Terremoto Venezuela

Rescates a mano, con pico y pala, apurando las esperanzas de encontrar a supervivientes del terremoto en La Guaira, Venezuela

Catia El Mar, el paraíso caribeño de La Guaira, es ahora un solar de escombros y desesperación por el  terremoto de Venezuela
Algunos cadáveres esperan cubiertos con cal viva a ser retirados de la vía pública en La Guaira, Venezuela. Informativos Telecinco
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Un equipo de Informativos Telecinco, con Carlos Franganillo se ha desplazado hasta Catia El Mar, una de las zonas donde la destrucción del doble terremoto de Venezuela es más evidente. Hay pocas zonas de La Guaira que se hayan salvado, pero la costa, en contacto con el Caribe , muestra gran parte de los efectos más dañinos de las ondas sísmicas. Aquí, el panorama sigue marcado por la devastación y por la lucha de cientos de familias que, cuatro días después, continúan buscando a sus seres queridos entre los restos de edificios derrumbados.

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Rescates sin herramientas ni maquinaria pesada

El equipo de Informativos Telecinco describen un escenario de destrucción extrema. En Catia El Mar se comprueba que “hay muchísima destrucción, muchísima desesperación y donde ya no encuentran apenas supervivientes”. La imagen se repite en otros sectores de La Guaira con edificios que se han venido abajo, estructuras reventadas por dentro y viviendas en las que se ve todo el interior expuesto tras el colapso.

En muchos de estos lugares, las familias continúan trabajando con sus propias manos como confiesan ante la cámara de Informativos Telecinco, solo ayudados con herramientas básicas y sin descanso. Aunque ya se observan “algunos recursos más del Estado y también medios internacionales que están aquí también trabajando con material más sofisticado para tratar de encontrar supervivientes”, el tiempo transcurrido juega en contra. “Ha pasado ya, eso sí, demasiado tiempo”, reconoce el periodista.

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La falta de ayuda en ciertos puntos se refleja en los testimonios de los supervivientes. Uno de ellos resume la situación con contundencia: “Nosotros somos los mismos, con pala, pico, todo, no tenemos ayuda de nada”. La población lleva más de cuatro días removiendo escombros, agotada y cada vez más desesperada. La maquinaria empieza a llegar, pero para muchos ya es tarde. Hay familiares “muy dolidos, ya desesperados, algunos ya sin ánimo de encontrar a sus seres queridos”, mientras otros han localizado cuerpos sin vida en las últimas horas.

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El dolor se hace evidente en escenas como la de un hombre que encontró a su hermano entre los restos de un edificio. Él cuenta a cámara cómo han sido estas terribles horas: “Es mi hermano, es mi hermano. Mira, yo le abrí un hueco a las 4 de la mañana amaneciendo el 25. El terremoto fue el 24 a las 6 de la tarde, ¿verdad? y la última vez que le escuché fue a las 4 de la tarde del 25”. Su relato refleja la angustia de quienes han pasado horas y días buscando sin descanso, guiados únicamente por la esperanza de escuchar una voz o encontrar un rastro.

Mientras los equipos continúan trabajando, el caos persiste en La Guaira. En algunos puntos, los cuerpos recuperados permanecen tapados y cubiertos con cal, a la espera de ser recogidos. La combinación de destrucción, dolor y búsqueda desesperada define el día a día en esta zona que lucha por sobreponerse a una tragedia que ha dejado cicatrices profundas en su población.