Así fue el funeral de Juan Pablo II, la mayor reunión de dirigentes de la historia

El papa Francisco ha fallecido a los 88 años tras 12 años como máximo pontífice de la Iglesia católica
Su muerte llega 20 años después del fallecimiento del papa Juan Pablo II
El código de vestimenta de los reyes Felipe y Letizia en el funeral del papa Francisco (con excepciones)
Ahora que el mundo despide al papa Francisco, muchos rememoran cómo fue el día en el que el papa Juan Pablo II perdió la vida y el Vaticano celebró su funeral, convirtiéndose en la máxima reunión de líderes mundiales de la historia.
El 8 de abril de 2005, los católicos decían adiós al pontífice en uno de los funerales más multitudinarios y emotivos. Con la presencia de millones de fieles, dirigentes y autoridades religiosas, la ceremonia en la Plaza de San Pedro marcó el fin de un pontificado que transformó la Iglesia y dejó una huella imborrable en el mundo.

Fue cinco días antes, el 2 de abril, cuando Juan Pablo fallecía a los 84 años en sus aposentos en el Vaticano a causa de una septicemia y a un colapso cardiopulmonar irreversible y tras una larga lucha contra el Parkinson. Sus últimas palabras, en polaco, fueron: "Déjenme ir a la casa del Padre".
La noticia provocó un escándalo mundial. En pocas horas, miles de personas comenzaron a reunirse en la Plaza de San Pedro, mientras gobiernos de todo el mundo declaraban días de luto.
El cuerpo de Juan Pablo II fue expuesto en la basílica del Vaticano durante tres días. Más de tres millones de fieles hicieron fila durante horas para despedirse del pontífice. La imagen del papa con su mitra, báculo y ornamentos litúrgicos conmovió al mundo entero.
El día 8 se celebró la misa de exequias, que comenzó a las 10:00 horas, y estuvo presidida por el cardenal Joseph Ratzinger, quien días después sería elegido como el papa Benedicto XVI. Durante la ceremonia, como manda la tradición, se leyó el Evangelio en varios idiomas, se entonó el 'Subvenite Sancti Dei', un canto que invoca a los santos para recibir su alma, y se expuso su cuerpo con el féretro de ciprés abierto. Se calcula que en las inmediaciones se congregaron unas 300.000 personas.

