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Qué es el “greenwashing” y cómo reconocer productos que se venden como sostenibles sin serlo

Qué es el 'Greenwashing' que practican algunas empresas o instituciones
Qué es el greenwashing. Getty
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En un mundo cada vez más consciente de los retos ambientales, no es raro que marcas y anunciantes utilicen el discurso ecológico para ganar clientes. Sin embargo, no todo lo que brilla como “verde” realmente lo es. El término greenwashing describe una práctica engañosa que busca proyectar una imagen de sostenibilidad sin respaldo real en las prácticas o el impacto del producto o empresa. 

Es decir, se trata de una forma de propaganda o marketing en la que se presenta a un producto, servicio o empresa como respetuoso con el medio ambiente cuando, en realidad, su impacto ecológico es mínimo, engañoso o incluso contrario a esa imagen proyectada. 

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De hecho, según la ONU, esta práctica genera la falsa impresión de que una organización está haciendo más de lo que realmente hace para proteger el medio ambiente, lo que no solo confunde al consumidor sino que puede retrasar acciones reales frente al cambio climático. 

Por qué es un problema

El greenwashing no solo afecta la credibilidad de las marcas, sino que puede desviar la atención de soluciones ambientales verdaderas y necesarias. Las empresas pueden invertir más en publicidad verde que en prácticas ambientales efectivas, creando una percepción falsa de responsabilidad ecológica mientras sus operaciones continúan siendo contaminantes o poco sostenibles. 

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Un ejemplo que ilustra la preocupación mundial es el creciente escrutinio de autoridades publicitarias y reguladores que están impidiendo campañas que exageran o falsifican sostenibilidad en anuncios. Esto demuestra que incluso grandes marcas pueden caer en prácticas que inducen a error al consumidor. 

Señales claras de greenwashing

Para no dejarte engañar por productos que parecen “verdes” sin serlo, presta atención a estas señales frecuentes:

  1. Uso de lenguaje vago o sin evidencia: Frases como “100 % natural”, “eco‑friendly” o “respeta el entorno” pueden sonar bien, pero si no están sustentadas con certificaciones o datos claros, pueden ser solo un reclamo de marketing.
  2. Falta de certificaciones verificables: Si un producto afirma ser sostenible pero no muestra sellos oficiales o certificaciones reconocidas, eso es motivo de duda. La presencia de certificados externos reduce el riesgo de engaño. 
  3. Imágenes y colores “ecológicos”: Empresas que utilizan hojas, colores verdes o paisajes naturales en sus envases pueden estar intentando evocar sostenibilidad sin tener prácticas que realmente la respalden. 
  4. Ausencia de transparencia: Cuando no hay información clara sobre cómo y dónde se produce el producto, ni hay datos cuantificables sobre su impacto ambiental, es probable que lo que se promueve sea más apariencia que realidad. 

Aunque no siempre es fácil detectar casos concretos sin analizar a fondo cada producto, reguladores y autoridades han señalado actividades que ilustran este fenómeno. En algunos casos, compañías han sido sancionadas por exagerar o tergiversar sus beneficios ambientales en anuncios recientes, lo que subraya la importancia de verificar los reclamos ecológicos antes de confiar en ellos. 

Otro tipo de ejemplo, como acciones legales contra marcas por usar etiquetas de certificación ambiental que no reflejan prácticas completas, demuestra cómo el greenwashing puede tener consecuencias legales cuando los mensajes son claramente engañosos. 

Claves para reconocer productos sostenibles de verdad

Si quieres evitar productos que se venden como “verdes” sin serlo, sigue estos consejos:

  • Consulta certificaciones oficiales: Busca sellos reconocidos (como ecológicos de la UE, FSC, Rainforest Alliance, etc.) que estén respaldados por auditorías independientes. 
  • Lee más allá de las etiquetas: Revisa las descripciones completas del producto y busca información sobre impacto, ciclo de vida y origen de materiales. 
  • Infórmate sobre la marca: Investiga si la empresa tiene políticas públicas detalladas sobre sostenibilidad o si se limita a eslóganes genéricos. 
  • Evita afirmaciones confusas: Si una etiqueta parece excesivamente optimista sin datos verificables, es motivo para dudar de su veracidad. 

Al identificar y rechazar productos que solo parecen sostenibles, no solo proteges tu bolsillo, sino que también envías un mensaje al mercado: las prácticas ambientales reales son valoradas por los consumidores y la sociedad. Esto presiona a las empresas a invertir en cambios operativos auténticos, en lugar de gastar recursos solo en publicidad.