En el mes del terror: descubre por qué nos gusta pasar miedo

  • El miedo sirve para mantenernos en estado de alerta

  • Es una emoción primaria encaminada a garantizar la supervivencia

El miedo es una de las 6 emociones primarias que existen: la alegría, la tristeza, la ira, el asco, la sorpresa y el miedo. Además, se trata de una emoción pasiva que trata de alejarnos de algo que está ocurriendo, nos sirve para mantenernos alerta, y nos hace sentir de cierta manera indefensos.

Para qué sirve el miedo

El miedo en muchas ocasiones está visto desde una perspectiva negativa, como algo malo que hay que evitar, pero en realidad no tiene por qué. Se trata de un mecanismo que poseemos para adaptarnos al entorno, y está encaminado a garantizar la supervivencia. Gracias a él podemos retirarnos ante una amenaza, y lo hace en función de nuestros patrones mentales, pensamientos o creencias.

Cómo actúa

Cuando comenzamos a sentir miedo, el cerebro empieza a activar muchas zonas de su cerebro. En primer lugar la amígdala responde a ese estímulo, y varios estudios que esta zona desempeña una función crucial en la generación de reacciones de miedo. Otras partes como de la corteza frontal y de la memoria también participan en determinar la amenaza ante esta emoción y determinar si se trata de algo real o un simulacro.

Al producirse, se produce una liberación masiva de adrenalina hacia la sangre, haciendo que el corazón lata más deprisa, aumente la frecuencia cardíaca y los músculos comienzan a recibir más sangre y oxígeno.

Por qué nos gusta sentirlo

Esta expulsión de adrenalina se compensa con una activación del neurotransmisor relacionado con el placer: la dopamina. Se trata de una alerta por parte del cerebro que nos dice que tenemos que tener cuidado, pero que por otro lado también crea una especie de adicción.

Las películas de miedo, que con la llegada de Halloween cada vez adquieren más protagonismo, cada vez tienen más defensores y fans a los que les vuelve loco pasar un tiempo de tensión y terror al mismo tiempo. Algunos expertos aseguran que, para disfrutar del miedo, se debe de percibir que uno está a salvo, algo que al ver una película parece percibirse.

Cuando son situaciones propias las que hemos vivido con momentos de pánico, entonces esa sensación no es tan adictiva. Pero al verlo en un tercer plano, también ayuda a desarrollar la empatía y el cerebro actúa como un simulador virtual, para tratar de extraer estrategias de los diferentes episodios de terror que luego podemos trasladar a nuestro día a día.

Sus beneficios positivos

Algunos de sus beneficios positivos, a parte de la liberación de dopamina y adrenalina, son que ejercitamos el cerebro, nos ayuda a subir la autoestima al trabajar la capacidad de autocontrol y fortalecer otros aspectos en la vida real. Además, fortalece las relaciones sociales ya que solemos disfrutar de estas películas de miedo en entorno de amistad o familiar.