Museos

La gallega que convirtió una habitación de su casa de Gondomar en un museo de Nancy: “Fue mi muñeca, no tuve otras”

La muñeca llegó a su vida una noche de Reyes, cuando era niña y vivía en Sabarís, en Baiona. INFORMATIVOS TELECINCO
  • Marga Fernández conserva 341 muñecas, 621 trajes y cientos de complementos en una habitación de su casa de Gondomar

  • Comenzó a coleccionar hace más de 20 años para recuperar la muñeca de su infancia y hoy participa en encuentros de aficionados de toda España

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Marga Fernández, funcionaria de profesión, conserva en su casa algo más que una colección de muñecas, conserva lo que podría considerarse un museo. En una habitación de su vivienda de Gondomar (Pontevedra), ha reunido buena parte de la historia de Nancy, la muñeca de Famosa que marcó la infancia de varias generaciones de españolas y que fue su primera y única muñeca. Para contar las muñecas y accesorios que tiene, hace falta tiempo. Tiene un total 341 muñecas, 621 trajes, maletas, baúles, muebles, complementos y todo tipo de accesorios perfectamente ordenados en vitrinas y armarios…pero el origen de este particular museo doméstico está precisamente en una Nancy que ya no tiene.

La muñeca llegó a su vida una noche de Reyes, cuando era niña y vivía en Sabarís, en Baiona: “Fue mi muñeca, no tuve otras”, recuerda. Jugaba con ella en casa y también en la calle, se la llevaba a todas partes y durante años los Reyes Magos fueron ampliando su pequeño vestuario. “Llegó una noche de Reyes y los siguientes años siempre me dejaban ropa para vestirla”, relata a Informativos Telecinco con un nivel de detallismo que no parece que hayan pasado más de 50 años desde entonces.

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Con el paso del tiempo, aquella Nancy desapareció. Marga conserva alguna de aquellas prendas que recuperó de la casa familiar pero, muy a su pesar, nunca volvió a encontrar a su muñeca, que dejó en la vivienda para unas primas. “Aún tengo la esperanza de encontrarla”, reconoce pese a todo.

Años después, ya con sus hijos mayores, aquella afición de la infancia regresó con fuerza. “Tengo dos hijos y no había niñas en casa para hacer coletas, poner medias… y lo echaba de menos”, explica. Una amiga le habló de las páginas de coleccionismo que empezaban a proliferar en internet y Marga comenzó a buscar las piezas que había tenido de pequeña.

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Primero quiso recuperar lo perdido; después llegaron las muñecas de los años setenta, las de los ochenta, las de los noventa... y la colección nunca dejó de crecer.

Una habitación convertida en museo

Hoy, más de dos décadas después de comenzar a coleccionar, el resultado ocupa una habitación completa de su casa decorada minuciosamente. Las vitrinas recorren tres de las paredes y guardan tres hileras de muñecas. Hay 311 conservadas en sus cajas originales y otras 30 fuera de ellas.

A ellas se suman 621 trajes —548 colocados en perchas y 73 todavía con sus embalajes originales—, 33 blísteres de complementos y numerosos accesorios. También conserva un juego de maletas, dos baúles, dos conjuntos de fin de semana, tres cabás, una cama, tres cómodas, tres armarios, un vestidor, un ropero y un tocador.

La habitación también está decorada para la ocasión: el armario empotrado luce los colores y los logotipos de Nancy; una cómoda sigue la misma estética y hasta el estor incorpora el característico blanco y azul propios de Nancy.

Antes de tener su propio espacio, Marga explica que toda la colección estaba guardada en el altillo y que, precisamente de ahí, nació el nombre de su perfil en redes sociales: ‘El desván de Nancy’, donde Marga comparte fotografías y escenas que construye con sus muñecas y que ya siguen más de 3.300 personas.

Pero no sólo eso. Marga confiesa que se pasa horas investigando y buscando información: “Siempre hay cosas que aprender”, explica. Y es que su afición no consiste únicamente en comprar muñecas. También busca piezas concretas, investiga su procedencia, intercambia información con otros coleccionistas y personaliza algunas de las que recibe como regalo.

“Nunca dejo de buscar piezas nuevas para mi colección”, asegura. Algunas incluso han llegado desde Francia gracias a conocidos que viajaban por allí, y otras de lugares fuera de España a los que la muñeca llegó sobre todo a modo de souvenir, vestida de flamenca. Pero encontrarlas no resulta fácil ni barato. Aunque algunas se las regalan, Marga confiesa que muchos vendedores piden más de lo que cualquiera estaría dispuesto a pagar: “Algunos se aprovechan de nuestro fanatismo”, bromea.

Una afición que también es una forma de desconectar

Marga entró de lleno en el circuito nacional de coleccionistas en 2018, cuando acudió al primer encuentro nacional celebrado con motivo del 50 aniversario de Nancy en Onil, localidad alicantina donde se fabricaba la muñeca.

Desde entonces, los encuentros se han convertido en otra parte importante de su afición. Gracias a ellos ha conocido a otros coleccionistas y ha hecho amistades que mantiene años después: “Es una maravilla”, asegura, “nos avisamos entre nosotros de piezas que aparecen y sabemos que alguno busca”, detalla sobre estas amistades.

También ha llevado parte de su colección fuera de casa. En dos ocasiones mostró sus Nancys al público en exposiciones organizadas en el Concello de Nigrán, donde trabaja como funcionaria. En ellas incluyó algunas creaciones propias, como una reproducción del grupo América de Vigo o un homenaje a Susi Seoane, vicepresidenta de la Asociación Galega de Esclerosis Lateral Amiotrófica (Agaela) y amiga suya fallecida el pasado enero.

Para Marga, sin embargo, Nancy no es solo coleccionismo. También es una manera de volver por un momento a aquella niña que se llevaba su muñeca a todas partes y con la que jugó hasta bien entrada la adolescencia: “Jugar con ellas es mi relax”, resume, a lo que añade: “Este cuarto es mi zona de confort”. Cuando necesita desconectar, se encierra allí, cambia las muñecas de sitio, ordena la ropa o simplemente las contempla: “Mi marido ya sabe dónde estoy cuando no me encuentra”, cuenta entre risas.

Y mientras continúa buscando nuevas piezas, también observa cómo crece el interés por aquella muñeca que Famosa lanzó al mercado el 9 de junio de 1968: “Cada vez hay más movimiento en torno a la temática Nancy”, asegura. Eso sí, para Marga hay una diferencia clara entre aquellas muñecas y las actuales: “Las Nancys que hay hoy en día en el mercado no tienen nada que ver con las de nuestra generación, son de otro molde”, aclara.

El II Encuentro Vigonancy a la vista

El universo Nancy tendrá una nueva cita en Vigo el próximo 28 de noviembre, con la celebración del II Encuentro Vigonancy. La jornada estará dedicada en esta ocasión a la década de los años 60 y 70 bajo el lema ‘Vive la década hippie con Nancy’.

Las participantes podrán acudir caracterizadas con vestimenta inspirada en aquella época y llevar sus propias muñecas siguiendo el mismo código de vestimenta. Marga Fernández participa en la organización del encuentro, que pretende reunir a coleccionistas y aficionadas de distintos puntos. Las inscripciones ya están abiertas a través de las redes sociales vinculadas al encuentro.