Cómo funcionan las pulseras antimaltrato: la herramienta más eficaz contra la violencia machista

El reto de duplicar el número de pulseras antiviolencia machista para proteger todos los casos "potencialmente letales"
Un hombre de espaldas con el puño cerrado.. GETTY
  • La medida, acordada por todos los cuerpos policiales para solicitar esta pulsera a partir de “riesgo medio de especial relevancia”, será inmediata

  • El uso de las pulseras telemáticas ha sido infalible: ninguna mujer con este sistema ha sido asesinada

  • El uso de este sistema para proteger a las víctimas ha pasado de 700 en 2013 a las 3.000 actuales

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MadridEl Ministerio del Interior reforzará el uso de las las pulseras antimaltrato para combatir los casos de violencia de género “potencialmente letales”. La medida, acordada por todos los cuerpos policiales para solicitar esta pulsera a partir de “riesgo medio de especial relevancia”, será inmediata, según han confirmado fuentes de Interior a NIUS.

En España, actualmente, estos casos ascienden a unos 7.500 - de ellos, 6.805 tienen nivel de riesgo medio; 640, de riesgo alto, y 11, de riesgo extremo-. Para cubrir todos ellos (hay que descontar aquellos en los que el hombre está en prisión preventiva) sería necesario al menos duplicar el número de pulseras, teniendo en cuenta que a finales de noviembre había 3.015 de estas activas. Desde que se instalaron estos dispositivos se han utilizado en más de 12.300 casos de riesgo en España.

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De momento, el uso de las pulseras telemáticas ha sido infalible. Ninguna mujer con este sistema ha sido asesinada. Además, se trata de una prueba irrefutable cuando hay un quebrantamiento de una orden de alejamiento, señalan a NIUS fuentes del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, dependiente del Consejo General del Poder Judicial.

Decisión de los jueces

Pero la decisión de poner una pulsera a un agresor y a su víctima es de los jueces. Cada pareja de dispositivos debe instalarse tanto al inculpado/condenado como a la víctima. Para que el sistema funcione, la distancia de alejamiento aconsejable debe ser, al menos, de 500 metros.

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La gestión del sistema de las pulseras telemática depende de la delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, del Ministerio de Igualdad. Actualmente, es el Centro de Control de Medidas Telemáticas de Alejamiento (Cometa) el encargado de su funcionamiento y es en sus oficinas donde se reciben las alertas en caso de quebrantamiento de las órdenes de alejamiento. Si la alarma salta, existe un protocolo para contactar con el agresor. Si la persona se reubica y sale de la zona en la que no puede entrar, todo queda ahí. En el caso de que no desista de su actitud, se activan todos lo protocolos. Es este centro el que avisa a la Policía de que el maltratador ha rebasadp la distancia de seguridad dictada por el juez en la orden de alejamiento. Las alertas se notifican también al juzgado encargado del caso.

Factores para decretar la pulsera

Lo cierto es que desde que se pusieron en marcha estas pulseras su uso no ha dejado de crecer. De las 700 que había en 2013 se ha pasado a las 3.000 de ahora. Hasta la fecha, la decisión de los jueces de imponer estas pulseras se ha basado hasta la fecha en la combinación de tres factores, según el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género: que exista un riesgo elevado de agresión a la víctima; cuando se dicten órdenes de protección con orden de alejamiento y, por supuesto, cuando haya un quebrantamiento de las medidas de alejamiento, salvo en el caso de que se ordene una orden de prisión para el agresor.

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El sistema funciona vía satélite y tanto a la víctima como al agresor se les instala una pulsera telemática. De esta manera, se monitorizan los movimientos del agresor para que salte una alarma en el caso de que entre en el radio de acción de la víctima. “Aunque hay que tener en cuenta de que a veces salta porque el agresor se está desplazando de un sitio a otro y sin querer puede entrar en un momento dado en el radio de acción”, explican desde el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género.

Dificultades de estas pulseras

En todo caso, algunos expertos dudan de que sea fácil aumentar estas pulseras antimaltrato. “Estos dispositivos tienen que venir precedidos por una orden de alejamiento y en la práctica no se conceden. Hay que tener en cuenta que la imposición choca contra el derecho fundamental de deambular libremente por el territorio. Por eso se imponen sólo cuando el agresor es reincidente y ha incumplido ya una orden de alejamiento”, señala el abogado abogado penalista especializado en violencia de género, José María Sires. “Es muy raro que ante una primera denuncia aunque se valore de alto riesgo por parte de la policía se impongan medidas de protección y, por tanto, los dispositivos de control telemático también se deniegan”. 

Susana Gisbert, fiscal de Violencia de Género, apunta además que hay que tener en cuenta que estas pulseras requieren una colaboración de la víctima: "Así como se puede poner una medida de protección sin que la víctima lo pida, una pulsera nunca se puede poner en contra de la voluntad de la víctima. Es una medida muy adecuada cuando están conformes, pero hay muchos casos en nos que no quieren declarar o no quieren, no pueden ponerse".