María Corina Machado obvia el menosprecio de Trump y ve la libertad cerca mientras Delcy tiende la mano a EEUU

Trump elige a Delcy, profesional y pragmática, para liderar Venezuela mientras Corina Machado le aplaude y espera su momento.
Así se precipitó la operación relámpago de las fuerzas especiales para capturar a Nicolás Maduro
Son las dos mujeres que mira el mundo en Venezuela. Delcy Rodríguez, la sorprendente elección de Trump para llevar el rumbo de una Venezuela postMaduro siempre que siga las instrucciones de EEUU y la líder opositora y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, relegada y menospreciada por el presidente americano.

La realidad es que Donald Trump sorprendió en su primera rueda de prensa tras el ataque a Venezuela al desacreditar a la líder opositora, encerrada y oculta por miedo a Maduro, de la que dijo que no cuenta con suficientes apoyos en el país, y abrir la puerta a una cooperación bajo sus términos con Delcy Rodríguez, considerada una figura más pragmática que Maduro.

María Corina Machado obvia los menosprecios de Trump y aplaude su firmeza
La opositora venezolana, María Corina Machado, no obstante, parece que no se ha tomado a mal las impresiones de Trump y ha decido también ser pragmática de cara al futuro. Solo así se entienden sus manifestaciones de este lunes al manifestar que la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en un ataque de Estados Unidos es "un paso enorme que marca la inevitabilidad e inminencia de la transición" en el país latinoamericano.
Es un paso enorme que marca la inevitabilidad e inminencia de la transición
Así, ha aplaudido al "bravo pueblo de Venezuela" que ha salido a las calles "en 30 países y 130 ciudades del mundo" para celebrar el desalojo de Maduro del poder. "La libertad de Venezuela está cerca y pronto vamos a celebrar en nuestra tierra. Vamos a gritar, orar y abrazarnos en familiar, porque nuestros hijos regresarán a casa", ha expresado a través de su perfil en la red social X.
La Nobel de la Paz, en nombre de los venezolanos, ha agradecido a la Administración de Donald Trump "por su firmeza y determinación en el cumplimiento de la ley", mientras que ha asegurado que Caracas será el principal aliado de Washington en materia de seguridad, energía, democracia y Derechos Humanos.
Capriles llama a no olvidar a los causantes del dolor en Venezuela
Por su parte, el opositor Henrique Capriles ha reaccionado por primera vez a los ataques estadounidenses que tuvieron lugar este fin de semana en varios puntos de Venezuela y que se saldaron con la captura de Maduro y la primera dama, Cilia Flores, a los que las autoridades estadounidenses acusan de narcoterrorismo.
"Nuestra Venezuela vive momentos de tensión e incertidumbre (...). Cualquier solución debe ser pacífica, constitucional y respetando la voluntad del pueblo", ha señalado, tras hacer hincapié en que "tiempos complejos" les exigen "actuar con responsabilidad, así como no caer en la desesperanza y "seguir luchando hasta conquistar la democracia y el bienestar de todos".
Capriles ha agregado que "no se puede ignorar que quienes hoy siguen en el poder fueron los responsables de conducir al país a la más profunda crisis política, social y económica" de la historia de Venezuela, marcado por "procesos de diálogo y negociación fallidos", por "abusos, atropellos, violaciones a la Constitución y a los derechos de la gente desde el poder".
"¿Cuántos recursos económicos saqueados? ¿Cuánta riqueza petrolera robada por parte de los encargados de la hacienda pública? El caos nunca ha sido aliado del cambio ni puede seguir siendo una excusa para perpetuar errores que solo agravan el sufrimiento de la gente", ha declarado el opositor venezolano.
En este sentido, ha defendido que Caracas necesita "pasar página al revanchismo y la improvisación, encaminar al país hacia una salida democrática con garantías reales para todos" y justicia, alegando que "un paso inedulible" es la libertad de "todos los presos políticos, el regreso de los exiliados", de forma incondicional.
Así, ha defendido que "seguir exigiendo condiciones y respeto a la voluntad popular no es claudicar", sino "evitar que el país retroceda aún más y cerrar el paso a quienes apuestan al desaliento como estrategia". También ha añadido que "sin mejoras reales en la economía no habrá bienestar ni paz social".
Con todo, ha hecho un llamamiento a todos los actores a preservar el funcionamiento de los servicios esenciales y evitar que profundicen el dolor" del pueblo venezolano, sosteniendo que su compromiso es "mantener abierta una ruta democrática, contribuir desde donde corresponda a una transición ordenada y evitar errores que cuesten años adicionales de retroceso".
"El cambio democrático es un proceso que requiere perseverancia, reglas claras, un calendario verificable y acompañamiento internacional. Abandonarlo sería regalarle el futuro a quienes quieren que nada cambie", ha zanjado Capriles.
Delcy Rodríguez tiende la mano de Donald Trump y modera su oposición a EEUU
Delcy Rodríguez, ha asumido conforme a la legalidad venezolana las funciones presidenciales y ha invitado a Estados Unidos "a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación". La nueva presidenta ha cambiado el tono contra EEUU de los primeros momentos tras la caída de Maduro y ha reivindicado el "derecho a la paz" de Venezuela y ha invitado a Estados Unidos "a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación", al tiempo que ha creado una comisión para intentar lograr la liberación de Maduro.
Rodríguez, nacida en Caracas en 1969, es hija de Jorge Antonio Rodríguez, fundador del partido marxista Liga Socialista, muerto en 1976 por las torturas sufridas bajo custodia de las autoridades después de ser detenido por el secuestro meses antes de William Niehous, presidente local de una empresa estadounidense. Asimismo, es hermana de Jorge Rodríguez, un político y psiquiatra que es el presidente de la Asamblea Nacional --el Parlamento-- desde 2021 y quien fue vicepresidente de Chávez entre 2007 y 2008, además de presidente del Consejo Nacional Electoral entre 2005 y 2006 y ministro de Comunicación de Maduro entre 2017 y 2020.
Obtuvo el título de abogada tras estudiar en la Universidad Central de Venezuela, tras lo que empezó a involucrarse en política a raíz del intento de golpe de Estado contra Chávez en 2002, un momento en el que se encontraba en Londres, llegando a encerrarse junto a su madre en la Embajada de Venezuela para protestar contra la asonada.
Rodríguez, que aseguró en el pasado que estudió Derecho a raíz de la muerte de su padre a manos de las autoridades, inició su carrera política en 2003, cuando entró en la Coordinación General de la Vicepresidencia de Venezuela, tras lo que fue directora de Asuntos Internacionales del Ministerio de Energía y Minas.
Posteriormente, fue nombrada en febrero de 2006 por Chávez como ministra del Despacho de la Presidencia, un cargo que ocuparía solo unos meses y que abandonó en medio de informaciones sobre desavenencias con el entonces presidente, fallecido en 2013 a causa de un cáncer poco después de obtener la reelección en las elecciones de diciembre de 2012.
Con Maduro, Delcy ascendió políticamente
De hecho, no fue hasta la llegada de Maduro al poder a raíz de la muerte de Chávez --cuyo mandato completó de forma interina en un primer momento y posteriormente tras imponerse en las urnas en abril de 2013 al opositor Henrique Capriles-- cuando Rodríguez empezó a ascender a nivel político hasta ser considerada la 'mano derecha' del mandatario.
Así, su primer cargo de Gobierno fue como ministra de Comunicación e Información, cartera que encabezó entre agosto de 2013 y octubre de 2014, tras lo que pasó a ser la titular de Exteriores, liderando la diplomacia venezolana desde diciembre de 2014 hasta junio de 2017, época en la que tuvo un perfil y una visibilidad muy elevadas.
Rodríguez fue también la elegida para encabezar la Asamblea Nacional Constituyente, creada en medio de la disputa entre el Gobierno y la oposición a raíz de la victoria opositora en las elecciones de diciembre de 2015 a la Asamblea Nacional, en las que el PSUV perdió el control del organismo por primera vez en 16 años. Las crecientes disputas entre el Legislativo y el Ejecutivo, incluido un intento de recoger firmas para iniciar un proceso que derivara en el cese de Maduro, no amainó con las conversaciones entre el Gobierno y la oposición. Las tensiones llegaron a su culmen en mayo de 2017, cuando el Tribunal Supremo disolvió la Asamblea Nacional.
Finalmente, las protestas por la crisis política y la falta de salida negociada a la misma llevaron a Maduro a convocar en mayo una Asamblea Constituyente, cuyas elecciones fueron boicoteadas por la oposición --permitiendo a los aliados del presidente dominar totalmente el nuevo organismo--, tras lo que Estados Unidos respondió con sanciones contra el presidente de Venezuela. Fue precisamente al frente de la Asamblea Nacional Constituyente cuando se consolidó su posición, especialmente debido a que, al menos en teoría, el organismo disponía de más poder que la propia Presidencia, por ser considerado un órgano con carácter supraconstitucional.
Maduro dio un paso más a la hora de consolidar la posición de Rodríguez al nombrarla en 2018 como vicepresidenta del país sudamericano, después de que el presidente obtuviera un segundo mandato en las urnas en unas elecciones boicoteadas por los principales partidos de la oposición y con una participación del 46 por ciento.
Ocupando este cargo estalló el conocido en España como 'Delcygate', cuando se reunió en enero de 2020 con el exministro José Luis Ábalos en el aeropuerto Madrid-Barajas Aldofo Suárez a pesar de que tenía prohibida la entrada a la zona Schengen por parte de la Unión Europea (UE) por su supuesto papel en "violaciones de los Derechos Humanos y la democracia" en Venezuela.
El caso, que generó polémica en España, fue finalmente archivado por la Audiencia Provincial de Madrid al no apreciar delito y considerar que, si bien Delcy estuvo en el aeropuerto, lo que pudo suponer una vulneración de la citada prohibición del Consejo Europeo, la reunión con Ábalos no suponía un delito de prevaricación imputable al entonces ministro.
En este tiempo, se convirtió en uno de los grandes operadores políticos de Maduro acudiendo como representante de Venezuela a citas internacionales como la cumbre entre la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos en Bruselas, en 2023.
Rodríguez se reunió con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y Maduro para abordar la crisis en el país --en el marco de los esfuerzos de mediación del exmandatario--, que Madrid circunscribió a un viaje a Venezuela "en su condición de ciudadano particular" y "sin ningún cargo de representación".
Acumuló aún más competencias en septiembre de 2020 al ser nombrada como ministra de Economía, Finanzas y Comercio Exterior, mientras que en agosto de 2024 --tras unas nuevas elecciones controvertidas-- pasó a ocupar la cartera de Hidrocarburos, con gran peso en la gestión de la economía venezolana, muy dependiente de las exportaciones petroleras.
La hasta ahora vicepresidenta venezolana, que se encuentra también bajo sanciones de Estados Unidos desde 2018 --cuando el Departamento del Tesoro impuso medida contra ella, su hermano, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino; y la primera dama, Cilia Flores-- por supuestas violaciones de los Derechos Humanos, ha tenido que asumir el puesto de "presidenta encargada" a raíz de la captura de Maduro.
La Constitución venezolana contempla, en sus artículos 233 y 234, que la ausencia temporal o definitiva de un presidente implica que sea el vicepresidente el que asuma sus funciones, algo que Rodríguez ha hecho en medio de advertencias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que se pliegue a los designios de Washington. EEUU la vez como una política pragmática y profesional, pero amenaza con más ataques si no se pliega a los deseos de Donald Trump.