Premios

Premian a una enfermera de Pontevedra por el tratamiento de una úlcera que llevaba años sin cerrar

“Desplazamos el foco de la cicatrización absoluta hacia la mejora de la calidad de vida”, explica Ana. PEXELS
  • Ana Rodríguez recibió el II premio de la VII Beca Trisquel al Cuidado de Heridas por el tratamiento de una compleja úlcera venosa en una paciente de Pontevedra

  • El abordaje incluyó terapia compresiva y técnicas de microinjertos, enfocando el tratamiento hacia la mejora de la calidad de vida de la mujer cuya herida no cerró

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La enfermera residente Ana Rodríguez Fernández, del área sanitaria de Pontevedra, ha recibido el segundo premio de la VII Beca Trisquel al Cuidado de Heridas por el tratamiento realizado a una paciente con una úlcera venosa de larga evolución en una de sus piernas que obligó al equipo asistencial a probar diferentes estrategias para intentar conseguir su cierre.

El tratamiento que llevó a la sanitaria a recibir este premio comenzó con un plan de cuidados específico para favorecer la cicatrización de la lesión. Entre las medidas aplicadas se encontraba la terapia compresiva, fundamental en el abordaje de las úlceras venosas, además de técnicas avanzadas como los microinjertos autólogos en sello.

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Pese a todas estas intervenciones, la herida presentaba importantes dificultades para conseguir un cierre completo. Fue entonces cuando el equipo tuvo que replantear los objetivos del tratamiento y adaptar el abordaje a la evolución de la paciente en aras de mejorar su calidad de vida.

Una herida difícil de cerrar

Las úlceras venosas suelen aparecer en las piernas como consecuencia de una insuficiencia venosa crónica. Cuando la sangre no consigue regresar correctamente desde las extremidades inferiores hacia el corazón, aumenta la presión en las venas y los tejidos pueden terminar deteriorándose hasta provocar una herida. Son lesiones que pueden resultar especialmente persistentes y que, en determinados pacientes, permanecen abiertas durante meses o incluso años.

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En su evolución influyen factores como la edad, la diabetes, la hipertensión, la obesidad, el sedentarismo o los antecedentes de trombosis venosa. Cuando varios de estos elementos coinciden, conseguir la cicatrización puede resultar todavía más complicado. En el caso estudiado por Rodríguez Fernández, el equipo aplicó diferentes medidas para intentar favorecer la recuperación de la piel. Sin embargo, la respuesta de la lesión hizo necesario modificar progresivamente la estrategia.

El tratamiento se adapta a la vida de la paciente

Según recoge el Diario de Pontevedra, a la dificultad propia de la úlcera se sumaba una circunstancia que el equipo tuvo en cuenta a la hora de diseñar los cuidados: la paciente era la cuidadora habitual de un hijo con gran dependencia y una enfermedad degenerativa.

Ante la imposibilidad de lograr el cierre completo de la herida, los profesionales decidieron cambiar el objetivo terapéutico: “Desplazamos el foco de la cicatrización absoluta hacia la mejora de la calidad de vida”, explicó Ana Rodríguez Fernández durante la presentación del caso.

La prioridad pasó entonces por mantener la lesión en las mejores condiciones posibles, favorecer el confort de la paciente y permitirle conservar en la medida de lo posible su autonomía y su capacidad para atender a su hijo, algo que el jurado valoró muy positivamente y acabó otorgándole el prestigioso galardón.