Eutanasia

La historia de Noelia Castillo Ramos, la joven de Barcelona que recibirá la eutanasia: de la agresión que marcó su vida a la división en su familia por su decisión

Profesionales sanitarios en un hospital de Barcelona: Noelia Castillo Ramos espera la eutanasia en un centro de la ciudad
Profesionales sanitarios en un hospital de Barcelona: Noelia Castillo Ramos espera la eutanasia en un centro de la ciudad. Europa Press
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Este jueves 26 de marzo es una fecha clave para Noelia Castillo Ramos. La joven de Barcelona recibirá la eutanasia tras cerca de dos años de lucha para conseguirlo. Tanto el Tribunal Constitucional como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos han avalado su decisión, poniendo fin a un largo proceso judicial.

El caso ha estado marcado por la oposición de su padre, que trató de paralizar la eutanasia recurriendo a todas las instancias judiciales disponibles. Desde que se autorizó inicialmente en 2024, presentó recursos ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, el Tribunal Supremo, el Constitucional y, finalmente, ante la justicia europea, sin lograr frenar la decisión.

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La historia de Noelia comienza mucho antes del ámbito judicial. Creció en un entorno familiar complejo y pasó parte de su infancia bajo el sistema de protección de menores, en una situación de vulnerabilidad que marcó su adolescencia.

La joven sufrió una agresión sexual múltiple que cambió su vida

Su vida cambió de forma irreversible tras sufrir una agresión sexual múltiple. La joven intentó suicidarse lanzándose desde un quinto piso (antes intentó quitarse la vida con fármacos) y sufrió graves lesiones. Desde entonces, quedó parapléjica y convive con dolor constante, en un contexto de gran dependencia y con una red de apoyo limitada, lo que la llevó a pasar por distintos centros sociosanitarios. Sus últimas publicaciones en redes sociales, como Facebook, se remontan a 2015.

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En la primavera de 2024 inició el procedimiento para solicitar la eutanasia, conforme a la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia. Su caso fue evaluado por distintos profesionales sanitarios, que concluyeron que sufría un padecimiento grave, crónico e imposibilitante y que contaba con plena capacidad para tomar la decisión.

La Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña dio su aprobación, aunque el proceso se vio prolongado por la judicialización derivada de los recursos presentados por su padre, quien dijo que su hija padecía trastornos y que necesitaba ayuda psicológica, no para morir.

Noelia, desde hace numerosos meses, ha manifestado claramente su deseo. "Mi día a día es horroroso y doloroso", precisó la joven de Barcelona. Cada día le era "más difícil de controlar y soportar". Expresaba "agotamiento". Además, el calvario judicial también le pasó factura: no se sentía reconocida ni validada en su toma de decisiones y en su principio ético de autonomía. No obstante, ahora ha logrado su objetivo.

Tras cerca de dos años de procedimientos administrativos y judiciales, la justicia ha respaldado de forma reiterada su derecho a acceder a la prestación de ayuda para morir. Su caso vuelve a situar en el centro del debate público la aplicación de la ley de eutanasia en España y los límites entre el ámbito familiar y el derecho individual a decidir.