Ocho consejos indispensables de un adiestrador si llevas a tu perro a un parque canino: de evitar premios dentro a cuando soltarle

Uno de los errores más frecuentes es llevar objetos que puedan generar disputas entre las mascotas.
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Acudir a un parque canino o a un pipicán es una de las formas más habituales de socializar a los perros y permitirles gastar energía. Sin embargo, no siempre es un entorno controlado.
La convivencia entre animales desconocidos, con distintos niveles de educación y comportamiento, puede derivar en conflictos si no se actúa con criterio. Seguir ciertas pautas es clave para evitar problemas y garantizar una experiencia positiva tanto para el perro como para su dueño. Para revolver las dudas más frecuentes sobre ello, en la web de 'Informativos Telecinco' hemos hablado con Vicente Parra, adiestrador canino y gerente de la empresa Espaican.
1.Observar antes de entrar al recinto
El primer paso comienza incluso antes de cruzar la puerta. Analizar el ambiente es fundamental para evitar situaciones de riesgo. “El primer consejo que daríamos antes de entrar en un pipicán es observar. Esto es algo muy importante. Es imprescindible ver qué tipo de perro hay dentro”, explica Vicente Parra.
El especialista insiste en que es necesario evaluar si hay tensión, hiperactividad o comportamientos reactivos antes de decidir entrar.
2.Utilizar la correa en los primeros minutos
Aunque estos espacios están pensados para que los perros vayan sueltos, el uso inicial de la correa puede marcar la diferencia entre una buena o mala experiencia, al fin y al cabo son animales.
“Es importante utilizar las correas, es decir, que los perros en vez de ir sueltos, ir controlados con correa, y así en caso de conflicto es mucho más fácil separar a los perros”, explica el adiestrador. Este control inicial ayuda a gestionar mejor los primeros contactos que no en todos los casos son amigables entre canes.
3.Evitar premios y juguetes dentro del pipicán
Uno de los errores más frecuentes es llevar objetos que puedan generar disputas entre las mascotas. “El utilizar premios o juguetes puede hacer que perros con protecciones de recursos se peleen”, argumenta.
Este tipo de situaciones suele desencadenar “conflictos rápidos, ya que algunos animales pueden reaccionar de forma defensiva ante la presencia de comida o juguetes”.

4.Mantener la atención en el perro en todo momento
La distracción es uno de los mayores riesgos en estos entornos. El uso del móvil o la falta de atención puede impedir reaccionar a tiempo ante un problema.
“Tenemos que estar al cien por cien atentos a nuestro perro, no estar con el teléfono móvil”, explica. La vigilancia constante permite "anticiparse a cambios de comportamiento que pueden ocurrir en segundos”, explica el adiestrador.
5.Garantizar una experiencia positiva para la mascota
El bienestar emocional del animal es clave para su desarrollo. Una mala experiencia puede tener consecuencias duraderas en su comportamiento. “Si nuestra mascota tiene un conflicto o lo pasa mal en algún momento determinado, puede hacer que tengamos problemas para toda la vida”, señala el especialista.
Por eso, es importante retirarse si el entorno no es adecuado y evitar así traumas indeseados.
6.Cuidar las presentaciones entre perros
La forma en la que los perros se presentan es determinante para evitar conflictos desde el primer momento. “Todo siempre en señal de calma”, explica el adiestrador, quien insiste en evitar encuentros frontales o bruscos.
En este sentido, recomienda actuar con previsión: “Si presentamos a los perros de frente en vez de poco a poco o incluso antes de entrar a un pipicán, haría yo las presentaciones fuera del pipicán, porque si no, de normal todos los perros suelen ir a la puerta y cuando entra el perro nuevo, esto suele generar mucho conflicto”.
Por ello, subraya la importancia de acceder con cautela y evitar aglomeraciones en la entrada, facilitando un contacto progresivo y controlado entre los animales.

7.Soltar al perro solo cuando esté tranquilo
El momento de soltar al perro dentro del pipicán debe hacerse con criterio y observando su estado emocional. “Cuando el perro esté totalmente tranquilo o en señal de calma, empezar a soltarlo o incluso utilizar correas largas”, indica el adiestrador, recomendando una transición progresiva para evitar situaciones de estrés o sobreexcitación.
En este sentido, también aporta una técnica útil para mejorar la llamada: “Así cuando vamos a llamarlo, en vez de ir al perro, que eso va a fomentar que el perro interprete que queremos cogerlo o que vamos a jugar, lo que haremos es pisar el otro extremo de la correa y de esa forma llamaremos al perro para que sí o sí acuda”. Este método permite mantener el control sin generar rechazo en el animal.
8.Trabajar correctamente la llamada del perro
El control de la llamada es esencial para evitar situaciones complicadas. “Utilizar una correa de cinco o diez metros permite asegurar que el perro acuda cuando lo llamamos”, explica. Además, añade un aspecto clave: “que siempre que cojamos al perro dentro de un pipicán no sea para irnos”.
De lo contrario, el animal puede asociar la llamada con el fin del juego y resistirse a obedecer.
