Asesinatos

Julián González, detenido por el crimen a Francisca Cadenas, ante el juez: "Ella entró, me estaba preparando una raya y me dio un brote"

Uno de los dos hermanos confiesa que cuando la víctima entró a su domicilio le vio consumiendo drogas y fue cuando la golpeó y zarandeó.. Europa Press
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Julián González, principal acusado en el asesinato de su vecina Francisca Cadenas en Hornachos (Badajoz) junto con su hermano Manuel, testificó el pasado día 14 de marzo sobre lo ocurrido la noche del 9 de mayo de 2017, cuando la mujer desapareció sin dejar rastro. A preguntas de su abogado, Julián ha corroborado a través de respuestas breves y afirmativas que la muerte de Francisca fue producto de un “brote” tras afearle la víctima que estuviese consumiendo cocaína.

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Las declaraciones judiciales de los dos hermanos han aportado nuevos detalles sobre lo ocurrido la noche del 9 de mayo de 2017, cuando la mujer desapareció sin dejar rastro. Su cadáver fue hallado casi siete años después, el pasado 11 de marzo, bajo el patio de la vivienda de los dos hermanos, tras una intervención de la UCO de la Guardia Civil. Tres días más tarde, ambos comparecieron ante el juez instructor, que ordenó su ingreso en prisión sin fianza.

La declaración guiada de Julián González

El testimonio más significativo fue el de Julián, el hermano menor y autor confeso de la agresión mortal. Su comparecencia estuvo marcada por respuestas breves y afirmativas, siempre dirigidas por las preguntas de su abogado, José Duarte, quien formulaba cuestiones largas en las que prácticamente incluía la versión de los hechos, informa El Periódico.

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Según ese relato, Julián se encontraba en casa cuidando de su tío cuando Francisca Cadenas entró, como hacía habitualmente debido a la relación que mantenía con la madre de los acusados. Él admitió que había consumido cocaína toda la tarde y que en ese momento se estaba preparando una raya cuando la presencia inesperada de la mujer lo sorprendió.

El abogado planteó que ese encuentro le provocó “como un brote” que lo llevó a “cogerla y zarandearla y golpearla”. Manuel respondió: "Eso sí fue, pero… sí”. También afirmó que comprobó que Francisca había fallecido “casi seguro” en el acto y que, a partir de ese momento, entró en pánico e intentó evitar que alguien descubriera lo sucedido.

La abogada de la familia de la víctima, Verónica Guerrero, protestó por el modo en que se estaba desarrollando el interrogatorio, señalando que era el letrado quien estaba “haciendo la declaración por él”. El juez respaldó la queja y advirtió al abogado defensor de que estaba excediéndose en su papel.

También declaró Julián, el hermano menor. Su abogada solo le formuló una pregunta directa: si había tenido alguna participación en el homicidio por el que estaba detenido. Manuel respondió que no.

Tras escuchar a ambas defensas, a la fiscalía y a la acusación particular, el juez consideró que existían indicios suficientes para enviar a los dos hermanos a prisión provisional sin fianza. Se les imputan un delito de asesinato y otro contra la libertad.