Gisèle Pelicot revela el terrible momento en que le enseñaron una foto siendo violada: “Mi cerebro se detuvo”
Salen a la luz algunos extractos del libro de Gisèle Pelicot ‘Et la joie de vivre’ (Y la alegría de vivir)
“Mi cerebro se detuvo en el despacho del subrigadier Perret” cuenta Pelicot
Los extractos del libro de Gisèle Pelicot ‘Et la joie de vivre’ (Y la alegría de vivir) que han sido publicados una semana antes de que salga a la venta la obra completa, revelan un relato aterrador con muestras de una valentía admirable.
“Mi cerebro se detuvo en el despacho del subrigadier Perret” cuenta Pelicot sobre el momento en el que su mundo cambio y se enteró de que su marido era un criminal sin ápice de humanidad.
En la comisaría francesa de Carpentras fue donde descubrió que su marido la había drogado sin consentimiento para ser violada por desconocidos durante años. Gisèle acudió a la comisaría pensando que la habían llamado para un asunto diferente, pero cuando le enseñaron una fotografía suya siendo agredida sexualmente no podía créelo, era como “una muñeca de trapo”, revela en sus escritos Le Monde.
Momento del juicio
Meses y meses de no entender cómo podría haber tanta maldad y depravación, llegó el juicio y Gisèle Pelicot decidió que fuese abierto, un juicio contra “una manada y Dominique”.
Pelicot, quien se ha convertido un símbolo de la lucha feminista, asegura que cuando llegó el momento “a él lo ansiaba tener delante. A ellos, les tenía miedo. Tanto que, cada vez más, la puerta cerrada del tribunal, que supuestamente me protegería de miradas indiscretas, la prensa y los comentarios, me preocupaba. Me dejaría sola frente a ello”, confiesa en su libro.
“Cuando recuerdo el momento en que tomé mi decisión, me digo que, si hubiera tenido veinte años menos, quizá no me habría atrevido. Me habrían dado miedo las miradas, esas malditas miradas con las que siempre ha tenido que lidiar una mujer de mi generación, esas malditas miradas que te hacen dudar por la mañana entre un pantalón y un vestido”.
“Que la vergüenza cambie de bando”, una frase que muestra la valentía de alguien a la que robaron todo, se ha hecho un lema para muchas mujeres víctimas de agresiones sexuales.