La vida actual de las víctimas de Noelia de Mingo: muchas mantienen secuelas y dos enfermeras "no han podido volver a trabajar en ninguna profesión"

El trauma del ataque de Noelia de Mingo sigue vigente: víctimas y supervivientes arrastran secuelas físicas y psicológicas
El "clic" que cambió la vida de Noelia de Mingo, la doctora que cometió dos brutales ataques en su hospital y un supermercado
Más de dos décadas después del ataque cometido por la doctora Noelia de Mingo en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, las familias de las víctimas mortales y los supervivientes continúan lidiando con las consecuencias de aquel 1 de abril de 2003. Muchos todavía arrastran secuelas tanto físicas como psicológicas, como relatan diversos expertos en el primer episodio del videopodcast 'Personas, bestias', disponible en Mediaset Infinity.
En la agresión múltiple murieron tres personas: una médica residente, un visitante y una paciente. Leilah El-Ouaamari falleció tras intentar proteger a compañeras; recibió varias puñaladas en zonas vitales que afectaron al pulmón, el corazón y la región dorsal. Félix Vallés fue apuñalado inicialmente en el abdomen y, cuando yacía herido en el pasillo, volvió a ser atacado. Y Jacinta Gómez, ingresada en el centro, recibió hasta nueve cuchilladas por la espalda mientras hablaba por teléfono con su hijo.
El impacto psicológico en las familias fue devastador y perdura en el tiempo. "Hubo muchas víctimas. Las víctimas indirectas fueron los hermanos y los padres de las personas que fallecieron", recuerda Carlos Sardinero, abogado de la acusación en el caso de la exdoctora madrileña diagnosticada con esquizofrenia paranoide. Especialmente dura sigue siendo la situación de los hijos de Jacinta, uno de los cuales escuchó por teléfono el ataque a su madre, una experiencia que derivó en cuadros de estrés postraumático y depresión crónica. "Esas secuelas psicológicas no se pueden olvidar", precisa el letrado.
Los supervivientes del primer ataque se sometieron a "operaciones muy complejas"
Los profesionales sanitarios que resultaron heridos también sufrieron consecuencias. Entre ellos había varias médicas y enfermeras que resultaron heridas mientras trabajaban en la planta de la Unidad 43, donde se produjeron los hechos. Una de las doctoras recibió tres puñaladas en hemitórax y axila izquierdos, con afectación pulmonar y costal, y logró salvar la vida al alcanzar un quirófano cercano.
Otras compañeras sufrieron heridas vertebrales, torácicas y cervicales, incluyendo una perforación de laringe que puso en riesgo inmediato su vida. Varias víctimas fueron atacadas por la espalda y hubo cuchilladas en abdomen, tórax y brazos que revistieron gravedad.
"Los supervivientes de esta tragedia acarrearon durante toda su vida graves secuelas físicas", explica la periodista Patricia Peiró, que destaca que se sometieron a "operaciones muy complejas en algunos de los casos". Su situación actual es complicada, porque también hay una huella invisible. De hecho, como ha desvelado Carlos Sardinero, "dos enfermeras que resultaron gravemente agredidas nunca volvieron a poder trabajar como enfermeras, siendo personas jóvenes". "Y no han podido volver a trabajar en absolutamente ninguna profesión", detalla el abogado.

El ataque en el supermercado en El Molar también causó gran impacto
Noelia de Mingo pasó 14 años internada en Fontcalent, en Alicante, por el ataque en su hospital. Pasó cuatro años con normalidad. Pero en septiembre de 2021 volvió a reincidir, desatando una segunda agresión en un supermercado en El Molar, en Madrid.
La exdoctora, en un nuevo brote de delirios persecutorios, apuñaló a dos trabajadoras, a las que provocó heridas graves que requirieron recuperación. Sus equipos legales pidieron el máximo de internamiento.
Durante el segundo ataque intervino también un hombre que se enfrentó a la agresora dentro del establecimiento y que salvó su vida por poco. Aquella jornada también le marcó hasta la actualidad, como a los vecinos y testigos que presenciaron y grabaron el terror antes de que Noelia fuera detenida por la Policía en plena calle.

Noelia de Mingo y su eventual salida en torno a los 84 años
Tras el segundo ataque, la justicia decretó una medida de seguridad de 33 años de internamiento en un centro psiquiátrico penitenciario. La decisión responde tanto a la gravedad de los hechos como a la valoración clínica de riesgo de reincidencia realizada por los especialistas.
Según las resoluciones judiciales, el cumplimiento íntegro de la medida situaría su eventual salida en torno a los 84 años. No obstante, la legislación contempla revisiones periódicas vinculadas a la evolución clínica y a la aparición de tratamientos eficaces que reduzcan el riesgo.
El caso mantiene abierto el debate jurídico y social sobre la gestión de los trastornos mentales graves en el ámbito penal, el equilibrio entre seguridad colectiva y derechos individuales, y la atención a largo plazo de las víctimas, muchas de las cuales siguen reclamando reconocimiento y acompañamiento institucional.

