Las bandas juveniles sacuden Madrid: los pandilleros, la vieja criminalidad, se reinventa
Las bandas latinas se han ido introduciendo en actividades delictivas más organizadas como el tráfico de drogas, la prostitución y la clonación de tarjetas
Raúl Domingo, Portavoz de la Confederación Española de Policía, habla de la necesidad de más recursos para enfrentar a estas bandas juveniles cada vez mejor organizadas y poderosas
El Ministerio del Interior trabaja con un censo de más de 600 bandas juveniles activas en la actualidad en toda España
A cuchilladas , machetazos y a tiros. Las bandas juveniles ya pasaron de controlar barrios y plazas para meterse de lleno en el tráfico de drogas, los robos violentos, la prostitución y la clonación de tarjetas de créditos. Este fin de semana, los grupos criminales protagonizaron las noticias con dos jóvenes muertos en Fuenlabrada y Móstoles. Los miembros de estas pandillas, importadas muchas de ellas de Latinoamérica, fichan a menores que caen en esta especie de familia que los introduce en la ilegalidad.
En España hay aproximadamente 600 bandas juveniles, según datos del ministerio de Interior. Protagonizan actuaciones criminales en Madrid y otras grandes ciudades, donde se han afincado los grupos violentos de jóvenes sin oficio ni beneficio para delinquir y después presumir en redes sociales donde han extendido sus territorios.
De las 600 bandas juveniles que recoge el Ministerio del Interior no solo están las más conocidas como los Ñetas', 'Lating Kings', Trinitarios' y 'Dominican Don’t Play' ; también se incluyen las de grupos de extrema derecha y extrema izquierda, las relacionadas con la violencia en el deporte.
Son los Ñetas', 'Lating Kings', Trinitarios' y 'Dominican Don’t Play', como se hacen llamar estos grupos criminales que captan a sus miembros entre jóvenes, muchos de ellos menores de edad, de familias desestructuradas.
La Policía habla de la actuación de estas bandas, con origen latino a principios del año 2000. Comenzaron adueñándose de calles, parques y plazas al punto de considerarlos territorios propios, por lo que la presencia de algún miembro de otra banda rival es una ofensa a su espacio.
Las bandas o pandillas se reinventan: cobro de cuotas a sus miembros y dinero para la mala vida
Pero poco a poco, año tras año, han ido afianzando sus lazos y aumentando su actividad criminal en España. De controlar un barrio han pasado a controlar grandes cantidades de dinero, que solo existe cuando pasa por las manos de los cabecillas, después de robos organizados, venta de droga y una novedad financiera de las bandas, que es el cobro de cuotas por ser delincuente.