Duelo

El duelo prolongado por la pérdida de un ser querido puede acentuar el deterioro cognitivo en personas mayores, según un estudio

Manos entrelazadas de personas mayores
Sus síntomas son, entre otros, añoranza intensa, preocupaciones persistentes, pensamientos y recuerdos de la persona muerta. Pexels
  • El duelo prolongado es aquel que supera los seis meses de duración después de la pérdida del ser querido

  • Un estudio del Hospital del Mar y de la UAB revela que puede afectar a la memoria, la atención o la fluidez en el habla en personas mayores

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BarcelonaLa pérdida de un ser querido supone un golpe para la persona que sobrevive, pero, además, en el caso de las personas de edad avanzada también puede afectar a su capacidad cognitiva. Es la conclusión de un estudio del Hospital del Mar y de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), que revela que en duelos prolongados se puede producir o agravar el deterioro cognitivo de quien lo sufre. Los investigadores han revisado la evidencia científica publicada hasta ahora sobre esta cuestión, analizando datos de once trabajos en revistas científicas.

El duelo prolongado, que se puede considerar una situación patológica, es una reacción intensa que persiste en el tiempo y que se extiende durante más de seis meses después de la pérdida del ser querido. Se considera una situación relativamente habitual. Así, se calcula que entre el 7 y el 10% de las personas de más de 60 años sufrirán un duelo complicado.

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Sus síntomas son, entre otros, añoranza intensa, preocupaciones persistentes, pensamientos y recuerdos de la persona muerta, dificultad para aceptar la pérdida y seguir adelante, así como la pérdida de sentido vital. Según el nuevo trabajo, en el grupo de población estudiado esta situación puede ir más allá de los factores emocionales y afectar también a su cognición.

Afectaciones más habituales

Los datos analizados indican que este tipo de duelo es un factor de riesgo en la aparición del deterioro cognitivo o en su acentuación, en caso de que ya estuviera presente. “El duelo prolongado constituye un factor de riesgo independiente para el deterioro cognitivo, diferenciable de otros factores de riesgo”, explica Laura Maldonado-Liñán, investigadora del Departamento de Psicología Clínica y de la Salud de la UAB y primera autora del trabajo.

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Las afectaciones más habituales son a la memoria inmediata, a la atención y a la velocidad de procesamiento, a las funciones ejecutivas, a la fluidez verbal y a la habilidad visual y espacial. También incluyen dificultades específicas en tareas que requieren toma de decisiones emocionales. Estas consecuencias pueden acentuarse más o menos en función de la intensidad del duelo prolongado y de las características de la persona, como es el caso de la presencia de otros factores de riesgo previos, enfermedades con afectación a la cognición o psicopatológicas.

“Más allá del factor emocional de la pérdida, el duelo patológico también tiene una afectación cognitiva”, apunta Josep Deví, autor principal del estudio, neuropsicólogo y psicólogo clínico adjunto del Instituto de Salud Mental del Hospital del Mar. “En función de la intensidad y del tipo de persona, así como de la presencia de posibles enfermedades que ya comporten afectación cognitiva o trastornos psicopatológicos previos, se pueden agravar o hacer que este duelo patológico tenga repercusiones no solo emocionales, sino también en el ámbito cognitivo”, añade.

Pueden ser reversibles

Los autores del estudio también apuntan a la necesidad de detectar e intervenir el duelo prolongado o patológico en las valoraciones geriátricas integrales de los pacientes, para prevenir sus consecuencias cognitivas. “Hay que hacerle un seguimiento y, dentro de este seguimiento, un tratamiento psiquiátrico y psicológico, farmacológico, si hace falta, para ayudar a la persona afectada a hacer una elaboración adecuada del duelo y superarlo”, explica Deví.

Miembros del equipo responsable del estudio

En este sentido, también apunta que si se actúa de esta manera y desaparece el trastorno por duelo prolongado o remite en un porcentaje elevado en su sintomatología y no hay más patología neurológica o cognitiva asociada, “es de esperar que las consecuencias del duelo prolongado, las emocionales y las cognitivas, puedan ser reversibles, puedan remitir”.

A pesar de que el estudio se ha centrado en personas de más de 60 años, se tiene que recordar que el duelo prolongado también puede afectar a edades más tempranas.