La relación de Daniel Sancho con sus padres: Rodolfo medió en conflictos en su juventud y Silvia Bronchalo fue su apoyo antes de independizarse
Daniel Sancho, condenado por el crimen de Edwin Arrieta en Tailandia, mantiene el contacto familiar con Rodolfo Sancho y Silvia Bronchalo
Daniel Sancho no recibió ninguna visita de sus padres en Navidad y sigue pendiente del estado de su condena
Daniel Sancho, condenado a cadena perpetua en Tailandia por el crimen del cirujano colombiano Edwin Arrieta, mantiene una relación compleja con sus padres marcada por la distancia geográfica y por su situación penitenciaria. Aunque conserva el contacto afectivo y realiza videollamadas semanales con cada uno de ellos, las visitas de sus progenitores al país asiático han disminuido en los últimos meses. Su madre, Silvia Bronchalo, ha sido la última en ir a verle a la cárcel, el pasado verano, mientras que su padre, Rodolfo Sancho, acudió a la prisión de Koh Samui antes de que recibiera la sentencia en agosto de 2024 y no le ha visitado en Surat Thani.
Rodolfo Sancho, desde que trascendió el crimen de su hijo, organiza y coordina la defensa de Daniel desde España. Fue él quien contrató al equipo de abogados y quien vigila de cerca la presentación de los recursos. Siempre se mostró con un semblante serio y mantuvo ciertos choques con la prensa. El actor, una vez conoció la gravedad de la condena solicitada, manifestó públicamente que era momento de "seguir adelante" y de centrarse en la defensa, evitando entrar en valoraciones judiciales. Posteriormente, negó que no hubiera trasladado sus condolencias a la familia Arrieta y, con el paso de los meses, se limitó a ofrecer breves actualizaciones sobre el estado de su hijo en prisión. En algunas de sus apariciones, Rodolfo también reconoció que la situación le había llevado a reflexionar sobre su papel como padre. Además, participó en un documental televisivo centrado en el caso.
Mientras, Silvia Bronchalo se mostró en shock desde el inicio del caso, aunque fue la primera en viajar a Tailandia tras la detención. Aseguró que el proceso fue "muy difícil" para ella y que "nadie está preparado para recibir una noticia así". Con posterioridad, señaló que era "consciente" del "dolor causado a la familia Arrieta" y lamentó "profundamente" su muerte. No obstante, subrayó que seguiría "al lado" de su hijo "como madre". En cuanto a la defensa de Daniel, la empresaria ha mostrado su malestar con su expareja por sentirse apartada de las gestiones legales, según ha trasladado su entorno en distintas intervenciones mediáticas. Ahora, este mes de febrero, después de guardar silencio y limitarse a breves declaraciones estos últimos años, ha concedido una entrevista a ‘De Viernes’ en la que destaca que Daniel "no era violento" y en la que se pregunta "qué cambió para que algo así pudiera pasar", una afirmación que contrasta con algunos altercados documentados antes del crimen en Tailandia.
Del nacimiento de Daniel Sancho a la intervención de sus padres en conflictos
Rodolfo Sancho y Silvia Bronchalo se conocieron en los 90 y se casaron. Juntos compartieron el nacimiento de Daniel Jerónimo Sancho Bronchalo el 11 de junio de 1994 en Madrid. La pareja disfrutó de alrededor de 10 años de relación, antes de decidir divorciarse en la década de los 2000. Rodolfo, entonces, rehizo su vida y conoció a su actual pareja, con quien tuvo una hija en 2015 y se estableció en Fuerteventura, en Canarias.
Daniel Sancho estuvo muy vinculado a sus padres durante su infancia y adolescencia. Su madre fue un apoyo y su padre también intervino en distintos momentos de su vida. Durante un tiempo estuvo inscrito en el Club de Tenis Chamartín con la intención de formarse como jugador profesional, aunque esta trayectoria no llegó a consolidarse. En su adolescencia, en torno a los 15 años, se produjo un conflicto con un socio en las instalaciones que marcó el fin de esa etapa deportiva y diversas informaciones apuntan a que Rodolfo habría tenido que mediar para intentar reconducir la situación. A raíz de ello, Daniel redirigió su futuro hacia la hostelería, donde intentó formarse como chef, pero tampoco cosechó éxito.
Otro de los incidentes sonados ocurrió en la calle de José Abascal de Madrid en noviembre de 2019, cuando Sancho, en una cola para un taxi en Madrid, agredió a otro joven que le recriminó colarse. La agresión le ocasionó lesiones en la boca a la víctima. No fue hasta junio de 2024, tras consignar previamente el dinero, cuando Sancho aceptó la condena por aquel episodio que incluía el pago de una multa de 450 euros y una indemnización de 2.100 euros.
Daniel Sancho vivía solo antes del crimen en Tailandia: la tensión entre los padres se incrementó
El nieto de Sancho Gracia, ya en su juventud, se centraba en su núcleo de amistades, con quienes solía salir de fiesta a discotecas. Según informó 'El Español', tras alcanzar la mayoría de edad, se emancipó y se fue a vivir solo a un piso del norte de Madrid. Su relación con sus padres siguió siendo cercana. Eso sí, aunque Rodolfo Sancho apoyaba económicamente a su hijo, como ha continuado haciendo tras el asesinato de Edwin Arrieta, el hecho de residir lejos de la capital española pudo aumentar un distanciamiento. Daniel también siguió teniendo un vínculo estrecho con su abuela paterna, según han indicado diversas fuentes. Ahora, la relación con sus padres se mantiene, pero el crimen marcó un antes y un después entre ellos.
La tragedia en Tailandia abrió además un conflicto judicial entre los padres de Daniel Sancho. En febrero de 2024, Silvia Bronchalo denunció a Rodolfo Sancho en una comisaría de Alcobendas por presuntas vejaciones a través de mensajes de WhatsApp enviados durante las discusiones sobre la defensa legal de su hijo.
La causa fue archivada provisionalmente en julio de 2024, pero en abril de 2025 la Audiencia Provincial de Madrid ordenó su reapertura para investigar si dichos mensajes podían constituir delito. Silvia celebró que el proceso siguiera adelante, mientras Rodolfo mantiene que las acusaciones carecen de fundamento. Una disputa que ha agravado la fractura entre ambos y ha añadido tensión a la situación personal de Daniel.