El caso de Noelia Castillo recuerda al de Noa Pothoven: la joven de 17 años murió tras sufrir abusos, pero su eutanasia no fue autorizada

Noa Pothoven, una joven neerlandesa de 17 años, murió por inanición en 2019, tras ver rechazada la eutanasia
Noelia Castillo Ramos, la persona más joven en recibir la eutanasia en España
El caso de Noelia Castillo Ramos no es el primero que abre en Europa el debate sobre el derecho a decidir cómo y cuándo morir. Hubo otros casos que generaron controversia previamente. En 2019, la muerte de la adolescente holandesa Noa Pothoven generó una fuerte conmoción internacional, aunque en su caso no se trató de una eutanasia, pese a las informaciones iniciales.
Noa, de 17 años, arrastraba un profundo sufrimiento psicológico tras años de abusos sexuales. Sufrió una agresión sexual en una fiesta escolar a los 11 años, otra en una fiesta de adolescentes a los 12 y fue violada en la calle por dos hombres cuando tenía 14, lo que derivó en un cuadro de estrés postraumático, anorexia y depresión.
Los médicos rechazaron la eutanasia a Noah Pothoven
La joven fue internada a la fuerza en una institución durante seis meses, donde la aislaron para que no se lesionara: "Nunca más volveré a un sitio así, es inhumano", dijo la propia Noa. La anorexia se agravó y su situación empeoró progresivamente. Su familia denunció que en el país no había lugares apropiados para casos como el de su hija.
Tras múltiples ingresos hospitalarios y tratamientos, Noa llegó a solicitar la eutanasia en Países Bajos, donde esta práctica es legal desde 2002 bajo determinadas condiciones, también en menores (con enfermedades incurables o dolores extremos). Sin embargo, su petición fue rechazada por los médicos de la clínica al no considerar que cumpliera los requisitos exigidos.
Noa dejó de comer y beber de forma voluntaria para fallecer
Finalmente, la joven decidió dejar de comer y beber de forma voluntaria, con el conocimiento de su familia, hasta fallecer en su domicilio de Arnhem el 2 de junio de 2019. La confusión inicial sobre su muerte, difundida en varios medios internacionales, obligó a aclarar que no hubo intervención médica para provocarla, recogen fuentes locales como 'NU'.
Poco antes de morir, Noa escribió en su cuenta de Instagram (@noamaestro): "Seré directa: en el plazo de 10 días habré muerto. Estoy exhausta tras años de lucha y he dejado de comer y beber. Después de muchas discusiones y análisis de mi situación, se ha decidido dejarme ir porque mi dolor es insoportable". "No vivo desde hace mucho tiempo, sobrevivo, y ni siquiera eso. El amor es dejar marchar. En este caso, es así", señaló la joven holandesa, que publicó un libro sobre su historia, titulado 'Ganar o aprender'. Le encantaba escribir, tener mascotas como conejos de indias y vivía con sus padres, su hermano y su hermana.
El caso de Noa guarda ciertas similitudes con el de Noelia Castillo Ramos
El caso de Noa guarda ciertas similitudes con el de Noelia Castillo Ramos, especialmente en el origen del sufrimiento, vinculado en ambos a agresiones sexuales y a un deterioro prolongado. No obstante, las diferencias son fundamentales.
Mientras Noa no obtuvo autorización médica ni murió dentro del marco legal de la eutanasia, el proceso de Noelia sí ha sido avalado por todas las instancias judiciales tras un largo recorrido administrativo y judicial. Ambas historias han contribuido a situar en el centro del debate europeo la complejidad de abordar el sufrimiento extremo y los límites de las leyes de eutanasia.
