Reino Unido

El sospechoso del ataque de Belfast comparece ante un juez que lo mantiene en prisión en medio de las protestas contra los inmigrantes

Un juez británico mantiene en prisión preventiva al ciudadano sudanés acusado de apuñalar a un vecino de Belfast, Irlanda del Norte
Los disturbios en Belfast han continuado en la últimas horas tras el apuñalamiento de un ciudadano de unos 40 años que se encuentra en estado grave. Imagen: Europa Press / Vídeo: Informativos Telecinco
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Hadi Alodid, el ciudadano sudanés de 30 años acusado de un ataque con cuchillo en Belfast que conmocionó al Reino Unido ha comparecido este miércoles ante un juez, después de una noche de violentas manifestaciones antiinmigrantes en la capital de Irlanda del Norte. Aparte del ataque contra Steven Ogilvy, de unos 40 años, se le acusa de posesión de un cuchillo en un lugar público y de amenazas de muerte contra un trabajador del Servicio Nacional de Salud (NHS).

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Prisión preventiva

El atacante se encuentra en prisión preventiva mientras que la víctima permanece ingresada en el hospital con heridas graves en los ojos, el cuello y la espalda tras el ataque.

En rueda de prensa para hacer balance de los choques violentos, el secretario de Estado para Irlanda del Norte, Hilary Benn, ha atribuido los incidentes a "matones encapuchados". "Nada puede justificar la violencia que vimos anoche en las calles de Irlanda del Norte", ha asegurado incidiendo en los "vergonzosos" actos registrados en las calles de Belfast.

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Según ha denunciado, los organizadores de las protestas contra la migración dicen "proteger" a las comunidades locales, pero están "haciendo exactamente lo contrario".

Benn ha subrayado que es una responsabilidad común evitar que se repitan las escenas de violencia. "Esto no es lo que es Irlanda del Norte; este no es el gran lugar que es Irlanda del Norte", ha señalado, subrayando que hay que persuadir a a quienes planeen manifestaciones violentas para que "dejen de hacer esto". "Esto no es normal", ha recalcado.

En la misma línea, en un intento de rebajar la tensión, el jefe de Policía de Belfast, Jon Boutcher, ha señalado que las escenas de violencia son un "insulto a la víctima" y a todos los afectados por el altercado, incluyendo a una persona que intercedió para ayudar a la víctima del ataque.

El jefe policial ha informado de que hay un centenar de investigados por los altercados y ha advertido de que todos los responsables serán "identificados y perseguidos". Al tiempo, ha hecho un llamamiento a que la población se controle y evite repetir las escenas de violencia registradas en la ciudad.

"Si son sus hijos o sus vecinos, impidan que salgan hoy. Esto tiene que parar. No podemos tener una sociedad que permita que esto ocurra", ha señalado.

Según ha confirmado, un continente de 200 agentes que se está trasladando a Irlanda del Norte para reforzar la presencia policial durante las próximas noches, con la vista puesta en que no se extiendan los disturbios.

Asimismo, ha pedido a la ciudadanía que se "el proceso judicial siga su curso" y la ciudadanía respete los tiempos de la justicia.

Disturbios "inaceptables"

El primer ministro británico, Keir Starmer calificó el miércoles de «impactantes» y «completamente inaceptables» esos disturbios. «Nada puede justificar la violencia y el desorden que hemos visto, que amenazan a nuestras comunidades, ni las acciones de quienes los han alentado, en internet o en otros lugares. Está claro que personas fueron atacadas anoche debido a su origen, y no lo toleraré», añadió Starmer.

«El hecho de que grupos de encapuchados incendien casas donde viven familias, significa un acto de cobardía repugnante», condenó en X la ministra principal de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill.

El ataque ocurrido el lunes conmocionó Reino Unido, donde los partidos en contra de la inmigración ganan terreno en las encuestas. En un video ampliamente compartido en redes se ve al agresor sentado sobre un hombre que yace en el suelo, ensangrentado, mientras lo acuchilla.

La agresión, condenada unánimemente por la clase política británica, provocó llamamientos a manifestarse de figuras de la extrema derecha, como el activista Tommy Robinson, y respaldados por el multimillonario estadounidense Elon Musk.

Entró en Irlanda del Norte en 2023 en autobús

El sospechoso del ataque, cuya identidad no ha sido revelada, fue acusado formalmente de intento de asesinato, posesión de un objeto cortante o punzante en un lugar público y amenazas de muerte.

Las autoridades indicaron que se trata de un ciudadano sudanés que entró en Irlanda del Norte en 2023 en autobús desde la República de Irlanda, tras llegar procedente de Francia.

A su llegada, el ciudadano sudanés obtuvo el estatuto de refugiado, con un permiso de residencia hasta 2028 bajo el gobierno consevador.

La víctima, un hombre de unos cuarenta años, fue hospitalizada en estado grave, con «importantes lesiones en los ojos y heridas en la espalda y el rostro», según la policía.

La ministra de Justicia de Irlanda del Norte, Naomi Long, denunció el miércoles en la BBC la actuación de personas en las redes sociales que, «hasta ayer, habrían tenido muchas dificultades para situar Belfast en un mapa» y que «han instrumentalizado el miedo legítimo que la gente siente ante los acontecimientos».

Figuras de partidos de extrema derecha, como Reform UK, de Nigel Farage, o Restore Britain, de Rupert Lowe, responsabilizaron de los hechos a las políticas migratorias del gobierno laborista y de sus predecesores conservadores.

Violentas manifestaciones antiinmigrantes tuvieron lugar en Irlanda del Norte, en los últimos dos años, así como en otras zonas del Reino Unido.

El ataque de Belfast se produce una semana después de una manifestación violenta en Southampton, para denunciar la forma en que la policía local gestionó, en diciembre, el asesinato de un estudiante blanco, Henry Nowak, a manos de un joven asiático.