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"Loot boxes" y "skins": claves para detectar si tus hijos apuestan (sin saberlo) dentro de los videojuegos

Loot Boxes. Tima Miroshnichenko (Pexels)
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Cada vez que tu hijo paga por una caja de recompensa ("loot box") o adquiere una skin dentro de un videojuego, podría estar participando en algo más que en la compra de una mera estética digital, ya que algunos expertos advierten que estos mecanismos tienen claras semejanzas con las apuestas, y es importante que los padres lo entiendan para proteger a los más jóvenes de la casa.

Entendiendo qué son y por qué se asemejan al juego

Las loot boxes son “productos que los jugadores pueden comprar dentro del propio juego y cuyo contenido es aleatorio”, según un informe del Parlamento Europeo. Lo que no se conoce de antemano es su valor real o incluso qué van a obtener exactamente, lo que establece una dinámica de recompensa basada en azar. Varios estudios han encontrado que este mecanismo está “sustancialmente asociado al riesgo de ludopatía en jóvenes”, incluso cuando se evita la participación directa en apuestas con dinero real. 

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Además, según la Gambling Commission británica, los jóvenes de entre 11 y 17 años que pagan para abrir loot boxes utilizan moneda virtual comprada con dinero real en el 54% de los casos, y recurren al dinero de una cuenta bancaria propia en el 51%. Las skins, que son aspectos cosméticos de personajes o armas, también suelen entrar en esta cadena de microtransacciones cuyo valor económico puede mantenerse o intercambiarse, generando un mercado paralelo que refuerza el componente de apuesta.

Señales que los padres pueden ver desde cerca

Cuando el juego ofrece “paquetes sorpresa”, niveles de rareza, intercambio de objetos o subastas sobre skins, aparece lo que los investigadores llaman “gambling‑like mechanics” (mecánicas similares al juego). Si tu hijo empieza a jugar con urgencia para obtener un paquete, gasta dinero real sin saber qué obtendrá, regresa varias veces y muestra frustración por no conseguir lo “raro”, podría estar atrapado en un ciclo de recompensa‑riesgo. Igualmente, los escenarios de transacciones ocultas, como “packs” en juegos infantiles, han sido objeto de crítica por organismos como UNICEF, que detectó que en una encuesta a 188.000 escolares de 8 a 12 años, 92.000 realizaron compras dentro del juego que luego lamentaron. 

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Otro indicio: el anonimato del gasto. A diferencia de una compra real clara, las microtransacciones pueden utilizar moneda virtual o tarjetas regalo, lo que dificulta su detección. Y aunque la industria del videojuego asegura que estas prácticas están reguladas, investigaciones recientes alertan de que “la autorregulación del sector no protege de forma eficaz a los menores frente al riesgo del loot‑box”.

Qué pueden hacer los padres para protegerse y protegerlos

En primer lugar, conversar abiertamente con los hijos, y explicar qué son las loot boxes y skins, que contienen un riesgo de gasto y apuesta aunque se presenten como “ilusiones”, y establecer límites económicos claros. También conviene revisar el perfil de usuario en cada consola o plataforma, asegurando que esté activado el control parental y los pagos estén bloqueados o supervisados.

Segundo, revisar los extractos bancarios o de la cuenta familiar de tal manera que si aparecen cargos inesperados o repetidos por “monedas virtuales” o “paquetes sorpresa”, activar alarmas sobre ese comportamiento. 

Una tercera medida clave es la revisión conjunta del juego. Es decir, observar si aparece la opción de abrir cajas de recompensa, cuáles son las probabilidades de éxito (a menudo ocultas) y si existe un mercado de intercambio de skins. En este sentido, cabe recordar que algunos países ya han iniciado medidas legislativas para regular o incluso prohibir el acceso de menores a estos sistemas. Por ejemplo, en Brasil se aprobó una norma que a partir de marzo 2026 prohibirá las loot boxes a menores de 18 años. 

Por último, si detectas un patrón persistente (gasto excesivo, decepción tras abrir paquetes, repetición compulsa), conviene consultar con un especialista en juego problemático o buscar recursos de ayuda. Según la literatura, aunque la causalidad entre loot box y juego patológico no está totalmente demostrada, la compra de estas cajas incrementa entre 3,7 y 6 veces la probabilidad de ludopatía en adolescentes, incluso controlando otras formas de apuestas.