La madre del bebé rescatado de entre los escombros en Venezuela dice que le motivó a sobrevivir: "Mientras él estuviera vivo, yo iba a estar viva"
Dayana Patiño ha contado cómo su bebé le dio "la motivación para estar despierta y alerta" mientras esperaba la ayuda
Aaron, el joven que permaneció sepultado durante 106 horas al lado de un cadáver en La Guaira: su rescate duró casi dos días
Un bebé de solo 18 días fue rescatado este sábado de entre los escombros de un edificio derrumbado en La Guaira, una de las zonas más devastadas por los dos terremotos que sacudieron el norte de Venezuela. El pequeño permaneció atrapado junto a su madre durante cerca de 32 horas.
Dayana Patino dijo a la ‘BBC’ que su hijo Juan David le dio “la motivación para estar despierta y alerta” en un momento tan complicado y duro. “Mientras él estuviera vivo, yo iba a estar viva”, aseguró.
Las imágenes del rescate del pequeño se han compartido en todo el mundo y Juan David se ha convertido rápidamente en un símbolo de esperanza en Venezuela, donde han muerto al menos 1.450 personas por los terremotos.
Dayana describió la terrible experiencia y su estrategia de supervivencia mientras esperaba que llegara la ayuda. “Me dije a mí misma que no iba a malgastar mi energía; iba a gritar cuando fuera necesario, cuando oyera voces o pasos cerca”, dijo.
“No sé cómo pude mantener la calma, porque mi pierna izquierda estaba atrapada bajo el cemento. No podía moverme. Tenía la sien presionada contra una roca.”
Escuchó a su hermano llamándola por su nombre, momento en el que gritó. “Me dije a mí mismo, esta es mi única oportunidad. Con todas mis fuerzas grité '¡Aquí estoy!' con todas mis fuerzas, y él dijo 'Te encontré, y te prometo que no me iré hasta que te saque de aquí'.
“Sentí que volaba. Después, sentí que me hundía en agua y tierra, y luego caí en el pozo donde permanecí. No sé cómo no solté a mi bebé porque estaba volando. Me aplasté contra los muebles”, dijo a la 'BBC'.
La madre sufrió varias heridas en ambas piernas, mientras que su bebé quedó herido leve. “Fue indescriptible. Pensé que estaban muertos”, dijo Gerson, el esposo de Dayan, que acababa de regresar del trabajo. “Y cuando vi a mi hijo, sentí que había vuelto a nacer. No podía creerlo… Sentí que la vida volvía a mí”, concluye el esposo de Dayana