Multas

Circular con el depósito casi vacío es motivo de multa: hasta 200 euros si el vehículo queda detenido en la vía

La señal de reserva también te puede alertar de una inminente multa
La señal de reserva también te puede alertar de una inminente multa.. Freepik
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Cuando conducimos, nos vemos expuestos a una serie de posibles eventualidades a causa de la compleja mecánica de nuestros vehículos. Sin embargo, también hay comportamientos que ponen en riesgo nuestra seguridad y la de otros conductores y se producen a causa de negligencias que podrían ser perfectamente evitables. Si repasamos la normativa de la DGT encontraremos comportamientos prohibidos como ir prácticamente sin gasolina y el importe de la multa no es precisamente bajo.

Multas de hasta 200 euros si te quedas sin combustible

En primer lugar, hay que repasar la legislación en materia de tráfico para ver qué nos dice sobre quedarse sin gasolina y el Reglamento General de Circulación no incluye en ninguno de sus artículos una referencia explícita al nivel de gasolina en el depósito, pero sí a una de las consecuencias inevitables si te quedas parado en medio de la vía por esta causa.

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Cuando nos hemos quedado sin combustible, hemos provocado por nuestra negligencia una avería que puede comprometer nuestra propia seguridad o la de otros conductores de la vía que se encuentren un obstáculo imprevisto. El Reglamento General de Circulación sanciona acciones como detener el vehículo en medio del carril, pararse en curvas sin visibilidad o cambios de rasante o estacionar en arcenes no habilitados o sin señalización adecuada. En el caso de cualquier otro tipo de avería, podemos llegar a librarnos de la multa económica de 200 euros que se recoge por esta infracción. Sin embargo, al haber causado esa situación nosotros mismos, puede que acabemos con una multa antes de que nos eche una mano el servicio de asistencia en carretera.

Esta falta de previsión o exceso de confianza compromete la seguridad en la carretera, sobre todo si el coche se detiene inesperadamente en un lugar peligroso por falta de combustible. Para evitar estos problemas y garantizar un funcionamiento óptimo del vehículo, es fundamental mantener el depósito por encima de un cuarto de su capacidad. Repostar antes de llegar a niveles muy bajos ayuda a evitar averías y reduce el riesgo de quedarse sin gasolina en momentos inoportunos.

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Riesgos mecánicos de circular con el depósito casi vacío

La principal razón por la que los expertos desaconsejan conducir con el depósito de gasolina casi vacío es el daño potencial que puede causar a diversos componentes clave del coche. Uno de los elementos más afectados es la bomba de combustible, que juega un papel fundamental en la circulación del combustible desde el depósito hasta el motor. La bomba está diseñada para estar siempre sumergida en gasolina, ya que el líquido actúa como refrigerante mientras la mantiene en funcionamiento.

Cuando se conduce con poco combustible, la bomba no puede realizar su tarea de manera eficiente. En estas condiciones, la bomba de combustible se sobrecalienta debido a la falta de refrigeración adecuada, lo que genera fricción interna y acelera el desgaste de sus piezas. A largo plazo, este sobrecalentamiento puede provocar una avería total de la bomba, resultando en reparaciones costosas y prolongadas.

Además, al consumir el combustible que queda en el fondo del depósito, pueden acumularse sedimentos y residuos. Estos materiales obstruyen los filtros del sistema de combustible, restringiendo el paso del mismo y afectando el rendimiento del motor. El resultado puede ser fallos en el sistema de inyección.

Otro componente afectado es el aforador, una pieza más desconocida para el público general que actúa como el sensor encargado de medir el nivel de combustible en el depósito. Si el nivel de gasolina es bajo de forma frecuente, el aforador puede atascarse o dañarse, ya que no está diseñado para estar en contacto constante con la base del depósito. Esto puede causar lecturas erróneas del nivel de combustible.

Los inyectores de combustible distribuyen el combustible hacia los cilindros del motor. Si el flujo de gasolina se interrumpe, los inyectores no pueden funcionar correctamente, lo que afecta la combustión y provoca una mezcla incorrecta de aire y combustible. Cuando la mezcla no es la adecuada, el motor funciona de forma menos eficiente, aumentando el consumo, disminuyendo la potencia y ralentizando la aceleración. Si los inyectores están expuestos a condiciones de baja presión de combustible de manera continuada, pueden terminar fallando. Aunque esta avería no es tan inmediata como la de la bomba de combustible, también requiere reparaciones costosas y pone en riesgo la salud del motor a largo plazo.

En definitiva, además de la posible sanción económica a la que te enfrentas si te “quedas tirado”, esperar a que el depósito de gasolina esté casi vacío para repostar puede parecer una medida económica a corto plazo, pero supone riesgos importantes para la mecánica del vehículo y la seguridad. Las averías en la bomba de combustible, los inyectores y el aforador pueden llevar a reparaciones caras.