Parte desde Santander rumbo a Inglaterra un buque con 550 militares y 250 civiles británicos
El buque, de 22.000 toneladas y 176 metros de eslora, atracó a las 7.50 horas de hoy en el Puerto de Santander, entre el tramo 10 y 11 del muelle de Maliaño.
Procedentes de Afganistán, los militares llegaron a la una de la madrugada a Santander, en un sólo convoy desde Zaragoza, y pasaron la noche en las instalaciones portuarias.
Desde las siete de la mañana, han ido embarcando en el Albion los soldados y también los civiles, que han venido en cinco autobuses y han pasado la noche en el aparcamiento de los Campos de Sport del Sardinero, según han informado fuentes de la Autoridad Portuaria de Santander (APS).
Las restricciones en el espacio aéreo europeo se deben a la nube de ceniza volcánica originada hace una semana tras la erupción del volcán situado bajo el glaciar Eyjafjalla, al sur de Islandia.
Desde Pontevedra en Taxi: 600 kilómetros, 600 euros
En las instalaciones portuarias cántabras se encontraba, entre otros, un grupo de unos diez niños y trece padres, originarios de Manchester, que se han trasladado a Santander en dos taxis y una furgoneta alquilada desde Nigrán (Pontevedra), donde se encontraban pasando unos días en un intercambio escolar. La madre de uno de ellos explicó a Europa Press que se han puesto en contacto con el consulado británico para su repatriación.
Por su parte, Fernando Fernández Loureiro, uno de los taxistas que ha participado en el traslado, señaló a esta agencia que les han hecho un precio especial: "600 kilómetros, 600 euros", porque, en su caso, es padre de un menor que participa en el intercambio escolar. "A ellos los recoge el ejército británico, a ver si el nuestro lo haría por nosotros si nos quedásemos tirados", declaró.
Un centenar se queda sin plaza
Sin embargo no todo fue alivio entre los viajeros sin avión. El estado de ánimo en los muelles del Puerto de Santander oscilaba este martes entre el desánimo y la indignación de un centenar de personas que llevan días retenidas por la nube de ceniza volcánica y que hacían cola por un billete de ferry o se apiñaban ante el HMS Albion, pero sin poder embarcar en el buque.
María, una madrileña que trabaja en Gales, es una de las personas que hacía cola en el mostrador que Brittany Ferries tiene en la Estación Marítima de Santander.