Ayudas y subvenciones públicas

Comprar un coche o alquilarlo a largo plazo: la opción más rentable con las nuevas ayudas para autónomos en función de su actividad

El velocímetro de un coche. Pixabay
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El Gobierno anunció el pasado mes de febrero una nueva línea de ayudas destinada a facilitar la renovación de vehículos entre trabajadores por cuenta propia y pequeñas empresas y especialmente destinada a disparar la compra de vehículos eléctricos.

La iniciativa cuenta con una dotación total de 40 millones de euros y permitirá acceder a subvenciones que pueden alcanzar los 7.500 euros por vehículo.

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Las subvenciones podrán aplicarse tanto a la adquisición en propiedad como a fórmulas de 'renting' (alquiler a largo plazo), lo que amplía las posibilidades para los pequeños negocios.

En sectores donde el vehículo forma parte esencial de la actividad diaria —como transporte, mantenimiento, instalaciones o reparto— este tipo de incentivos puede reducir de forma importante el esfuerzo financiero necesario para renovar la flota.

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Plan Auto+ que sustituye al Plan Moves

La línea de ayudas forma parte del nuevo programa de movilidad denominado Plan Auto+, que sustituye al anterior Plan Moves. Este nuevo marco busca acelerar la transición hacia vehículos electrificados y facilitar su implantación en empresas y profesionales autónomos.

Además de las subvenciones directas, el programa pretende fomentar el desarrollo de infraestructuras de recarga y mejorar el acceso a tecnologías más eficientes. El mercado de vehículos eléctricos continúa creciendo en Europa, aunque todavía representa una proporción limitada del parque automovilístico total.

Según datos del sector de automoción, en España se matricularon cerca de 113.000 vehículos electrificados en 2025, incluyendo eléctricos puros e híbridos enchufables. Las previsiones apuntan a que esta cifra continuará aumentando a medida que se introduzcan nuevos incentivos y mejoras tecnológicas.

Incentivos fiscales que vuelven a estar en vigor

A las nuevas subvenciones directas se suma la recuperación de algunas ventajas fiscales que habían quedado en suspenso tras la caída del decreto ómnibus en el Congreso a comienzos de año.

Un nuevo Real Decreto aprobado a principios de febrero ha prorrogado la deducción del 15% en el IRPF por la adquisición de vehículos eléctricos enchufables o de pila de combustible. Esta deducción también se aplica a la instalación de puntos de recarga en viviendas o en locales vinculados a la actividad profesional.

Estas ventajas fiscales siguen vigentes, aunque deberán ser convalidadas por el Parlamento en los próximos meses para garantizar su continuidad definitiva. En cualquier caso, la combinación de ayudas directas y deducciones fiscales puede reducir significativamente el esfuerzo económico necesario para renovar un vehículo profesional.

Ventajas fiscales de comprar un coche nuevo

La adquisición en propiedad sigue siendo la opción tradicional para muchos autónomos. Comprar un vehículo permite disponer del activo de forma permanente y ofrece la posibilidad de amortizarlo fiscalmente a lo largo del tiempo.

Además de la deducción en el IRPF para vehículos eléctricos, los autónomos pueden aplicar amortizaciones contables, deducir parte de los gastos de mantenimiento y desgravar el IVA cuando el vehículo está afecto a la actividad profesional.

Sin embargo, la compra implica asumir un desembolso inicial elevado. Incluso con ayudas públicas, muchos vehículos eléctricos superan los 30.000 euros de precio de mercado, lo que obliga a financiar parte de la operación mediante créditos o leasing.

También hay que tener en cuenta gastos adicionales como seguros, revisiones, mantenimiento o posibles reparaciones, que recaen directamente en el propietario.

'Renting': previsibilidad en el gasto y menor inversión inicial

El 'renting' se ha convertido en una alternativa cada vez más utilizada por autónomos y pequeñas empresas. Este modelo permite utilizar un vehículo mediante una cuota mensual que suele incluir mantenimiento, seguro, asistencia y gestión administrativa.

Una de las principales ventajas es que evita el desembolso inicial elevado que requiere la compra. Para negocios con liquidez limitada, esta opción puede facilitar el acceso a vehículos más modernos o eficientes.

Además, las cuotas de renting suelen considerarse gasto deducible cuando el vehículo se utiliza en la actividad económica. Esto simplifica la gestión contable y permite prever con mayor precisión el gasto mensual asociado al vehículo.

Con las nuevas ayudas públicas, el renting también podrá beneficiarse de subvenciones destinadas a vehículos electrificados, lo que reduce el importe de las cuotas en algunos contratos.

¿Qué opción puede resultar más rentable?

La elección entre comprar o utilizar renting depende en gran medida del tipo de actividad y del uso previsto del vehículo. Para profesionales que recorren muchos kilómetros al año o necesitan cambiar de vehículo con frecuencia, el 'renting' puede ofrecer mayor flexibilidad.

En cambio, quienes prefieren conservar el vehículo durante más años pueden encontrar más interesante la compra en propiedad, especialmente si aprovechan las deducciones fiscales disponibles.

Las nuevas ayudas públicas buscan precisamente reducir la barrera de acceso a los vehículos electrificados.

Tanto la compra como el renting podrán beneficiarse de subvenciones de hasta 7.500 euros, lo que abre nuevas posibilidades para autónomos y pequeños negocios que necesitan renovar sus vehículos de trabajo.