El mediático caso del concierto del cantante madrileño en Plasencia reunió prácticamente todas las infracciones muy graves que se pueden cometer con un dron.
El futbolista Rodri Hernández, denunciado por acosar a sus vecinos de Mánchester con un dron
A la hora de pilotar un dron, debido a la creciente popularidad de estos dispositivos tecnológicos, cada vez hay que cumplir más requisitos y operarlos bajo una serie de normativas con las que proteger la integridad y privacidad de las personas. Parte del motivo por el que se ha endurecido la legislación tiene que ver con un caso ocurrido en un concierto de Omar Montes en el que el cantante o los miles de espectadores pudieron haber sufrido un peligroso percance.
El caso del concierto de Omar Montes en Plasencia
Verano de 2024. Omar Montes da un concierto en la plaza de toros de Plasencia, Cáceres. Un espectador decide por su cuenta operar su dron para captar imágenes del evento, algo para lo que no contaba con autorización por parte de los organizadores del concierto. Más tarde, el infractor fue localizado por la Unidad de Seguridad y Protección Aérea de la Jefatura Superior de Policía de Extremadura después de colgar él mismo en sus redes sociales los resultados de sus actos.
Según el informe policial, este hombre de 35 años por aquel entonces, “despegó el aparato desde el mismo escenario, a escasos metros del cantante y otros miembros del equipo y después se activaron columnas de pirotecnia frente al escenario, atravesando con el dispositivo la misma, sin llegar a comprobar algún posible daño, sobrevolando al público presente, con el consiguiente riesgo”.
Además del agravante que supone sobrevolar multitudes sin autorización, que eleva la infracción automáticamente a la categoría de muy grave, en la que las sanciones van de los 70.001 a los 225.000 euros, el infractor también sobrevoló espacio aéreo protegido, pues el coso taurino de la ciudad que vio nacer a Robe Iniesta está localizado “en zona de seguridad por dos helipuertos cercanos del SES [Servicio Extremeño de Salud] e INFOEX [Plan de Lucha contra Incendios Forestales de la Comunidad Autónoma de Extremadura]”.
Por si esto fuera poco, tampoco cumplía con otros requisitos necesarios para pilotar drones incluso en zonas menos peligrosas y autorizadas, porque fue pillado “careciendo de seguro de responsabilidad civil y de permisos como operador UAS [sistema de aeronaves no tripuladas] que le permitan realizar ningún tipo de vuelo con aeronaves”. El seguro es obligatorio para drones que tengan una MTOM (masa máxima antes de despegue) igual o superior a 20 kilogramos, así como aquellos que no lleguen a esos kilos pero pertenezcan a la categoría abierta (dentro de subcategoría A2), específica (en cualquier modalidad) o certificada.
Por si todo esto fuera poco, según el atestado policial, “lejos de ningún tipo de colaboración por parte del investigado, aportó datos erróneos de terceras personas y distintas versiones contradictorias, con el único fin de evitar las posibles acciones o sanciones”. Lo hizo, además, consciente de las posibles consecuencias económicas de sus actos, pues ya tenía “al menos una propuesta de sanción similar anterior”.
Solicitud de autorización previa y otros requisitos
El caso de este infractor fue especialmente sonado y sentó precedentes que obligaron a endurecer la normativa para pilotos de drones. En primer lugar, se necesita de autorización previa para poder captar imágenes de un evento privado, por mucho que este se celebre en un espacio al aire libre como una plaza de toros, algo que no solicitó esta persona. Además, se necesita registrarse como operador UAS en la AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea), un trámite telemático gratuito.
Igualmente, ya no es tan simple como comprar un dron (que deben venir completamente identificables a través de un número de registro único) y echarlo a volar. Para certificar que se dispone de los conocimientos adecuados para volar incluso las categorías más livianas y a priori menos peligrosas, se necesita realizar un curso de la AESA que, nuevamente, es un trámite gratuito y se puede realizar de forma online y así conseguir al menos la certificación necesaria para la categoría abierta, subcategorías A1 y A3.
Cuando el vuelo con dron va a ser en un espacio público en el que haya multitudes, pero esté enmarcado en un uso profesional como rodajes, eventos o espectáculos, no está prohibido, pero debe adecuarse a la concesión de una serie de permisos. Será necesario en primer lugar solicitar permiso al ayuntamiento correspondientes y este puede requerir información adicional sobre los planos de vuelo, datos del seguro, descripción de la actividad que se pretende realizar, etc. Incluso una vez autorizado, puede remitirnos a la policía local para coordinación de seguridad.
En el caso en el que se prevea invadir espacio aéreo protegido, se tendría que notificar la intención al Ministerio del Interior a través de un portal llamado EnAire Planifica. De este modo, se activa un proceso de evaluación y coordinación entre cuerpos de seguridad y controladores aéreos para ver si se puede emitir una excepción según los criterios que estos establezcan.

