Una paciente de 82 años en paliativos del Gregorio Marañón logra el sueño de ver bailar a su nieta en la azotea

Pool dance en la azotea del Gregorio Marañón. Europa Press
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Paula, una mujer de 82 años y paciente de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, ha hecho realidad uno de sus deseos más especiales: ver bailar a su nieta Claudia, bailarina profesional de ‘pole dance’.

Un deseo cumplido gracias a la implicación del personal del hospital, que ha acondicionado la azotea del Hospital Oncológico para que la paciente tuviera el soporte asistencial necesario durante la exhibición de su nieta, ha explicado el centro hospitalario en un comunicado coincidiendo con el Día Internacional de la Danza.

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La iniciativa surgió tras la llegada de Paula a la unidad, donde el equipo asistencial conoció, a través de su hija María, el gran vínculo existente entre la paciente y su nieta. Ante el deseo de la familia de que pudiera disfrutar de una última actuación de Claudia —quien tenía una competición fuera de España en los próximos días y a la que Paula no podría asistir—, se decidió llevar la actuación al hospital.

Un último baile cargado de significado

Claudia, nieta de la paciente, ha recalcado el importante significado que tiene para ella haberle regalado este baile a su abuela en sus últimos días, según ha destacado el centro hospitalario.

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Gracias a la implicación de todo el equipo sanitario, esta acción se planificó en tiempo récord. En apenas un día, y garantizando todas las medidas de seguridad y condiciones sanitarias necesarias, se pudo preparar e instalar una barra portátil en la azotea del hospital, donde Claudia ofreció su actuación.

El encuentro, sencillo y espontáneo, se convirtió en un momento muy especial no solo para Paula y su familia, sino también para los profesionales y otros pacientes que pudieron compartir la experiencia. Médicos, personal de enfermería y trabajadores del centro se volcaron en esta iniciativa, que puso en valor el papel del acompañamiento y la humanización en la atención sanitaria.

Cuidado emocional y la preservación de la identidad de cada paciente

Desde la Unidad de Cuidados Paliativos destacan que su labor no se limita a aliviar el dolor y controlar los síntomas físicos. “La enfermedad puede quitar muchas cosas, pero no lo más profundo de la persona. Recuperar esos vínculos y aquello que da sentido a su vida también forma parte del tratamiento”, ha señalado Celia Suárez.

En el caso de Paula, su conexión con su nieta y la danza representa una parte importante de su historia. “Hacer posible este encuentro ha supuesto un beneficio completo para la paciente, su familia, el equipo sanitario y el resto de los asistentes”, ha recalcado Ana González.