Las incidencias ferroviarias no dan tregua en Galicia: averías, temporales y retrasos marcan un 2026 complicado

La última avería en la línea de alta velocidad entre Galicia y Madrid se suma a una larga lista de incidencias registradas desde comienzos de año
Temporales, problemas en la catenaria, falta de maquinistas y conflictos laborales han provocado retrasos y cancelaciones durante los últimos meses
Viajar en tren por Galicia durante este 2026 se ha convertido, en muchas ocasiones, en una incógnita. Retrasos de varias horas, averías en la infraestructura, cancelaciones de servicios, temporales, falta de maquinistas o problemas en la catenaria han alterado la normalidad del servicio ferroviario en numerosos momentos del año, afectando tanto a las conexiones internas como a los trayectos a Madrid.
La última incidencia se registró esta semana en la línea de alta velocidad entre Galicia y la Meseta, donde una incidencia técnica entre el brazo articulado del tren y el cableado aéreo obligó a restringir el tráfico ferroviario a su paso por el municipio de O Irixo. La avería provocó importantes retrasos y obligó a reorganizar el transporte de numerosos viajeros mediante autobuses.
Sin embargo, este episodio no ha sido un caso aislado, sino el último de una larga cadena de incidencias que se vienen sucediendo desde principios de año.
Los temporales fueron el primer gran obstáculo
Las complicaciones comenzaron prácticamente con el inicio de 2026. A finales de enero, la llegada de varios temporales obligó a Adif a reducir preventivamente la velocidad de circulación en distintos tramos ferroviarios gallegos para garantizar la seguridad.
Pocos días después, la borrasca Ingrid dejó numerosos problemas en la red. El hielo afectó al cambiador de ancho de Taboadela, se registraron incidencias eléctricas entre Canabal y Os Peares y la caída de un árbol sobre la vía entre Baamonde y Rábade obligó a modificar la circulación de varios trenes. Como consecuencia, algunos servicios entre Galicia y Madrid acumularon retrasos que llegaron a superar las dos horas.
La situación volvió a repetirse apenas unos días más tarde con la llegada de la borrasca Joseph, que provocó la suspensión de varios servicios ferroviarios y la sustitución de algunos trayectos por autobuses, especialmente entre Santiago y Ourense.
Averías y problemas en la infraestructura
Los meses siguientes tampoco dieron tregua. En febrero, el riesgo de inundaciones llevó a suspender temporalmente la circulación ferroviaria entre Santiago y Vigo, obligando a decenas de viajeros a completar sus desplazamientos por carretera.
A ello se sumaron distintas averías tanto en trenes como en la infraestructura ferroviaria. Uno de los episodios más destacados ocurrió cuando un AVE con destino Madrid quedó detenido durante el trayecto, mientras que pocos días después el mal estado de la vía convencional entre Santiago y Vilagarcía obligó a modificar parte de las circulaciones y establecer nuevos transbordos.
Los problemas también alcanzaron al sistema eléctrico. Durante los últimos meses se han repetido varias incidencias relacionadas con la catenaria, especialmente en las conexiones de alta velocidad entre Galicia y la Meseta, provocando largas esperas para los pasajeros.
La falta de personal también pasó factura
A los problemas técnicos se sumaron los derivados del conflicto laboral en el sector ferroviario. Aunque la huelga convocada por los principales sindicatos fue finalmente desconvocada tras alcanzarse un acuerdo con el Ministerio de Transportes, durante febrero se registraron numerosas cancelaciones de trenes de Media Distancia y servicios regionales.
La situación volvió a complicarse en abril por la falta de maquinistas disponibles. Entre los días 7 y 11 de ese mes fueron suspendidas decenas de circulaciones y, semanas después, Renfe tuvo que sustituir por autobuses varios trenes entre Vigo y A Coruña debido a la ausencia simultánea de cuatro conductores con base en la ciudad olívica.
La alta velocidad tampoco escapa de los problemas
Las conexiones AVE con Madrid tampoco han estado libres de incidencias. Ahora, a comienzos de julio, una falta de tensión en la catenaria entre A Gudiña y Puebla de Sanabria obligó a interrumpir durante varias horas la circulación de los trenes de alta velocidad, generando retrasos de hasta dos horas y media y obligando nuevamente a organizar desplazamientos alternativos por carretera.
Apenas unos días después llegaba un nuevo contratiempo. La avería registrada en el entorno de O Irixo volvió a afectar a la línea de alta velocidad y dejó a numerosos pasajeros esperando durante horas hasta poder ser recolocados en autobuses o en otros servicios ferroviarios.
Crece el malestar entre los viajeros
La repetición de estos episodios está generando un creciente descontento entre quienes utilizan habitualmente el tren para desplazarse por Galicia. Muchos usuarios reconocen que la acumulación de retrasos, incidencias y cambios de última hora está provocando una pérdida de confianza en el servicio. Algunos aseguran que, cuando tienen alternativas, optan directamente por el coche para evitar la incertidumbre.
La preocupación es especialmente evidente entre quienes utilizan el ferrocarril por motivos laborales o para enlazar con los trenes de alta velocidad hacia Madrid, ya que cualquier incidencia puede alterar por completo la planificación del viaje.
Mientras Adif y Renfe continúan trabajando para recuperar la normalidad tras cada episodio, el balance de estos primeros meses de 2026 refleja un año especialmente complicado para el transporte ferroviario gallego, marcado por una sucesión de problemas que ha puesto a prueba tanto la infraestructura como la paciencia de miles de viajeros.
