"Aprendiz de ser humano": el mensaje de la esquela de un vecino de Redondela, Pontevedra, que invita a reflexionar
Nacido en Montevideo en 1958 y fallecido en Redondela a los 68 años, Jorge Alberto García Argibay es recordado por sus allegados como un "aprendiz de ser humano"
La esquela reivindica que lo importante no es el número de años vividos, sino la huella que una persona deja en quienes la conocieron
Hay despedidas que van más allá de comunicar una muerte. Algunas consiguen transmitir, en apenas unas líneas, una forma de entender la vida y aquello que permanece cuando alguien ya no está. Es el caso de la esquela de Jorge Alberto García Argibay, fallecido en Redondela el 3 de noviembre de 2026, que ha llamado la atención por el mensaje con el que sus seres queridos han querido recordarlo: una reflexión sobre la importancia de vivir dejando huella en los demás.
La esquela recoge una frase que resume el sentido de su despedida: no se trata de cuántos años se viven, sino de conseguir convertirse en un recuerdo para quienes han compartido el camino. Una idea que acompaña el recuerdo de un hombre que prefería definirse a sí mismo, con humildad, como un "aprendiz de ser humano".
Jorge Alberto García Argibay nació en Montevideo el 2 de noviembre de 1958 y falleció en Redondela el día siguiente a cumplir 68 años. Su historia quedó ligada a dos lugares separados por el Atlántico, Uruguay, donde nació, y Galicia, donde desarrolló buena parte de su vida y construyó su familia.
En su despedida aparecen los nombres de las personas que formaron parte de su círculo más cercano. Su esposa, María del Carmen Rodríguez Orge, y su hijo, Alberto García Rodríguez, encabezan el recuerdo familiar, junto a su madre, Nieves Argibay Díaz; sus hermanos, Rosario y Raúl; su cuñado, Jesús Peralba; sus sobrinos y el resto de familiares y amigos.
Más que una enumeración de datos biográficos, el texto transmite una idea muy concreta: la vida de una persona también se mide por el cariño que deja y por la memoria que construye en quienes la conocieron. De ahí que la frase elegida para acompañar la esquela tenga un significado especial. La despedida no se centra únicamente en la pérdida, sino en aquello que permanece después de ella.
Una vida también ligada al fútbol sala gallego
Aunque el mensaje de la esquela pone el foco en su dimensión más personal, Jorge Alberto García Argibay también dejó su nombre en la historia deportiva de la provincia de Pontevedra. Fue uno de los entrenadores vinculados a los primeros años del fútbol sala en la zona y estuvo al frente de equipos como el Celulosas y el Rías Baixas.
Su trayectoria deportiva tuvo uno de sus momentos destacados en la temporada 1994-1995, cuando el Rías Baixas consiguió el ascenso a la máxima categoría. Un logro que forma parte del recuerdo que conserva el fútbol sala pontevedrés de aquella etapa y que permite acercarse a otra faceta de su vida, más allá del ámbito familiar.
"Aprendiz de ser humano", una forma de resumir toda una vida
La expresión elegida para definirse a sí mismo es quizá uno de los detalles más significativos de la esquela. Llamarse «aprendiz de ser humano» implica una mirada humilde sobre la propia existencia, alejada de los grandes reconocimientos y más cercana a la idea de que siempre queda algo por aprender.
Esa misma sencillez acompaña el mensaje central de la despedida. Vivir para ser un recuerdo es una manera de reivindicar que el paso por el mundo no se mide exclusivamente por la edad, los años acumulados o los logros conseguidos, sino también por los vínculos que se crean y por la huella que queda en otras personas.
Su fallecimiento en Redondela, a los 68 años, cierra una historia que comenzó en Montevideo y que se desarrolló entre distintas etapas y afectos. Pero el mensaje escogido por sus allegados invita a mirar la despedida desde otra perspectiva: hay personas que siguen presentes en la memoria de quienes las quisieron, y esa puede ser una de las formas más duraderas de permanecer.