15 elefantes muertos en un mes en Kenia: la investigación apunta a un posible envenenamiento con cianuro procedente de pesticidas
Se investigan si los animales murieron tras ingerir cultivos contaminados con cianuro
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Quince elefantes aparecieron muertos en apenas un mes en el sur de Kenia, la escena, inusual incluso para una de las poblaciones de elefantes mejor protegidas de África, ha encendido las alarmas entre las autoridades, los científicos y las organizaciones conservacionistas.
Las primeras investigaciones apuntan a un posible responsable: el cianuro, un compuesto químico extremadamente tóxico que podría haber llegado al organismo de los animales a través de cultivos agrícolas cercanos. Aunque las autoridades insisten en que las pesquisas continúan, el caso vuelve a poner sobre la mesa un viejo conflicto en África: la difícil convivencia entre la expansión agrícola y la conservación de la fauna salvaje.
Un hallazgo que rompe años de tranquilidad
Los elefantes murieron entre finales de junio y finales de julio en el Santuario de Kimana y en los ranchos comunitarios del Grupo Kuku, dos áreas situadas junto al Parque Nacional de Amboseli, uno de los espacios naturales más emblemáticos de Kenia. Este ecosistema alberga más de 1.600 elefantes africanos y se ha convertido durante décadas en un ejemplo de conservación gracias al trabajo conjunto de las comunidades locales y las organizaciones medioambientales.
Precisamente por eso, la magnitud de las muertes ha sorprendido a quienes llevan años siguiendo la evolución de la especie: "Salvo durante los episodios de sequía extrema, hacía mucho tiempo que no registrábamos una mortalidad tan elevada", ha señalado Benson Leyian, director ejecutivo de la organización Big Life Foundation, que trabaja en la protección de la fauna en la región.
La pista conduce a los campos de cultivo
Las primeras pruebas realizadas por el Servicio de Vida Silvestre de Kenia (KWS) detectaron indicios de cianuro en las muestras recogidas de varios animales.
Según explicó el director del organismo, Erustus Kanga, este compuesto resulta letal incluso en pequeñas cantidades: "Es una sustancia extremadamente tóxica. Una vez ingerida, un elefante apenas puede sobrevivir uno o dos días", afirmó. Las sospechas crecieron cuando los veterinarios encontraron grandes cantidades de tomates en el contenido estomacal de uno de los ejemplares analizados.
La localidad de Kimana, situada junto al parque, es una importante zona de producción de tomate y, desde hace años, algunas organizaciones han denunciado el uso de productos agrícolas elaborados con compuestos derivados del cianuro para combatir plagas y depredadores. Aunque todavía no existe una confirmación definitiva de que esos productos sean los responsables directos de las muertes, la coincidencia preocupa a los investigadores.
Cuando la agricultura y la fauna chocan
El ecosistema de Amboseli representa uno de los mejores ejemplos del desafío que afrontan muchos países africanos. Mientras la población humana crece y aumenta la superficie dedicada a la agricultura, también lo hacen los encuentros entre personas y animales salvajes.
Los elefantes recorren largas distancias en busca de agua y alimento, en ocasiones atraviesan campos de cultivo, donde pueden consumir productos tratados con sustancias químicas o provocar importantes pérdidas económicas para los agricultores. Según ha adelantado el medio 'The Guardia' algunos propietarios recurren al uso de pesticidas especialmente agresivos o incluso al envenenamiento deliberado para proteger sus explotaciones, no es la primera vez que ocurre.
En el pasado se han documentado casos similares en diferentes regiones de Kenia y también en Zimbabue, donde cazadores furtivos llegaron a contaminar abrevaderos y depósitos naturales de sal con cianuro para matar elefantes y extraer posteriormente sus colmillos de marfil. Las autoridades kenianas temen que el problema no afecte únicamente a la fauna salvaje. El director del KWS ha advertido de que el ganado que pasta en los alrededores de las explotaciones agrícolas podría consumir alimentos contaminados, ampliando el alcance del episodio.
Si se confirma la presencia de cianuro en los cultivos, las consecuencias podrían extenderse a otros animales e incluso plantear interrogantes sobre la seguridad ambiental en la zona. Por ello, los investigadores continúan analizando muestras para determinar con precisión el origen de la intoxicación.
Un símbolo para el turismo y la conservación
El Parque Nacional de Amboseli no solo es uno de los principales refugios para los elefantes africanos. También constituye uno de los motores turísticos de Kenia.
Miles de visitantes llegan cada año para contemplar las grandes manadas desplazándose frente al monte Kilimanjaro, una imagen convertida en símbolo de la naturaleza africana. La muerte de quince ejemplares representa, por tanto, mucho más que una pérdida numérica.
Cada elefante desempeña un papel esencial en el ecosistema: abre caminos entre la vegetación, dispersa semillas y modifica el paisaje de forma que beneficia a numerosas especies.
Por eso, organizaciones como el Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW) consideran que este episodio debe servir para reforzar la vigilancia y la investigación científica: "Cada elefante que se pierde importa", ha recordado la organización. "No solo por la supervivencia de la especie, sino por el equilibrio de los ecosistemas y por las comunidades que dependen de ellos".
Una investigación todavía abierta
El Gobierno de Kenia mantiene abierta la investigación para confirmar qué provocó exactamente la muerte de los animales. Si finalmente se demuestra que el origen fue un pesticida con cianuro, el caso podría convertirse en uno de los episodios más graves de intoxicación de fauna salvaje registrados en el país en los últimos años.
Mientras tanto, la imagen de quince elefantes abatidos en uno de los santuarios naturales más importantes de África recuerda hasta qué punto la conservación depende también de lo que ocurre fuera de los límites de un parque nacional.