El reencuentro con la Macarena protagoniza una esplendorosa Madrugá de interminables cortejos en Sevilla

La Madrugá se ha vivido sin incidentes destacables pese a las decenas de miles de personas en las calles durante la noche más especial de la ciudad
Así se viven las procesiones de Viernes Santo en España: llega el momento más emocionante de la Semana Santa en Calanda con la 'rompida de la hora'
SevillaLa Macarena, El Gran Poder, La Esperanza de Triana, Los Gitanos, El Silencio y El Calvario procesionan la madrugada de este Viernes Santo en Sevilla a la Catedral sin la amenaza del tiempo y sin incidentes destacables, salvo el retraso acumulado en la carrera oficial, lógico y esperado, de hasta 44 minutos, dado que las seis corporaciones han puesto en las calles más de 15.000 nazarenos, superando con creces el dato de los 14.232 contabilizado en 2025, según el conteo del Consejo de Hermandades y Cofradías. El reencuentro con la Esperanza de San Gil tras la intervención del restaurador Pedro Manzano ha protagonizado uno de los momentos estelares de la noche más especial e importante del año en la ciudad.
En redes sociales, consultadas por Europa Press, la Hermandad de Los Gitanos ha asegurado que uno de los momentos más especiales de la noche fue el vivido durante el paso del Señor de la Salud por la Campana, momento en el que comenzó a sonar 'Hermano Mayor de Sevilla', dedicado a José Moreno Vega. Lo propio han hecho otras formaciones, como la Hermandad Sacramental de la Esperanza de Triana, que ha informado de que el Santísimo Cristo de las tres Caídas ha efectuado su entrada en la Capilla de los Marineros con Marcha Real.
Sevilla vive una jornada emblemática una Semana Santa más
Sevilla ha vivido una emblemática jornada que, como siempre, comenzaba en torno a la medianoche en San Gil. A medianoche se abrían las puertas de la Basílica de la Macarena y se ponía en la calle la cruz de guía de un cortejo integrado por más de 4.300 nazarenos y con la inmensa mayoría de las miradas del público puesta en el rostro de la Virgen de la Esperanza --que regresaba al culto el pasado 8 de diciembre una vez concluido el proceso de restauración tras la controvertida intervención a manos del profesor Francisco Arquillo--. Como el pasado año, la Rosa del Oro otorgada por el Papa Francisco a la dolorosa se colocaba en su peana.
El Señor de la Sentencia, con la vuelta de Antonio Santiago en el martillo, era escoltado por su centuria romana, que en la tarde del Jueves Santo recorría el barrio y el centro histórico, pasando por enclaves como el Hospital Virgen Macarena, el Arco, la Plaza del Pumarejo, Santa Marina, el Santuario de los Gitanos, la Encarnación, el convento de Santa Ángela de la Cruz, el Ateneo y la Basílica del Gran Poder.
Poco después de las 0,30 horas eran las puertas de otra basílica, la de San Lorenzo, las que se abrían de par en par dando así paso a la inconfundible cruz de guía de la hermandad del Gran Poder, con los atributos pasionistas. Este año, lo hacía 25 minutos antes como consecuencia del adelanto en bloque de 15 minutos de la carrera oficial. El Señor, obra cumbre de Juan de Mesa, con su poderosa zancada, llevaba la denominada túnica de los devotos e iba sobre un clásico exorno floral de claveles rojos, en el imponente canasto tallado por Ruiz Gijón. La hermandad ha estrenado este año un lábaro de plata en el cortejo de la Virgen alusivo a la advocación del Mayor Dolor y Traspaso.
A las 0,45 horas, unos quince minutos antes de lo acostumbrado, iniciaba desde la parroquia de San Antonio Abad su estación de penitencia la hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que porta su cruz de carey 'al revés', y María Santísima de la Concepción, con nueva parihuela, realizada en el taller de los Hermanos Caballero. A escasos metros, en el palquillo de La Campana --comienzo de la carrea oficial--, se hallaba junto al presidente del Consejo de Hermandades, Francisco Vélez, el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, en su quinta Semana Santa en la ciudad desde que ocupa la sede de San Isidoro.
El Calvario, cuarta en la nómina del día, salía a las 4,05 horas de la madrugada, con el techo de palio, bambalinas y manto procesional recién restaurados. En torno a un millar de nazarenos de ruán negro y cinturón ancho de esparato acompañaban en silencio al crucificado de Ocampo, sobre unas andas de caoba oscura, y a la Virgen de la Presentación en su paso de palio de cajón. La hermandad estrenaba una bandera dedicada a San Ildefonso, que ha formado parte de la muestra de enseres procesionales en el Círculo Mercantil de esta pasada Cuaresma.
Justo después de la corporación de la Magdalena, pasaba por la carrera oficial la hermandad trianera de la calle Pureza, con el Nazareno de las Tres Caídas y la Virgen de la Esperanza. La cofradía abría las puertas de la Capilla de los Marineros a las 1,20 horas, con más de 3.200 nazarenos, entre el fervor de su barrio y de miles de devotos. Entre los estrenos, un juego de saya y toca de sobremanto, obra de Manuel Solano.
Aún en el recuerdo, las salidas extraordinarias de la dolorosa al Polígono Sur, uno de los barrios más desfavorecidos de la ciudad, y al Hospital Virgen del Rocío con motivo de una misión por el Año Jubilar, un acontecimiento que ha estado muy presente en el pregón de Semana Santa de José Antonio Rodríguez.
La hermandad de los Gitanos puso el broche perfecto
La hermandad de los Gitanos, que este año ha celebrado elecciones, ponía el perfecto broche, un año más, a la noche más esperada de la ciudad ante una Campana repleta de público pese a que el retraso en ese momento ya era de 44 minutos. El palio de la Virgen de las Angustias estrenaba al completo los faldones bordados, confeccionados en el taller de Sucesores de Elena Caro. El Señor de la Salud vestía en esta ocasión túnica de tercipelo morado liso.
La Madrugada concluyó pasadas las 13,30 horas en los barrios de la Macarena, Triana y la Puerta Osario, cuando finalicen las estaciones de penitencia de las tres hermandades de capa. Sin tiempo apenas para descansar, a las 15,35 horas se verán de nuevo nazarenos por la calle Castilla. Será la hermandad del Cristo del Cachorro, que el pasado año viajó a Roma para participar en una procesión extraordinaria junto a la Esperanza de Málaga, quien abra, una vez más, el Viernes Santo (tarde).
