Accidente

Fernando Seco, superviviente del accidente de tren de Urda, recuerda los gritos en el vagón 2 del AVE: "Hay que salir, hay que salir"

Agentes de los Servicios de Emergencias trabajan en el lugar del accidente
Fernando era una de las 397 personas que viajaban en el convoy del AVE de Renfe, rumbo a Sevilla, donde reside.. Europa Press
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BilbaoHan pasado algo más de 24 horas del accidente ferroviario, entre un tren AVE de Renfe y otro de Iryo en el entorno de Urda y Los Yébenes, en Toledo, y la magnitud de la tragedia se refleja en las cifras, 69 personas fallecidas; en las imágenes que llegan desde el lugar y, sobre todo, en los testimonios de quienes han sobrevivido al accidente y que difícilmente podrán olvidar lo que allí vieron, oyeron y sintieron.

Una de esas personas es el bilbaíno Fernando Seco, uno de los 397 pasajeros que viajaban en el AVE de Renfe: “Estoy aquí para contarlo que no es poco”, decía en una entrevista radiofónica concedida a Radio Euskadi, en la que admitía que necesitará tiempo para poder interiorizar todo lo que ha vivido.

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Fernando viajaba en el vagón número 2 a Sevilla, ciudad en la que reside, cuando sintió “un choque tremendo” y en un momento dado, “sentí que estaba en el aire y que me caían cosas encima”. Antes de que el tren se detuviera tras el impacto, este bilbaíno tuvo tiempo de pensar: “Estoy aquí, pero no sé si estaré vivo cuando paremos”.

"No nos hemos dado cuenta aún de lo enorme del accidente"

Tras el choque y una vez el AVE se detuvo, Fernando recuerda que se desató el pánico y se sucedieron los gritos de “hay que salir, hay que salir”. El miedo a que pudiera venir otro tren “por delante o por detrás” cundió entre los presentes que salieron, como pudieron, al terraplén y pasaron a a través de una valla, “gracias a que unas personas que estaban trabajando en el campo la cortaron”. Fuera de las vías, “sentimos que estábamos más a salvo”.

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Sin embargo, al tomar distancia y ver la magnitud del accidente, “hemos visto que había un tren destrozado delante” y, sin dudarlo, regresaron a las vías “para echar una mano”. Los propios pasajeros fueron, hasta la llegada de los sanitarios, los equipos de emergencia, la policía y los bomberos, los primeros en actuar sobre el terreno: “Dentro del vagón había gente muy muy herida, otros sin sentido y algunos, ya fallecidos”.

Lo primero que hicieron fue “ir sacando a los que estaban más afuera y ponerlos en lugar visible”, con lo que “teníamos a mano a modo de camilla”. Algunos médicos presentes entre los viajeros “empezaron a ayudarles”. Hasta que fueron llegando “todos los agentes, la policía, bomberos, sanitarios, etc. Ahí ya no éramos útiles, así que nos hemos ido”, recuerda.

Fernando resultó ileso y pudo retomar el viaje a Sevilla, esta vez en coche y acompañado por “unos amigos que también venían en el mismo vagón”. Consciente de la suerte que ha corrido, pero también convencido de que “no nos hemos dado cuenta todavía de lo enorme del accidente y de que estamos vivos”.