INICIATIVA VECINAL

Los feligreses de O Vicedo, en Lugo, recogen más de 1.300 firmas para que no se vaya su “querido párroco”: “Aquí éramos una familia”

Los feligreses de O Vicedo no han podido evitar que su párroco se marche a otra parroquia. PEXELS
  • Los vecinos de esta villa marinera de Lugo han intentado frenar el traslado del que fue su sacerdote durante 9 años

  • Han recogido más de 1.300 firmas para pedir que Don Cristóbal se quede, aunque finalmente la decisión no ha cambiado

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O Vicedo es una encantadora villa marinera de A Mariña lucense, salpicada de iglesias centenarias y con hasta cinco playas de aguas y paisajes que pueden recordar al Caribe. Un lugar acostumbrado a la calma, al sonido del mar y a una vida pausada que estos días se ha visto alterada por un pequeño inconveniente: los vecinos no quieren que se vaya su tan querido párroco.

Cristóbal Rivas lleva nueve años al frente de las parroquias de O Vicedo, Ourol y Mañón. Durante ese tiempo ha conseguido algo que va mucho más allá de la relación habitual entre un sacerdote y sus feligreses: se ha convertido en una persona imprescindible para muchos vecinos. Tanto, que cuando conocieron su traslado, decidieron intentar impedirlo recogiendo más de 1.300 firmas para pedir que "Don Cristóbal se quede", aunque finalmente la decisión no ha cambiado.

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"Para mí es alguien muy especial, como un hijo"

La dimensión del cariño que le tienen se entiende mejor escuchando a quienes han compartido estos años con él: "Nunca me olvidaré de él, para mí es alguien muy especial, como un hijo", cuenta Lolita, una de las feligresas que no quiere imaginar la parroquia sin Cristóbal.

Otros vecinos también han participado en la recogida de firmas, aun sabiendo que probablemente su petición no conseguiría cambiar la decisión: "No sabemos si las firmas servirán para algo, hacemos lo que podemos, más no podemos hacer", explica Luis. Son palabras que resumen el sentimiento de un pueblo que ha querido, al menos, intentarlo.

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Nueve años que han creado una familia

Para muchos feligreses, Cristóbal no ha sido únicamente quien oficiaba misa; ha estado presente en momentos importantes de sus vidas y, especialmente, cuando las cosas se complicaban: "Es indudable que lo vamos a echar de menos, eso está clarísimo, y él también a nosotros porque aquí éramos una familia", explica uno de los vecinos.

El propio sacerdote reconoce que la despedida tampoco es sencilla para él: "Siento algo de tristeza porque te vas encariñando con los feligreses, estás con ellos en momentos difíciles, momentos también alegres...", explica Cristóbal Rivas.

Natural de Cerdido, en A Coruña, Rivas lleva 17 años como sacerdote. Después de pasar por el Seminario de Mondoñedo y ejercer durante siete años en la zona de Vilalba, llegó a O Vicedo. Allí encontró una comunidad que, según reconoce, le recibió con los brazos abiertos. Ahora le toca marcharse.

Una despedida a la altura del cariño recibido

En octubre, según recoge una cabecera local, se incorporará a la unidad pastoral de As Pontes, donde compartirá el trabajo con otro sacerdote y atenderá un total de 22 parroquias. El traslado responde a la reorganización pastoral de la diócesis y, aunque Cristóbal asegura que afronta la nueva etapa con ilusión, reconoce que dejar atrás a las personas con las que ha convivido durante casi una década no es fácil. "Estos años fueron muy bien. Tuve una gran acogida de la gente y muchos colaboradores en las parroquias", explica el sacerdote. Y los vecinos han querido devolverle ese cariño antes de que se marche.

El domingo 20 habrá una misa de despedida a las 12:00 horas en la iglesia de Santo Estevo do Val de O Vicedo. Después, los feligreses celebrarán una comida de homenaje en el Restaurante Louzao, en Viveiro. La despedida está organizada por una comisión formada por los propios vecinos y colaboradores de las distintas parroquias.