tigre avanza y ya ha sido detectado en distintos puntos de la provincia de A Coruña, en una aldea de Caldas de Reis la batalla contra otro tipo de plaga se libra desde hace años: la de las moscas que, según denuncian, proceden de una granja avícola próxima a sus viviendas.
Los residentes de Outeiro, en la parroquia de Bemil (Caldas de Reis, Pontevedra), no tienen pruebas pero tampoco dudas de que proceden de dicha granja y aseguran estar "desesperados", aunque lejos de darse por vencidos, siguen levantándose cada mañana pensando en la manera de poder deshacerse de los indeseables huéspedes. Llevan varios años reclamando soluciones ante una situación que, explican, se vuelve especialmente complicada durante los meses de verano y alcanza su peor momento cuando las altas temperaturas intensifican los olores y multiplican la presencia de insectos.
Al frente de las reivindicaciones está Marta Ferreiro, portavoz de los vecinos afectados, que asegura a Informativos Telecinco que llevan casi una década intentando que las administraciones actúen. En este tiempo han trasladado sus quejas a organismos como la Axencia de Protección da Legalidade Urbanística (APLU), el Concello de Caldas de Reis y la Valedora do Pobo, que recientemente admitió a trámite su reclamación. La afectada explica que este martes se constituyó la plataforma vecinal con la que luchar contra lo que califica de "injusticia": "Nosotros no tenemos que perder calidad de vida por culta de esta actividad industrial, no sabemos de qué otra manera nos puede estar afectando a la salud, pero por lo menos no tragar esos olores a excrementos ni la molestia de las moscas a diario".
"No podemos abrir las ventanas"
Los vecinos aseguran que la convivencia con la granja se ha vuelto insostenible. Marta recuerda especialmente los últimos episodios, cuando la acumulación de residuos procedentes de la explotación habría provocado, según su testimonio, un aumento de las molestias: "A medida que te vas acercando a la granja la cantidad de moscas es cada vez mayor y a esto tenemos que añadir que han empezado a usar pesticidas (sobre todo a raíz de que los medios de comunicación hablan del tema) que han hecho insoportable respirar".
"Vaciaron fuera los excrementos de las gallinas y eso es un foco terrible. No podemos abrir las ventanas por la cantidad de moscas y el mal olor", explica. Una situación que, asegura, ha cambiado por completo sus rutinas: "Ya no hacemos comidas familiares los fines de semana, y si las hacemos siempre tenemos que tapar los platos y las bebidas con servilletas para que los insectos no se cuelen". "Nos hemos ido acostumbrado a esto sin darnos cuenta y es inaceptable", asegura. Los residentes denuncian además que la explotación se encuentra a menos de cien metros de la primera vivienda y critican que la actividad continúe creciendo pese a las molestias que, aseguran, genera en la zona. La solución, según plantea la portavoz de los vecinos, pasa por gestionar los residuos "convenientemente".
Reclaman soluciones y anuncian movilizaciones
Ante la falta de avances, los vecinos han creado una plataforma para canalizar sus reclamaciones y exigir medidas y este martes a las 20:00 horas plantearán sus problemas a las tres fuerzas políticas del Concello, que han accedido a reunirse. También cuestionan las sucesivas ampliaciones de la instalación y reclaman conocer qué controles se realizan sobre la actividad. La portavoz vecinal recuerda que el Concello llegó a suspender en 2024 la actividad de la granja, entonces denominada Providesa, por carecer de título habilitante, aunque posteriormente retomó su funcionamiento.
Además, algunos residentes alertan de las consecuencias que esta situación tiene en su salud y en su vida diaria. Marta explica que una de las vecinas retira cubos y cubos de moscas diariamente de su vivienda: "Me niego a dejarle este legado a mis hijos", asegura.
El Concello revisará la situación
Desde el Concello de Caldas aseguran en la prensa local que los informes urbanísticos disponibles son favorables tanto para la edificación como para la actividad desarrollada. No obstante, el alcalde, Jacobo Pérez, afirma que revisarán la situación y que, si existen problemas relacionados con la salud o el bienestar animal, se trasladarán a la Xunta de Galicia, administración competente en esas materias.
Mientras tanto, los vecinos de Outeiro continúan reclamando una solución que les permita recuperar algo tan básico como abrir las ventanas, disfrutar de sus jardines o pasar tiempo al aire libre sin convivir con una presencia constante de insectos y malos olores.