Las exmonjas de Belorado niegan los malos tratos y califican de "inventadas" las acusaciones por las que irán a juicio

Las exmonjas de Belorado a su llegada al Juzgado de Instrucción número 5 de Bilbao. Europa Press
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Las exmonjas de Belorado que se enfrentarán a juicio por el presunto maltrato a varias religiosas de edad avanzada han rechazado las acusaciones y han asegurado que los delitos de coacciones, abandono y malos tratos son "inventados" y se basan en "burdas mentiras".

Además, defienden que era "lo más normal del mundo" que las monjas mayores aportaran sus pensiones al sostenimiento de la comunidad, ya que eran ellas quienes se encargaban de sus cuidados.

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La Fiscalía pide 12 años de cárcel para cada una

El Juzgado de Instrucción número 5 de Bilbao acordó a finales de mayo continuar el procedimiento para la apertura de juicio oral contra las siete exreligiosas, investigadas por los presuntos delitos de trato degradante, abandono, omisión del deber de socorro, coacciones, administración desleal y apropiación indebida.

Tanto la Fiscalía como la acusación particular solicitan 12 años de prisión para cada una. En un comunicado difundido este martes, las clarisas cismáticas sostienen que el delito de coacciones es "imaginario" y aseguran que existen dos declaraciones oficiales —una ante la Guardia Civil y otra en sede judicial— en las que las religiosas mayores manifestaron su voluntad de permanecer en el monasterio de Orduña junto a sus hermanas. Según afirman, "no existe ninguna constancia de una voluntad contraria". Las exmonjas rechazan igualmente las acusaciones de malos tratos y abandono, que califican de "inventados".

En este sentido, aseguran que el estado de salud de las religiosas mayores cuando fueron trasladadas al hospital era "plenamente normal", y que se encontraban "perfectamente hidratadas y nutridas".

Asimismo, recuerdan que en las analíticas realizadas aparecían restos de la medicación que tenían prescrita, lo que, a su juicio, demuestra que recibían tratamiento médico de forma regular: "Así que abandono y falta de atención médica, ninguno", sostienen.

Acusan a algunos testigos de mentir

Respecto a las acusaciones sobre falta de higiene, ausencia de descanso o caídas provocadas por animales, las exreligiosas las califican de "burdas mentiras" elaboradas por personas que, según dicen, ni siquiera han estado en el monasterio.

Además, consideran que algunos de esos testigos actúan "movidos por inquina hacia las monjas de Belorado". En relación con los delitos de administración desleal y apropiación indebida, las exclarisas afirman que la acusación supone "una completa deformación de la realidad".

Sostienen que las pensiones de las religiosas mayores se destinaban, como el resto de ingresos del convento, a la caja común de la comunidad, con la que se sufragaban los gastos generales y la atención de las propias ancianas: "Que las monjas quisieran percibir las pensiones de las mayores a quienes cuidaban, para que colaborasen en su sustento y el de la comunidad, es lo más normal del mundo", defienden.

Critican el papel del comisario pontificio

Las exmonjas cuestionan que las pensiones hayan pasado a ser gestionadas por el comisario pontificio, al considerar que no convive con las religiosas ni participa en su cuidado.

Según afirman, desde que intervino los monasterios en junio de 2024, fue él quien percibió la totalidad de las pensiones durante varios meses y continúa cobrando las correspondientes a dos de las religiosas.

Finalmente, rechazan las acusaciones de haber destinado el dinero a negocios particulares, asegurando que nunca los han tenido.

Recuerdan que las únicas actividades económicas desarrolladas por la comunidad han sido la cría de mascotas y un restaurante, después de que dejaran de fabricar el tradicional chocolate del convento.