Reclaman una alternativa para las lanzas instaladas en las gárgolas del Hostal dos Reis Católicos en Santiago: una "alteración visual apreciable"
El Icomos considera que los elementos metálicos alteran de forma apreciable la imagen del edificio y propone retirarlos mientras se estudia otra solución para evacuar el agua
El informe reclama una evaluación independiente del impacto patrimonial de la intervención, que se instaló para resolver problemas de humedad y filtraciones
El informe elaborado por ICOMOS, Consejo Internacional de Monumentos y Sitios asociado a la UNESCO, sobre las lanzas metálicas instaladas en las gárgolas del Hostal dos Reis Católicos de Santiago recomienda retirar estos elementos hasta que se encuentre una alternativa para evacuar el agua de lluvia. El organismo considera que su presencia supone una alteración visual apreciable en uno de los edificios históricos más emblemáticos de la capital gallega y plantea que se estudien otras opciones para resolver el problema de humedad que motivó su colocación.
La recomendación no constituye una orden definitiva ni implica que los elementos tengan que desaparecer sin que exista antes una solución técnica. Icomos propone que las lanzas se retiren de manera provisional mientras se analiza cómo garantizar el drenaje del agua sin modificar de forma tan visible la imagen del inmueble. El documento también considera necesario realizar una evaluación independiente del impacto patrimonial de la intervención, un análisis que, según recoge el informe, no se había llevado a cabo previamente.
La controversia gira en torno a los elementos metálicos colocados en las salidas de agua de las gárgolas, que sobresalen de la fachada y alteran la percepción de estas esculturas. El informe llama la atención sobre el efecto visual que producen y considera que debe buscarse una solución más respetuosa con el valor histórico y artístico del conjunto.
Dieciocho elementos escultóricos en la fachada del Obradoiro
En la fachada del Hostal dos Reis Católicos que mira a la plaza del Obradoiro se localizan 18 elementos escultóricos relacionados con la evacuación del agua. De ellos, 16 cumplen una función práctica, mientras que los dos situados en la parte central tienen un carácter decorativo. El análisis plantea que cada uno debe estudiarse de forma individual para determinar su función y las necesidades concretas de conservación.
Tampoco se puede dar por hecho que todas las gárgolas contasen históricamente con prolongaciones metálicas como las instaladas ahora. Por ello, el informe considera necesario distinguir entre los elementos originales y las soluciones incorporadas durante las obras, además de comprobar el funcionamiento del sistema de evacuación y sus posibles efectos sobre la piedra.
La cuestión no es únicamente estética. La instalación de las lanzas respondió a un problema de filtraciones y acumulación de humedad en el edificio. La evacuación del agua de lluvia era una necesidad para evitar que continuasen los daños en la construcción, de modo que cualquier alternativa tendrá que resolver también esa cuestión. El objetivo es compatibilizar la conservación del inmueble con una solución eficaz desde el punto de vista técnico.
Una polémica que comenzó tras las obras
La presencia de los tubos metálicos se hizo especialmente visible en la primavera de 2026, después de que se retirasen los andamios instalados durante los trabajos en el Hostal. Su aspecto y su integración en las gárgolas provocaron las críticas de distintas entidades vinculadas a la defensa del patrimonio de Santiago.
La asociación vecinal del casco histórico Fonseca, el Ateneo de Santiago, Apatrigal y la Asociación Cultural Casino trasladaron sus objeciones a Icomos en mayo. Las entidades cuestionaban el impacto visual de la intervención y reclamaban que se analizasen alternativas mediante una evaluación independiente. Su preocupación se centraba en que una solución técnica para resolver las filtraciones pudiera alterar la imagen de un edificio de gran valor histórico.
La polémica también llegó a la Xunta de Galicia. Desde la Administración autonómica se expresó preocupación por el efecto estético de las piezas y se reclamó un análisis más concreto de su impacto, así como el estudio de otras posibilidades técnicas. Aunque las obras habían contado con autorización, Patrimonio pidió información específica sobre la intervención y sus consecuencias para el conjunto monumental.
Por su parte, el arquitecto Fernando Cobos, vinculado a los trabajos, defendió la instalación como la solución técnica menos perjudicial entre las disponibles. Según explicó, los tubos son desmontables y pueden retirarse sin provocar daños irreversibles en las gárgolas. Su planteamiento es que la intervención responde a un problema real de humedad y que era necesario encontrar una vía para alejar el agua de la fachada.
Turespaña estudia alternativas
El organismo propietario del inmueble, Turespaña, ya había iniciado un procedimiento administrativo para estudiar posibles modificaciones del sistema. La entidad estatal prevé analizar las alternativas técnicas y recabar los informes necesarios para decidir cómo actuar. La recomendación de Icomos añade ahora un nuevo elemento a ese proceso, al pedir que las lanzas se retiren mientras se encuentra otra solución.
El debate afecta a un edificio especialmente sensible desde el punto de vista patrimonial. El Hostal dos Reis Católicos fue levantado a comienzos del siglo XVI por iniciativa de los Reyes Católicos para atender a los peregrinos que llegaban a Santiago y a las personas enfermas. Su fachada plateresca, sus esculturas y sus elementos ornamentales forman parte de uno de los conjuntos arquitectónicos más reconocibles de la plaza del Obradoiro. El inmueble está protegido como Bien de Interés Cultural y se encuentra en el entorno del conjunto histórico declarado Patrimonio de la Humanidad.
La recomendación de Icomos no cierra, por tanto, la controversia, pero sí señala una dirección: retirar provisionalmente las lanzas y buscar una alternativa que permita evacuar el agua sin comprometer la imagen de las gárgolas. La decisión final dependerá de los estudios técnicos y patrimoniales que se realicen y de la solución que se considere más adecuada para proteger tanto la fachada como el propio edificio.