El emotivo gesto de Felipe VI con una pequeña en silla de ruedas en el funeral por las víctimas de Adamuz
Entre tanto dolor, una imagen: la de la sonrisa entre el rey Felipe VI y una pequeña en silla de ruedas en el funeral por las víctimas de Adamuz celebrado en Huelva.
El obispo y los familiares de las víctimas de Adamuz piden "justicia" en la misa: "Lucharemos por saber la verdad"
De riguroso luto y con gesto serio, Felipe y Letizia han llegado al Palacio de Deportes Carolina Marín tras aterrizar en helicóptero bajo un cielo lluvioso. La respuesta de las familias de las víctimas de Adamuz ha sido clara y rotunda: aplausos y vivas. Centenares y centenares de personas han rendido hoy homenaje a las 45 vidas perdidas en Adamuz, 28 onubenses. Entre los presentes, familiares y los que vivieron de primera mano la tragedia. En el funeral religioso defendido por las víctimas no faltaron a la vista de todos collarines, sillas de ruedas, cabestrillos... que evocan y recuerdan a aquel fatídico 18 de enero y que hoy, ha vuelto si es que alguna vez se ha ido, a las mentes de los que sobrevivieron.
A los pies de los asistentes fotos en recuerdo de los que ya no están y flores blancas en sus regazos. Huelva ha despedido entre lágrimas a seres queridos, vecinos y compañeros. Quinientas sillas sobre el suelo enmoquetado del pabellón con mayor aforo de toda la provincia. Más de trescientas, ocupadas por familiares. Una jornada marcada por el dolor, en ocasiones, incontenible.
El gesto del rey con una pequeña en silla de ruedas
Entre tanto dolor, un gesto ha llamado la atención de todos una vez acabado el funeral. El del rey con una pequeña en silla de ruedas, un intercambio de sonrisas que son de las pocas que se han visto hoy en una noche de recogimiento, pero también de respeto. Porque los reyes no han podido evitar las lágrimas durante el funeral y arrodillarse, como ha hecho la reina Letizia, ante el dolor de algunas familias después de este.
No ha sido el único gesto del rey, especialmente cariñoso con los más pequeños que han asistido al funeral. Como cuando ha cogido la cabeza de uno de los pequeños que asistieron también a la misa.
El obispo de Huelva, de hecho, ha agradecido a los Reyes su presencia, en la que ha querido reconocer "un gesto de cercanía y solidaridad con las familias de las víctimas y con toda la sociedad de Huelva, Andalucía y de toda España, conmocionada por esta tragedia" y tambi´én ha pedido esclarecer la verdad de lo ocurrido "para que el sacrificio no sea olvidado". No solo eso. Ha pedido a quienes tienen responsabilidades públicas" y a la sociedad en su conjunto "acompañar" a la víctimas en su duelo y "reparar las consecuencias del daño que han recibido", que será "una tarea larga y exigente para todos".
El discurso de Liliana Sáez que ha emocionado a todos
Liliana Sáez, quien ha hablado en nombre de las familias de las 45 víctimas mortales del accidente ferroviario de Adamuz en el funeral celebrado este jueves en Huelva ha emocionado a todos. Su templanza y emoción, así como el contenido de su discurso, con dolor pero sin ira, ha dejado huella.
Sáez ha agradecido de forma específica que se haya celebrado un funeral católico. "Gracias a nuestra diócesis por este funeral, el único funeral que cabía en esta despedida, pues la única presidencia que queremos a nuestro lado es la del Dios que hoy aquí se ha hecho presente en el pan y el vino bajo la mirada de su madre en su advocación cinteña. Huelva es una tierra mariana, Andalucía es un pueblo creyente y es abrazando su cruz donde encontramos mayor consuelo"·, ha expresado Liliana Sáenz, que también ha criticado a una sociedad polarizada que se agrieta sin que nos demos cuenta. "Las 45 víctimas eran parte de una sociedad tan polarizada que empezó a resquebrajarse hace mucho tiempo y no nos estábamos dando cuenta".
Su discurso ha sido el momento culmen de la emoción de una ceremonia donde no ha habido reproches ni malos modos. "Ellos no solo son 'los 45 del tren', ellos eran nuestros padres, hermanos, hijos, nietos...Nosotros somos las 45 familias a las que se les paró el reloj a las 19:45h de aquella fatídica tarde, las 45 familias que se abrazaron en aquel centro cívico, donde el paso del tiempo se iba inundando de silencio, y el silencio iba dejando paso al llanto cuando empezamos a comprender que volveríamos sin ellos...".
"Somos las 45 familias que hemos aprendido con crueldad que las llamadas que no se hacen se quedan sin hacer, y el beso que no damos es el que más recordamos. Somos las 45 familias que cambiarían todo el oro del mundo que ahora no vale nada por poder mover las agujas del reloj tan solo 20 segundos. Somos las 45 familias que lucharán por saber la verdad, porque solo la verdad nos ayudará a curar esta herida que nunca cerrará".
"Sabremos la verdad, lucharemos para que nunca haya otro tren, pero lo haremos desde la serenidad, desde el alivio, desde la paz".
Emoción serena, dolor contenido y solo unas pocas risas. Las del rey Felipe VI con esa pequeña. Ambos lograron que el otro sonriera. No fue poco en una ceremonia de dolor y de clase. Una ceremonia como ejemplo que debería mirar la clase política. Tal vez España sea más esto que cualquier otra cosa. En el dolor, también.