Mascotas

Los veterinarios alertan de los alimentos típicos del otoño que pueden resultar peligrosos para perros y gatos

Los perros y los gatos no reaccionan igual a los alimentos tóxicos. Pixabay
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MadridCon la llegada del otoño las temperaturas cambian y también lo hace lo que aparece en la mesa. Uvas, frutos secos, chocolate, guisos, dulces y otros productos vuelven a ganar protagonismo en muchos hogares. Al mismo tiempo, parques y caminos se llenan de bellotas, castañas de indias y setas.

Para perros y gatos, este cambio de estación trae algunos riesgos que pueden pasar inadvertidos. Muchos alimentos perfectamente normales para las personas pueden provocar desde molestias digestivas hasta intoxicaciones graves en los animales.

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Sin embargo, no todos afectan de la misma forma. Los perros protagonizan muchas de estas intoxicaciones por su tendencia a comer alimentos encontrados durante los paseos. Los gatos suelen ser más selectivos, pero presentan una sensibilidad especialmente elevada frente a determinados alimentos.

Alimentos peligrosos para los perros

Uvas y pasas

Las uvas están especialmente presentes entre finales del verano y el otoño y constituyen uno de los alimentos que más precaución requieren cuando hay un perro en casa. Su ingestión está relacionada con la lesión renal aguda en perros, debido al ácido tartárico que contienen.

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Los primeros síntomas suelen ser vómitos, diarrea, falta de apetito, debilidad o dolor abdominal. En los casos más graves puede desarrollarse insuficiencia renal en las siguientes horas o días.

Chocolate

El chocolate vuelve a aparecer con más frecuencia cuando bajan las temperaturas en galletas, tartas, bizcochos, cacao caliente o tabletas que puedan quedar accidentalmente al alcance del perro. Las responsables de esa toxicidad son la teobromina y la cafeína, que está muy presente en el cacao en polvo y el chocolate de repostería sin azúcar.

Los signos pueden aparecer entre seis y doce horas después e incluye vómitos, diarrea, inquietud y aumento de la frecuencia cardíaca. Las intoxicaciones graves pueden provocar temblores, convulsiones y alteraciones cardiacas.

Nueces de macadamia

No todos los frutos secos presentan el mismo riesgo, pero las nueces de macadamia son la especie en la que se ha documentado enfermedad después de ingerirlas.

Pueden aparecer vómitos, debilidad, descoordinación, temblores y aumento de la temperatura corporal. Aunque otros frutos secos no presentan necesariamente esta toxicidad, tampoco son un premio recomendable.

Bellotas y castañas de Indias

El peligro para el perro no termina al salir de casa. En otoño, muchos parques y caminos se llenan de bellotas y castañas de Indias, que pueden ser un improvisado juguete para muchos animales.

Su ingestión puede provocar molestias gastrointestinales. Además, hay otro riesgo más: si el perro se trata una entera o un fragmento lo suficientemente grande, puede producirse una obstrucción intestinal.

Setas silvestres

El ambiente húmedo del otoño favorece la aparición de setas y hongos. El problema es que, aunque muchas especies son inocuas, otras pueden resultar tóxicas y diferenciarlas correctamente no siempre es fácil.

Si el perro consigue ingerir una, conviene fotografiar el ejemplar y el lugar donde estaba, siempre que se pueda hacer con seguridad y contactar con un veterinario.

Alimentos especialmente peligrosos para gatos

Cebolla, ajo, puerro y otros alimentos de la familia Allium

Uno de los peligros más importantes para los gatos puede esconderse detrás de un simple guiso. Cebolla, ajo, puerro o cebollino pueden dañar los glóbulos rojos hasta provocar anemia hemolítica, y el problema no desaparece al cocinar estos alimentos.

Los síntomas pueden tardar varios días en aparecer e incluir debilidad, pérdida de apetito, mucosas pálidas, respiración acelerada, ictericia o colapso.

Chocolate o cacao

Los gatos también son susceptibles a la teobromina y la cafeína. Las posibles consecuencias afectan al sistema nervioso y cardiovascular y pueden incluir inquietud, alteraciones del ritmo cardíaco, temblores o convulsiones.

Alcohol y masas fermentadas

En otoño empiezan a ser más comunes ciertas preparaciones caseras, masas y celebraciones. Los gatos, como otras especies, son susceptibles a la intoxicación por alcohol; el etanol también puede estar presente en fermentos alimenticios.

Setas silvestres, bellotas y castañas

Los gatos que tengan acceso al exterior pueden entrar igualmente en contacto con elementos propios del otoño como pueden ser las setas, los robles y los castaños de Indias. Las bellotas y castañas pueden provocar molestias digestivas y, si se ingieren enteras, generar además un riesgo físico de obstrucción.

Las setas silvestres también pueden resultar realmente tóxicas para los gatos.

¿Qué hacer ante una posible intoxicación?

Tanto en perros como en gatos, una de las recomendaciones más importantes es no esperar a que aparezcan síntomas. Algunas intoxicaciones producen signos rápidamente, mientras que otras pueden tardar horas o incluso varios días.

Si el animal ha ingerido algo potencialmente peligroso, conviene llamar al veterinario e indicar qué ha comido, aproximadamente qué cantidad, a qué hora ocurrió y cuánto pesa. En caso de que sea un producto envasado, lo más recomendable es conservar el envase o fotografiar la lista de ingredientes.