Investigadores suizos entierran 2.000 calzoncillos y prendas de ropa interior para medir la calidad del suelo

El experimento, cuyos resultados se han publicado en 2026, consistió en enterrar 2.000 prendas de ropa interior de algodón para comprobar cuánto tardaban en descomponerse
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Una investigación en la que participaron 1.000 personas voluntarias de Suiza ha terminado usando el calzoncillo como 'unidad de medida' de la calidad del suelo. El estudio de la Universidad de Zúrich y Agroscope, que ha sido publicado recientemente en la revista científica 'Plants, People, Planet”, consistió en distribuir 2.000 prendas de ropa interior fabricadas en algodón y 12.000 bolsitas de té. ¿El objetivo? Desenterrarlo todo dos meses después para observar el estado de descomposición.
Este estado no era el fin en sí mismo, sino que serviría como un indicador del estado del ambiente en el que habían sido enterrados. Junto a la prenda, también se analizaron muestras del sustrato con el que habían estado envueltas. Uno de los primeros aspectos que llamó la atención: había niveles de descomposición muy diversos, y en algunos casos, las prendas estaban prácticamente consumidas al cabo de dos meses.
En los jardines privados se descompusieron más rápido
El cruce de datos para el estudio era el siguiente: estado de degradación y componentes del suelo analizado. A más estado de descomposición del calzoncillo, los investigadores se percataron de que existía más nivel de actividad en el suelo. Al haber más organismos vivos 'trabajando', más rápido se 'comían' el algodón de la prenda. Pero esto no significa una "mayor salud" del suelo, de acuerdo con los investigadores.
En cuanto a los lugares donde los calzoncillos se consumieron más deprisa, estos fueron los jardines privados. Campos agrícolas y prados estaban en un nivel intermedio. En el nivel más bajo de actividad biológica de suelo (y, por ende, menos degradación) estaban los céspedes.
El 'índice del calzoncillo' y sus implicaciones
En el documento original del estudio, los autores muestran el estado de degradación de las prendas en nueve niveles, que van desde el 0-10% (la prenda está, prácticamente) hasta llegar al 80% o más, donde apenas queda la 'estructura'.
Es aquí donde han definido una serie de "potenciales implicaciones" (más allá del hecho de haber encontrado más niveles de materia orgánica 'trabajando') que intervienen en la rapidez: desde un suelo compacto, pH desequilibrado o poco contenido de agua (donde las prendas no se descomponían) hasta una buena estructura de suelo, pH balanceado o una mejor distribución de la composición del suelo (donde el índice era de 80% o superior).

Es en este punto donde el uso de productos químicos como fertilizantes pueden desempeñar un papel fundamental en cuanto a los componentes de dentro del propio sustrato.
"La descomposición máxima no siempre es deseable"
Aunque se ha establecido el índice en el estudio, Franz Bender, quién es el líder del proyecto, ha afirmado que "la descomposición máxima no es deseable en todos los ecosistemas".
"En hábitats naturales, como los bosques, niveles muy elevados pueden indicar alteraciones en el equilibrio de los nutrientes (presentes en el suelo). También, en los jardines, la rápida descomposición de la ropa interior puede mostrar un exceso de suministro de estos compuestos", matiza.
Es por esta razón que, de acuerdo con una de las conclusiones del índice, "la poca descomposición de la ropa interior no necesariamente refleja una salud pobre del suelo y viceversa".
