La hazaña de Austin, el joven de 13 años que nadó cuatro kilómetros contracorriente para salvar a su madre y sus hermanos

Una imagen de Austin nadando contracorriente y otra junto a su familia. Gobierno de Australia / 9 News
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Fue la decisión más dura de Joanne. Mandar a su hijo Austin a nadar a mar abierto para intentar salvar su vida y la de sus dos hijos menores. "Una de las decisiones más difíciles que tuve que tomar fue decirle a Austin que intentara llegar a la orilla y conseguir ayuda, esto podría ponerse muy serio muy rápidamente. Sabía que él era el más fuerte y podía hacerlo. Yo nunca hubiera ido porque no habría dejado a los niños en el mar, así que tuve que enviar a alguien", confesaba la mujer a ABC News.

Austin intentó antes de intentar su hazaña remolcar a su familia hasta la orilla en un kayak. "Empecé a remar hacia la orilla en el kayak, pero seguía llenándose de agua y yo estaba luchando contra un mar agitado y entonces creí ver algo en el agua y me asusté mucho", confesó. Así que no le quedó otra que hacer caso a su madre que siempre tuvo fe en él.

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Entre olas enormes y sin chaleco salvavidas "solo pensaba en seguir nadando"

La decisión de una madre que sabía que podía llevar a Austin a una muerte segura. Con solo 13 años, frente a un mar bravo, sin chaleco salvavidas. ¿Qué posibilidades tenía de lograr la hazaña? Pocas, pero lo hizo. Austin dijo que no dejó de pensar en cosas positivas en sus cuatro horas de lucha contra el mar. “Las olas eran enormes y no tenía chaleco salvavidas… No dejaba de pensar: ‘Sigue nadando, sigue nadando. Hice braza, hice crol, hice braza de supervivencia. Y finalmente llegué a la orilla, toqué el fondo de la playa y me desplomé”.

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Pero su cansancio duró lo justo, tenía que salvar ahora a sus hermanos Beau, de 12 años, y su hermana Grace, de 8 años y a su madre Joanne de 47. Así que no lo dudó. Corrió a buscar un teléfono para llamar a los servicios de emergencia. "Necesito helicópteros, necesito aviones, necesito barcos, mi familia está en el mar'. Lo tomé con mucha calma", les dijo. Y fue tan convincente que fue capaz de movilizar a equipos de rescate de varias agencias, incluida la Policía Acuática de Australia Occidental, un helicóptero de rescate y Naturaliste Marine Rescue.

Su madre Joanne cantaba y jugaba con los pequeños en medio del mar esperando el milagro

Su madre Joanne, mientras no perdía la esperanza de que su hijo llegara a la orilla. Cuando ya se había puesto el sol y la ayuda no había llegado, empezó a dudar ¿Y si Austin no lo había logrado?. Pese a todo, intentó mantenerse positiva con sus dos pequeños en medio del mar. "Cantábamos, bromeábamos y… lo tomábamos como un juego hasta que empezó a ponerse el sol y ahí fue cuando empezó a haber olas muy agitadas. Olas enormes”, dijo.

Mi mamá está en Irlanda, recuerdo mirar al cielo y decir: "Mamá, si me oyes, enciende esa vela sagrada por mí". Reconoce que estaba preparada para morir. Los tres estaban temblando y Beau había perdido la sensibilidad en las piernas a causa del frío. No solo eso, en el último momento una ola gigante les separó. Fue cuando llegó el milagro. El equipo de rescate estaba allí. Austin lo había logrado. Y los rescatistas lograron recuperarlos a todos con vida.

El equipo de rescate calificó el esfuerzo de Austin de "sobrehumano"

Austin mientras pensó que tal vez no había sido lo suficientemente rápido. Pero poco tiempo después, recibió la feliz noticia de que su familia había sobrevivido. El equipo de rescate no escatimó en elogios para Austin. El comandante Paul Bresland calificó su gesta como "sobrehumana".

El primer ministro Roger Cook elogió a Austin en las redes sociales y declaró que era un "verdadero héroe del oeste de Australia". "La valentía de Austin va más allá de su edad, mostrando un coraje, una resiliencia y una determinación notables frente al peligro real", escribió. "Bien hecho, Austin. Estamos muy orgullosos de lo que has hecho".

Austin, que había comenzado a tomar clases de natación cuando tenía cuatro años y que practica VacSwim, reconocía que le resultaba "bastante agotador" nadar 350 metros sin descanso. Pero su mente le convirtió en héroe.

Ahora usa muletas para que sus piernas descansen ya que su esfuerzo físico fue equivalente a correr dos maratones. La terrible experiencia dejó a Joanne, Beau y Grace con las piernas hinchadas, ampollas, moretones y un sarpullido por subir y bajar de la tabla de remo. Pero como dijo Joanne, "mis tres bebés están vivos".

Lo que iba a ser una plácida tarde en el kayak se convirtió en un infierno. Y convirtió a Austin en un verdadero héroe que salvó a toda su familia.