El reloj de José San Emeterio, desaparecido en Urda, envió un mensaje SOS a su hermano en pleno accidente: "Vi que estaba en las vías..."

El reloj inteligente habría dado el aviso a la familia. Europa Press
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Las familias de los desaparecidos alojadas en Toledo siguen esperando saber qué ha sido de sus familiares que no se encuentran en la lista de víctimas y tratan de no desfallecer; como dice Manuel San Emeterio, hermano de José Ángel, desaparecido desde el accidente: "La esperanza, siempre".

"Sé que está ahí", ha comentado a preguntas de los periodistas en referencia a su hermano, de 54 años, que viajaba en uno de los trenes siniestrados este miércoles en Urda (Toledo), en un accidente el que fallecieron 69 personas, mientras numerosos pasajeros figuran aún como desaparecidos.

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Manuel, que vive en Sevilla, ha relatado que se enteró del accidente por la televisión y además porque su hermano llevaba un reloj inteligente que avisa cuando el portador tiene un accidente. A partir de ese momento comenzó a llamar a su hermano al teléfono, lo intentó unas seis veces y entonces decidió viajar a Urda, donde estuvo hasta que la Guardia Civil decidió trasladar a los familiares a la localidad a la Comandancia de Toledo.

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Encontraron a su perro con vida

Allí les han hecho las pruebas de ADN para las identificaciones y los han trasladado a la Residencia Sacerdotal, en la que han pasado la noche y en la que siguen esperando. Esther San Emeterio, también hermana del desaparecido, ha explicado que su hermano es el dueño del perro que ha sido encontrado por la Guardia Civil en el lugar del accidente, que viajaba en un transportín y ha sido entregado a su cuñada.

En cambio desconocen el paradero de su hermano, del que conocen solo conocen la última ubicación. "Lo que estamos deseando es que nos llamen y que nos digan que está en el hospital, que están operandolo, que está inconsciente y por eso él no nos ha llamado y es la única esperanza que nos queda", dice Esther.

También ha agradecido el trato que se les está dando que en la Residencia Sacerdotal de Toledo, en la que se encuentran unos sesenta familiares de desaparecidos, ya que hay "muchísima gente colaborando" para que su espera sea más llevadera. Una espera en la que, explica, alternan "picos de esperanza absoluta y otros en los que te vienes abajo".