El buque Ramón Margalef, del Instituto Español de Oceanografía, cartografiará los fondos marinos de Valencia tras la DANA

Contará con el vehículo submarino no tripulado ‘Liropus 2000’, clave en el caso de Anna y Olivia, niñas asesinadas por su padre en Tenerife en 2021
La cartografía precisa del terreno es imprescindible y fundamental para acometer después cualquier otro tipo de tareas en la zona
Minuto a minuto: última hora de la DANA en España
El buque Ramón Margalef, del Instituto Español de Oceanografía, realizará una cartografía de precisión de los fondos marinos de las costas valencianas y hará un inventario de todas las "anomalías" u objetos de origen antrópico que hay en la zona, además de un minucioso estudio del impacto que la devastadora DANA ha podido tener sobre el medio marino.
El trabajo puede ser de especial importancia para evaluar el impacto de la catástrofe y apoyar las labores científico-técnicas que se están desarrollando en la zona.
Así lo precisa el biólogo marino Pablo Carrera, responsable de la flota –compuesta por cinco buques– del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), quien señala en declaraciones a EFE que disponer de esa cartografía y de una precisa batimetría de las profundidades y del relieve del mar y las corrientes es imprescindible y fundamental para acometer después cualquier otro tipo de tareas en la zona.
A este respecto, apunta que el "Ramón Margalef" tiene previsto empezar a trabajar mañana en la costa de Valencia, tras embarcar durante los últimos días equipamiento técnico y personal investigador en el puerto de Alicante, y se sumará así a las labores que están prestando varias instituciones científicas en la gestión de la emergencia y la recuperación de las zonas afectadas por la DANA en el litoral mediterráneo.
Tecnología de última generación para analizar el fondo marino tras la DANA en Valencia
El Ramón Margalef está equipado con tecnología de última generación y numerosos instrumentos, entre ellos una ecosonda que permite obtener imágenes detalladas del fondo marino y un robot submarino (el ‘Liropus 2000’) con brazos articulados y cámaras de alta resolución que pueden contribuir a tareas de búsqueda y rescate en alta mar.
Además de su capacidad para cartografiar el fondo marino, el buque, que fue botado en 2011 y tiene 47 metros de eslora, está equipado para poder operar vehículos submarinos no tripulados (ROV), unos robots que pueden ser desplegados para explorar zonas de difícil acceso, para recolectar muestras y para realizar observaciones directas del fondo marino.
Para esta misión, el buque cuenta con investigadores que acumulan mucha experiencia en operaciones de emergencia y en el análisis de datos batimétricos, en el rastreo de objetos y en el uso del vehículos submarinos no tripulados en situaciones críticas, entre ellas las erupciones volcánicas en La Palma y El Hierro.