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Un adiestrador avisa sobre llevar a perras a los parques caninos cuando están en celo: "Puede ser muy desagradable"

Dos perros oliéndose
Sobre todo las perras deben evitar ir a pipicanes durante su estado de celo.. Pixabay
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El celo en los perros es una etapa natural, pero también delicada, especialmente cuando se trata de espacios compartidos como parques caninos o pipicanes.

Durante este periodo, el comportamiento de los animales cambia y puede generar situaciones de tensión, conflictos o incluso riesgos que muchos propietarios no prevén.

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Evitar el pipican durante el celo

La recomendación principal es clara: no acudir a estos espacios mientras la perra esté en celo. “Cuando la perrita está en celo, no recomendamos ir al pipicán, ya que si hay machos en ese momento y está la perrita en celo, pueden pelearse y puede generar mucho conflicto y que todo sea muy negativo”, explica Vicente Parra, adiestrador canino y gerente de Espaican.

El motivo es sencillo. Las feromonas que libera la hembra atraen a los machos, lo que puede provocar competencia entre ellos. Este tipo de situaciones puede derivar en enfrentamientos rápidos y difíciles de controlar.

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Riesgo de montas no deseadas

Más allá de los conflictos entre perros, existe otro factor importante a tener en cuenta: la reproducción no controlada. “Pueden ocurrir en un descuido una monta no deseada”, señala el especialista. Este tipo de situaciones puede producirse en cuestión de segundos, incluso en entornos aparentemente tranquilos.

Además, añade que “puede ser muy desagradable tanto para la hembra como para los dueños en ese momento”, ya que la situación puede resultar difícil de gestionar y generar estrés tanto en el animal como en el propietario.

Esperar a que finalice el celo

Ante estos riesgos, la recomendación es clara y directa. “Nosotros no recomendamos cuando las perras están en celo ir a un parque de juego con más perros o un pipicán. Siempre esperaremos a que pase el celo al animal”, explica el adiestrador. Esta medida preventiva es la más eficaz para evitar conflictos, estrés y situaciones no deseadas.

El celo en las perras suele durar entre 2 y 3 semanas, aunque el periodo fértil se concentra en unos días concretos. Durante este tiempo, es recomendable limitar la exposición a otros perros, especialmente machos no esterilizados.

Vicente, adiestrador canino

Alternativas seguras durante este periodo

Aunque se desaconseje el pipican, eso no significa que el perro deba dejar de hacer ejercicio. Existen alternativas más seguras, como paseos en horarios tranquilos o en zonas con menor presencia de otros animales.

También es recomendable utilizar siempre la correa y evitar áreas donde haya alta concentración de perros. Esto reduce significativamente el riesgo de encuentros no deseados.

Controlar el comportamiento y el entorno

Independientemente de las visitas al pipicán, durante el celo es habitual que el comportamiento de la perra cambie. Puede mostrarse más nerviosa, distraída o incluso más reactiva. Por ello, es importante prestar más atención de lo habitual y anticiparse a posibles situaciones de riesgo.

En el caso de convivir con otros perros en casa, también es necesario tomar precauciones adicionales, especialmente si hay machos no esterilizados, ya que el instinto reproductivo puede desencadenar conductas insistentes o conflictivas.

Higiene y cuidado durante el celo

Otro aspecto relevante es la higiene. Durante este periodo, la perra puede presentar sangrado, por lo que algunos propietarios optan por el uso de braguitas específicas para mantener la limpieza en el hogar.

Además, es importante mantener una rutina estable y evitar cambios bruscos que puedan aumentar el estrés del animal. El bienestar emocional durante esta etapa es clave para su equilibrio general.

Valorar la esterilización como medida preventiva

Para quienes no tienen intención de criar, la esterilización es una opción a considerar. Este procedimiento no solo evita el celo, sino que también reduce el riesgo de ciertas enfermedades y elimina comportamientos asociados al ciclo reproductivo.

Es una decisión que debe valorarse junto a un veterinario, teniendo en cuenta la edad, la salud y las características del animal.