Así era el día a día de Otis y Leon, los niños del suicidio familiar en Australia: "No dormían por las noches"

Una imagen de Otis y Leon. Redes Sociales
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La comunidad del suburbio exclusivo de Perth está en shock. El suicidio familiar de Maiwenna 'Mai' Goasdoue, de 49 años, y Jarrod Clune, de 50, y sus dos hijos adolescentes, Leon, de 16 años, y Otis, de 14, en su casa de Mosman Park ha llevado a la comunidad a hacer ya una profunda reflexión sobre lo que ha ocurrido.

En plena vigilia por su muerte, sus vecinos señalaban que esta tragedia puede suponer un impulso a confiar los unos en los otros y protegerse y tener una reflexión profunda sobre estos hechos. Entre abrazos y muestras de dolor, los vecinos hablan de estar más cercanos unos a otros.

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Los padres se sentían "abandonados" y con miedo al futuro

La reflexión no es baladí porque según amigos cercanos a la pareja, “a menudo se sentían aislados, sin apoyo y abandonados por la familia, los amigos, los servicios de apoyo, las escuelas, el NDIS, el sistema de salud y la comunidad en general”.

Mientras tanto, se saben ya más detalles sobre el día a día de Leon y Otis, según han desvelado medios locales australianos, volcados como no podía ser de otra forma, con una tragedia que vislumbra una realidad: la necesidad de ayudar a esas familias que viven el día a día como cuidadores.

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Otis fue expulsado del colegio y llamado monstruo

Se sabe que Otis, por ejemplo, no hablaba. Que ambos habían estado matriculados en el Centro Peter Moyes, especializado en necesidades especiales de la prestigiosa Christ Church Grammar School.

Leon debía graduarse el año que viene, explica uno de sus profesores, "Es un gran logro. Demuestra lo lejos que llegó". Su hermano Otis había sido expulsado de la escuela secundaria Christ Church tras un incidente con un escupitajo años antes de su asesinato y llamado monstruo, algo que conoció su madre.

Christ Church Grammar no ha hecho comentarios específicos sobre la expulsión de Otis, pero sí ha ofrecido una declaración general sobre apoyar a las familias en duelo y respetar la investigación policial.

Los niños fueron entonces a un centro especializado, pero no dormían nada por las noches, con el peso y la carga que eso suponía en el día a día. Muchas veces se quedaban dormidos en la propia escuela.

Los profesores les recuerdan, pese a todo, con cariño. "A León le encantaba Toy Story, especialmente el personaje Woody", mientras que a "Otis le encantaba Buscando a Nemo y a menudo traía sus peluches Nemo y Dory a la escuela, lo que lo ayudaba con sus problemas sensoriales". Ambos "adoraban también a sus mascotas".

Los amigos de la pareja los recuerdan pese al trágico desenlace como una "pareja fuerte" que amaba a sus hijos "profundamente y movió todas las piedras que pudo para asegurarse de que tuvieran el apoyo y la ayuda necesarios. Desafortunadamente, estaban librando una batalla perdida contra un sistema que no estuvo ahí para ayudarlos. Esta tragedia surgió porque dos padres estaban tan temerosos por el futuro de sus hijos que no veían otra salida". Los niños tenían también episodios violentos.

El ministro de Salud Federal, Mark Butler, se negó a comentar sobre la naturaleza de la atención brindada a la familia. "Es una tragedia terrible en muchos niveles diferentes, pero en particular la pérdida de las vidas de dos niños que obviamente no eligieron morir es una tragedia indescriptible", dijo Butler a los periodistas.

Evitar una narrativa peligrosa que justifique las muertes

Pero el debate va más allá. Porque también el comisionado de discriminación por discapacidad de Australia ha condenado las "narrativas peligrosas" que están rodeando la muerte de los hermanos adolescentes Leon y Otis Clune. Rosemary Kayess, Comisionada contra la Discriminación por Discapacidad y una destacada abogada en materia de discapacidad y derechos humanos, manifestó su preocupación "por algunos de los comentarios que había visto en torno al caso. El hecho de que los niños pudieran haber sido autistas y necesitados de apoyo no debería ser la base para ninguna justificación de su asesinato", manifestó.

No solo eso. Dejó claro que esta tragedia debe dar luz a una realidad. "Las familias enfrentan circunstancias adversas y no recurren al asesinato de sus hijos. Si las personas están en crisis, necesitan poder encontrar a alguien que apoye a sus hijos y mantenga a su familia segura".

Sus sentimientos fueron compartidos por la directora ejecutiva de Children and Young People with Disability Australia, Skye Kakoschke-Moore. "Es realmente importante que aprovechemos cada oportunidad para afirmar que los niños con discapacidad no son una carga", manifestó Kakoschke-Moore.

El mensaje de las asociaciones conmocionadas con esta tragedia es más rotunda que nunca. "Las personas con discapacidad tienen un valor increíble y contribuyen y enriquecen muchos aspectos de la vida".